Inicio NOTICIAS Una delegación de la Agencia Judía para Israel integrada por argentinos visitó Buenos Aires

Una delegación de la Agencia Judía para Israel integrada por argentinos visitó Buenos Aires

Por
0 Comentario

Itongadol.- Una delegación de la Agencia Judía para Israel integrada por argentinos que inmigraron a Israel hace varias décadas y se dedican a ayudar y asesorar estuvo en Buenos Aires para brindar información especializada a los futuros olim y varios de ellos dialogaron con la Agencia Judía de Noticias (AJN).

Meir Lopatinsky

Es asesor profesional y ocupacional de la Agencia Judía para todos los países del mundo y su representante ante los ministerios israelíes en lo relacionado a legislación y determinación de procesos de homologación de títulos y licencias profesionales del exterior.

Actualmente hay muchos profesionales, o estudiantes universitarios en proceso de formación académica, que anhelan vivir y ejercer su profesión en el Estado judío, para ellos Lopatinsky explicó como es el proceso de homologación de los títulos académicos en Israel:

“Hay que dividir la respuesta de acuerdo a los títulos de que se trata. Respecto a los relacionados con la medicina, existe una diferencia entre la medicina que se practica en Israel con la de Argentina, especialmente en todo lo vinculado a la tecnología y equipamiento medicinal. El médico de Argentina que tiene hasta 14 años de experiencia tiene que pasar un examen que hoy por hoy, debido a la nueva determinación que tomamos hace tres años, es en español; mientras que el médico de Argentina que tiene más de 14 años de experiencia tiene que pasar un proceso de observación de 6 meses y después recibe la licencia para ejercer la profesión. Si hay alguien que tiene una especialización médica que está actualizada, comprobada y reconocida por el Comité Científico de Israel recibe una excepción y puede obtener la licencia”, ejemplificó.

“Los contadores, como en todos los países del mundo, tienen que pasar entre cuatro o cinco exámenes para poder recibir la licencia; dependiendo del contenido de sus estudios y de las horas que tenían como experiencia, además de pasar por una tutoría de 6 meses. Quiero aclarar que los exámenes se toman en los idiomas del examinado: inglés, francés, ruso, castellano, etc., y que debido a que los organismos ministeriales encargados de autorizar los documentos académicos de los olim jadashim (nuevos inmigrantes) demoraban tres o cuatro meses en dar una respuesta, gestionamos una ley en la Knesset que los obliga hacerlo en hasta 45 días”, añadió otro ejemplo. Sin importar la profesión que tenga, el olé puede averiguar cómo realizar el proceso de legislación en el Ministerio de Absorción.

“Los olim con títulos universitarios son el 40 por ciento del total, por lo que la Agencia Judía tiene un programa especial destinado a los académicos para que aprendan el idioma hebreo. El Ulpan Etzión es intensivo y de un nivel muy alto; a la vez que también reciben asesoramiento para agilizar, acelerar y facilitar una inserción laboral exitosa e inmediata. Somos testigo de que llegan a niveles muy altos. Si bien ese no es mi trabajo, estoy al tanto porque cuanto más alto sea el nivel de hebreo que alcanza el ole académico, se le abren más posibilidades de oportunidades laborales”, concluyó.

Vivi Bursztyn

Una de las representantes de la OLEI (Organización Latinoamericana España y Portugal en Israel) coordina un novedoso programa de la OLEI: el Beit Olé Latino Joven.

Bursztyn compartió en su conversación exclusiva con AJN, el trabajo, misión y objetivos de este nuevo proyecto que nació el año pasado y que se aboca a jóvenes de entre 18 a 35 años.

“Nos parece necesario que haya un sistema que acompañe y sea acogedor para ellos (los jóvenes) en Israel, que esté pendiente de sus necesidades. Unos son universitarios, otros no, y también para los que terminaron la universidad en lo relacionado con su trabajo y la vida cotidiana en Israel.Trabajamos donde es necesario, yo estoy en Tel Aviv, donde está concentrada la mayor cantidad de jóvenes latinos. Ayudamos en ciertos temas a los jóvenes que están en el ejército, por ejemplo conseguirles un trabajo, o a los que se mudan conseguirles una heladera o un lavarropas. Tratamos de estar presentes y dar respuestas en la medida de nuestras posibilidades”, explicó.

“La OLEI -con 23 centros en todo el país -siempre trató de llegar a toda la población, lo que logramos con el Beit Olé Latino Joven es tenerlo concentrado y que los jóvenes sepan que tenemos una página de Facebook, un teléfono, y una persona que se encarga de sus necesidades. Esto no significa que antes no se hacía, sino que ahora está más definido. Para trabajar con los jóvenes hay que estar en el tema, no son un mundo aparte, pero son un mundo especial”, agregó.

