Itongadol/Agencia AJN.- La decisión de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de permitir que Israel compita en el Festival de Eurovisión 2026 provocó una inmediata ola de retiros por parte de Países Bajos, España, Irlanda y Eslovenia, profundizando la crisis interna del certamen y anticipando uno de los episodios más tensos en su historia reciente.
La UER resolvió no someter a votación la permanencia de Israel, y los Estados miembros aprobaron por amplia mayoría una serie de reformas destinadas a limitar la injerencia de gobiernos y terceros en la promoción de canciones, luego de denuncias de que Israel habría impulsado de manera desproporcionada a su representante este año. Con esas reglas aceptadas, quedó confirmada la presencia israelí.

Países Bajos anuncia su salida y desata el efecto dominó
Minutos después del anuncio, la emisora pública neerlandesa AVROTROS comunicó su retiro.
“Tras evaluar todas las perspectivas, AVROTROS concluye que, en las circunstancias actuales, participar no es compatible con los valores públicos que sostiene nuestra organización”, afirmó la misiva, añadiendo que las acciones israelíes en Gaza “cruzaron un límite”.
El líder derechista Geert Wilders reaccionó de inmediato y calificó la decisión neerlandesa como “antisemitismo y un odio a Israel en su forma más pura”.
España confirma que tampoco competirá
España siguió el mismo camino. José Pablo López, presidente de RTVE, dijo que la situación “nunca debió llegar a este punto” y sostuvo que las sanciones contra Israel “deberían haberse decidido a nivel ejecutivo”, sin trasladar el conflicto a la asamblea general.
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, respaldó la decisión:
“Si nadie protestó cuando Rusia fue excluida por su invasión, lo mismo debería ocurrir con Israel”.
Irlanda se retira y no transmitirá el concurso
La emisora irlandesa RTÉ anunció no solo que Irlanda no participará, sino que tampoco emitirá el certamen.
“Resulta inconcebible participar ante la pérdida de vidas en Gaza y la crisis humanitaria que continúa poniendo en riesgo a civiles”, señaló la declaración. La cadena expresó además preocupación por los periodistas muertos en el territorio y por la falta de acceso de prensa internacional.
La presidenta del directorio de RTV Slovenia, Natalija Gorščak, afirmó:
“Nuestro mensaje es: no participaremos si Israel está allí. Lo hacemos en nombre de los 20.000 niños que murieron en Gaza”.
Recordó que el certamen lleva años en tensión por la politización del concurso y que “todos estamos atrapados por los intereses políticos del gobierno israelí”.
La UER defiende la neutralidad del certamen
En su comunicado oficial, la UER afirmó que los Estados miembros mostraron “un claro apoyo” a las reformas destinadas a reforzar la confianza y proteger la neutralidad del concurso. La organización también señaló que antes de la votación se escucharon “una variedad de posiciones” y destacó la importancia de la independencia de los medios públicos, especialmente en zonas de conflicto como Gaza.
La EBU evitó referirse directamente a un eventual voto sobre la participación israelí, pero aclaró que, si los miembros consideraban insuficientes las reformas, podría haberse procedido a una votación de exclusión.
Expertos en el festival, como Paul Jordan, advirtieron que el concurso atraviesa “un punto de inflexión”. Las críticas a Israel se centran en el número de víctimas palestinas en Gaza —más de 70.000 según el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, que no distingue entre combatientes y civiles—, en una guerra iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en el que 1.200 personas fueron asesinadas y 251 secuestradas.
Con cuatro retiros confirmados y la posibilidad de que otros países evalúen medidas similares, la edición 2026 del Festival de Eurovisión podría convertirse en una de las más fracturadas desde la creación del certamen.

