Itongadol/AJN.- Samuel Levi, de 18 años, es un soldado de combate en la brigada Nahal, que hizo aliá desde Perú. Desde hace 10 años que vive en Israel y en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN) manifestó cómo cambió su vida después de ingresar y jurar en el ejército: “Durante mi juramento sentí un gran orgullo. En ese preciso instante entendí que mi deber es defender mi casa, mi familia, mi pueblo”.
¿Cuáles son tus orígenes familiares y por qué decidiste viajar a Israel?
Tengo 18 años, soy de Nievas, Perú, y llegué a Israel en 2006 porque mi abuelo era judío, al igual que toda mi familia acá en Israel. Yo llegué cuando tenía 8 años. Mi papá falleció cuando tenía 7 años, y cuando eso ocurrió, con mi familia, mis tíos, mi mamá y mis hermanos nos vinimos a Israel. Ya estoy en Israel hace más de 10 años y vivo acá, estoy en el ejército.
Cuando llegaste a Israel, ¿cómo fue ese cambio de vida?
Cuando llegué a Israel fue muy raro, un país nuevo donde no sabía cómo hablar el idioma, cómo entenderme con las personas. En Israel mis tías estaban hace tres años antes de que llegue yo y ya sabían hablar un poco el hebreo. Fue muy difícil al principio, pero después todo cambió. Desde que entré a la escuela en un ulpán de latinos, donde ayudan a que hablen el hebreo. Estuve un año ahí, estudié mucho. Después entré al colegio y cuando y lo terminé. Entré al ejército el 29 de marzo.
¿Qué significa para vos ser parte del ejército israelí?
Para mí significa algo muy especial, porque este es mi país, donde vivo, donde estudio y yo también quiero dar mi vida, al igual que todos los soldados que han dado sus vidas y han muerto por este lugar. Es un momento muy especial para mí, muy emotivo, estoy muy orgulloso de ser parte del ejército de Israel, de estar acá con todos y dar todo de mí. Voy a hacer todo lo posible para ayudar acá a las personas.
¿La brigada especial de combate en la que estás qué características tiene?
Yo estoy en la de combate que se llama Nahal, estoy en la fuerza 931. Hay muchas personas buenas acá y entrenamos de todo: cómo disparar, cómo aprender a pelear. Aprendemos a estar despiertos, pasar 24 horas sin dormir, sin comer. Desde que estoy aquí me cambió todo. Yo era un niño muy silencioso y ahora puedo relacionarme con mis amigos. Junto con ellos hablo, me entreno, corro, como un capitán.
¿Cómo fue tu ceremonia de juramento en el ejército?
Me emocioné tremendamente en el momento de mi juramento. Siempre que veía otros soldados jurando, deseaba saber qué es lo que se siente en ese momento. Cuando llegó mi turno, en el cual estaba finalmente parado frente al Muro de los Lamentos, junto con mis compañeros, emocionados, con cierto temor, sentí de pronto una ráfaga de viento en mi cuerpo, transmitiendo fuerza. Durante mi juramento sentí un gran orgullo y mucha felicidad. En ese preciso instante entendí que de aquí en adelante es mi deber defender mi casa, mi familia, mi pueblo.
¿Cuál es tu mensaje desde Israel a todos aquellos jóvenes de América Latina que quizás no se animan a viajar a Israel?
A todos los latinos de América que pueden hacer el esfuerzo de viajar a Israel, venir a este país muy especial, muy hermoso, es algo muy especial. Para que puedan ver cómo es, tienen que llegar a acá y ver lo hermoso que es. No importa lo difícil, se sigue adelante para proteger a este país. El que puede viajar y venir a ver cómo es, si se pueden quedar a vivir acá, van a ganar mucho. Pueden venir a hacer su vida como todo niño en Argentina o en Perú quiere. Una vida normal y feliz.