Finalmente, consultada por su misión específica en la delegación con la que participó de las actividades en Buenos Aires, Bursztyn manifestó que su “misión en esta delegación es tratar de explicar en todos los ámbitos posibles cuál es el alcance de la OLEI en general y el Beit Olé Latino Joven en especial, contando como es la vida de los jóvenes en Israel: qué hacen, cómo consiguen trabajo, cómo hacen para trabajar y estudiar a la vez, qué pasa si necesitan alquilar un departamento y no tienen a nadie”.

“Acá los conocemos, creamos contactos y los seguimos acompañando en Israel”, concluyó.

Ran Afek

Asesor privado de negocios que participa del programa Business Il del Ministerio de Aliá y Absorción, junto a 150 asesores que hablan diversos idiomas que se dedican a orientar a las personas que tienen intención de hacer aliá. Darles toda la información antes de que la hagan, cómo se maneja la iniciativa comercial o tecnológica que ellos desean efectuar en Israel. Afek señaló que toda esta ayuda, que se da antes de la aliá, se continúa por intermedio de centros para PyMes, llamados Matis o Proyecto Maalot del Ministerio de Absorción, que incluye dar préstamos y asesoramiento en el mismo idioma de la persona que hace aliá.

“El proceso de aliá dura dos ó tres años, para quien sabe hebreo y tiene experiencia en el negocio que quiere implementar puede ingresar en una iniciativa comercial rápidamente, pero nosotros recomendamos que antes de hacer aliá, reciba toda la información y se prepare con toda esa información y los contactos que les podemos dar para después adelantar. Preferimos que al principio aprendan hebreo, y después tratamos de conectarlos con alguien del ramo para que trabaje ahí como asalariado, tome un poco de experiencia y después haga el suyo”, explicó Afek a AJN.

“A veces nos encontramos con olim que no saben de este servicio y es lamentable que luego de tres años de haber empezado un emprendimiento no sepan que podían recibir toda esta ayuda. Lo que tratamos de hacer es ayudar y orientar a la gente para que cometa menos errores y que tenga éxito, por eso venimos en esta misión”, manifestó.

Karina Chepelinski

Hizo aliá en 2002, con su marido y sus dos hijos pequeños, estableciéndose en el kibutz Ein Tziviah, ubicado en Ramat Hagolan, y fundando años después la reconocida chocolatería De Karina, una de las más reconocidas en Israel.

Durante la actividad, y en su charla exclusiva con AJN, Chepelinski compartió su experiencia de aliá:

“Un tiempo antes del 2006 comenzamos a pensar como independizarnos de nuestros trabajos en el kibutz donde vivimos. En ese entonces teníamos un emprendimiento donde hacíamos dulces caseros, porque estamos en una zona de frutales. Como soy tercera generación de chocolateros decidimos también elaborar dulces y chocolates, y alquilamos un edificio muy pequeño al kibutz. Ahí empezamos nuestro emprendimiento”, contó. “Somos personas con iniciativa, de querer hacer algo nuevo. Fabricamos chocolate artesanal premium, con trabajo manual, y esto nos posicionó desde otro lugar. No hacemos un producto masivo, cada bombón está decorado por nosotros”, agregó.

Chepelinski proviene de una larga tradición familiar dedicada a producir dulces: bombones, caramelos, turrones, huevos de pascua y una gran variedad de productos de chocolate.

“Me llevé las recetas y un montón de cosas esenciales, no materiales, y con eso empezamos nuestra fábrica, que le vende a más de 200 negocios en todo el país. Ahora somos 30 personas las que trabajamos en la fábrica”, explicó.

“Tenemos un centro de visitantes al que viene mucha gente, por ejemplo en agosto, que son las vacaciones, pueden llegar hasta 800 personas por día. Prueban nuestros productos y nos compran. La fábrica está desarrollada como actividad turística”, remarcó.

Por último, AJN le preguntó a Chepelinski que le aconsejaría al nuevo olé o persona que está pensando en hacer aliá y quiere tener su propio emprendimiento y desarrollo económico basándose en su propia experiencia, a lo que respondió: “Primero, vayan atrás de sus sueños. Nunca es fácil pero si uno se esfuerza y toma asesores, lo consigue. Dentro del programa de aliá existe la posibilidad de tomar asesores por un monto de dinero mínimo, el resto lo pagan las organizaciones que ayudan a los olim o el Ministerio de Absorción. Podía saber hacer chocolate, pero tenía que saber cómo venderlo, ir al banco, cerrar contratos, armar un programa de negocios; un montón de cosas para las cuales sirve tener asesores, gente que vive en Israel, que conoce el mercado y te ayuda en lo que no sabes. Obviamente los que más nos ayudamos fuimos nosotros, con mucho esfuerzo”.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat