El doctor Shmuel Arnon, director de la investigación, afirmó que «puede ser que la música en vivo sea diferente de la grabada en su timbre, su eco y otras variables que pueden influenciar al bebé». «Creo que se debe poner música en la unidades de cuidados intensivos neonatales. Los bebés se beneficiarán de una media hora diaria de música», agregó.
Arnon indicó que se puede alentar a las madres a que le canten canciones de cuna a sus hijitos en esas unidades de cuidados intensivos, donde el sonido dominante tiende a ser el de las máquinas de monitoreo. «Otras investigaciones mostraron que, si se reduce el ritmo de latidos del corazón de los bebés, y se consigue que duerman mejor, pueden ir a sus hogares más pronto». El médico agregó que ahora se investiga cuál puede ser el volumen apropiado.
En el estudio, la música se puso entre 55 y 75 decibeles. Una canción de cuna cantada por una mujer puede tener unos 50 decibeles, mientras que una voz hablando normalmente registra unos 30. El equipo israelí planea hacer investigaciones con grupos de bebés más numerosos y comparando diferentes tipos de música.
Fte Cidipal

