Itongadol/Agencia AJN.- Más de 200 cineastas israelíes firmaron una petición en solidaridad con Yuval Abraham y Rachel Szor, creadores del documental ‘‘NAZA’’, que fue proyectada la semana pasada en el Festival de Venecia. En la petición, firmada entre otros por Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad, se afirma que ‘‘en los últimos días somos testigos de una campaña de incitación y hostigamiento contra los creadores de la película como nunca antes habíamos visto, y la distancia entre esta campaña y el permiso para derramar sangre y la amenaza física contra sus vidas se reduce cada vez más’’.
‘‘Nosotras y nosotros, cineastas, hacemos un llamado a todos aquellos que todavía luchan por la libertad de expresión y de creación a sumarse para expresar su apoyo y solidaridad con Rachel Szor y Yuval Abraham. El papel central del arte y el periodismo es poner un espejo frente a la sociedad en la que existen, generar diálogo y debate sin concesiones, incluso cuando la realidad es difícil’’, remarcó la petición.
A su vez, los autores de la petición cuestionaron la práctica de atacar un documental sin haberlo visto, algo que hasta ahora había sido utilizado principalmente por ministros de Cultura y políticos, pero que en los últimos días se extendió a sectores más amplios: ‘‘Sin relación directa con la incitación violenta que encontramos en las redes contra Abraham y Szor, consideramos necesario criticar enérgicamente a aquellos creadores, académicos y periodistas que eligieron atacar la película sin haberla visto. La incorporación de colegas y referentes de la escritura respetados a esta tendencia es un claro indicio del deterioro del discurso en Israel y da impulso a las amenazas del ministro Zohar de revocar la ciudadanía de Szor y Abraham’’.
‘‘Nosotros tampoco vimos el documental todavía. La crítica de películas y obras de arte en general es una herramienta legítima de expresión en una sociedad que busca ser saludable y funcional, pero el discurso incendiario y violento contra los creadores del documental, que se atrevieron a expresar su opinión, debería preocupar a todos y cada uno de nosotros, independientemente de nuestras opiniones’’, advirtió la petición.
Además, los firmantes compartieron su esperanza de que ‘‘NAZA’’ sea distribuida pronto en Israel, ‘‘para que todos puedan verla, formar su propia opinión y generar un debate real y por primera vez sobre la guerra en Gaza y sus consecuencias, un debate que hasta hoy casi no tuvo lugar en los medios de comunicación ni en la sociedad israelí’’.
La petición fue iniciada por los cineastas Uri Rosenwaks, Osnat Trabelsi y Liran Atzmor.
Esta petición se suma a los comunicados publicados durante el fin de semana por el Foro Documental y la Asociación de Directoras y Directores de Israel, en los que condenaron las amenazas contra Szor y Abraham en las redes sociales.
‘‘Los creadores tienen derecho a observar la realidad, documentarla y presentarla al público, incluso cuando el punto de vista que ofrecen genera controversia o no es aceptado por parte de la sociedad’’, aseveró el Foro Documental en su comunicado.
El documental, según el foro, ‘‘puede revelar, incomodar, generar preguntas y abrir un debate público. Se puede discrepar con la película, con su interpretación y con su contexto, y por supuesto se la puede criticar duramente. Pero las amenazas contra los creadores, y ciertamente las amenazas de muerte, no son críticas ni forman parte de un debate público legítimo. Son un intento de infundir miedo en quien busca crear y hacer oír su voz y, de ese modo, perjudicar la libertad de expresión y de creación de todos nosotros’’.
‘‘NAZA’’ ganó el sábado por la noche el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia. Está basada en los testimonios de 24 soldados y miembros de los servicios de inteligencia israelíes y busca, a través de ellos, exponer los mecanismos que permitieron el asesinato masivo de civiles en Gaza.
Tras el premio, el ministro de Cultura y Deportes de Israel, Miki Zohar, se dirigió al Ministerio del Interior para solicitar que se analice la posibilidad de revocar la ciudadanía de los creadores del documental.
Fuente: Haaretz.

