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Hatzad Hasheni / Opinión. ¿Por qué miente Mahmud Abbas? Simplemente porque mentir es la norma

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Itongadol.- Por Gabriel Ben-Tsgal. Para Mahmud Abbas, y para el radicalismo islámico, mentir es norma. La última y más sonada de las mentiras del Presidente Palestino es reciente, cuando obvió, intencionadamente, que un joven palestino de 13 años llamado Ahmed Manasra acuchilló a otro israelí de la misma edad, israelí que ahora está luchando por su vida en un hospital. Lo que no dudó en inventar, fue que Ahmed Manasra había sido “ejecutado a sangre fría” utilizando, para “demostrarlo”, fotos tomadas por aficionados cuando, paralelamente, se veía claramente en videos a Manasra corriendo detrás de judíos para asesinarlos en el barrio de Pizgat Zeev.

 
El primer ministro, Binyamín Netanyahu, se apresuró a citar una conferencia de prensa internacional, para denunciar que: “Abbas sigue mintiendo y la única manera de derrotar sus mentiras es diciendo la verdad”, expresó Netanyahu. Mientras tanto, en las redes sociales veíamos al “supuesto muerto” palestino comiendo, con vendas en la cabeza, y siendo tratado en un hospital israelí. El consejero de comunicación y ex portavoz del Tzahal, Abi Bnaiahu, explicaba en Canal 2, que las imágenes habían sido tomadas por presión de la oficina del Primer Ministro a pesar de la activa oposición de las autoridades del hospital israelí Hadassa Ein Kerem. Manasra fue atropellado por un automóvil cuando huía, tras haber acuchillado, y está siendo atendido en Jerusalén.
 
A lo largo de las últimas semanas fue Abbas quien incitó a la violencia mintiendo y asegurando que los judíos pretendían hacerse con la mezquita de Al-Aqsa o que querían modificar el status quo en el Monte del Templo. El clímax de su patología fue el discurso, repleto de mentiras e injurias, que ofreció frente a la Asamblea General de la ONU.
 
No es algo nuevo. Para finales de la década pasada la Autoridad Palestina sostuvo, en un informe de cinco páginas, que el Muro de los Lamentos no tiene significado alguno para el pueblo judío, dado que: “los judíos no veneraron el Muro de los Lamentos en ningún momento previo a la Declaración Balfour de 1917″. Por lo tanto, afirmaban, “no existe ninguna santidad del Muro de los Lamentos en el judaísmo” y de hecho, “el lugar es un santuario musulmán”.
 
¿Es algo nuevo esa costumbre de mentir en Mahmud Abbas? No, Abbas es Doctor (por la Universidad de Moscú) en Mentiras. En 1982 su tesis doctoral fue “La conexión secreta entre los nazis y los líderes del movimiento sionista”. En su libro “El otro lado: la relación secreta entre el nazismo y el sionismo” (1983) basado en la tesis, Abbas negó que seis millones de judíos murieron en el Holocausto; diciendo que era un “mito” y una “fantástica mentira”. A lo sumo, escribió, 890.000 judíos fueron asesinados por los alemanes. Abbas afirmó que el número de muertes se ha exagerado con fines políticos.
 
Lo que Occidente no termina de digerir es que la conducta de Mahmud Abbas no es propia y única de su persona. Abbas se apresuró a ordenar que los medios de comunicación palestinos no citasen “lo que decían los israelíes” para que no fuese tan evidente su mitomanía.
 
La conducta de Abbas está muy arraigada en la conducta árabe-islámica y, aunque Abbas no sea considerado un activista del radicalismo islámico, también es una falacia que fundamentos islamistas no sea usados, cotidianamente, en sus discursos y posturas.
 
En el Islam tradicional, el único principio supremo moral es: “si es bueno para el Islam, entonces es correcto”. La mentira en si está mal, excepto cuando está bien.  Mahoma no tenía pelos en la lengua cuando se refería a la necesidad de decir la verdad: “Es una obligación para vosotros el decir la verdad, dado que la verdad conduce a la virtud y la virtud lleva al Paraíso, y el hombre que sigue diciendo la verdad y que siempre procura decir la verdad es considerado, tarde o temprano, como sincero para con Allah. Evitad decir una mentira, porque mentir conduce a la obscenidad, y la obscenidad lleva al Infierno, y la persona que sigue diciendo mentiras e insiste en mentir queda registrada como traidor a Allah” (Hádice de Sahib Muslim, libro 32, nº 6.309). Sin embargo, al igual que muchos otros principios islámicos, se trata en gran parte de una cuestión entre creyentes  musulmanes. Cuando se refiere a los no creyentes, especialmente a quienes están en guerra contra los musulmanes, Mahoma ha enunciado claramente un principio muy diferente: “La guerra es el engaño”. Específicamente, ha dicho que en la batalla está permitido mentir (Hádice de Al-Bujari, vol.4, libro 56, nº 3.030; Muslim, vol. 4, libro 32, nº 6.3030). Las doctrinas del engaño religioso se identifican con mayor frecuencia con el islam chiita pero, como Abbas o entre el Hamás, también pueden encontrarse en las más fiables tradiciones sunitas.
 
Entre radicales, todo lo que hizo Mahoma en vida es perfecto y por lo tanto imitable. El propio Mahoma mintió varias veces, una de ellas cuando pidió que alguien matase a su enemigo Abnul Ashraf. Un seguidor de Mahoma, Muhamad Iben Maslama se ofreció para asesinarle pero explicó que para hacerlo debería mentirle y llevarlo a un lugar engañado. ¿Qué le respondió el profeta del Islam? Simple… ¡Hazlo!
 
En el presente, radicales islámicos de la Franja de Gaza, personificados en el Hamás, no ha dudado en engañar a los infieles, especialmente si estos son ciertos (tontos) útiles periodistas occidentales, al asegurar que la inmensa mayoría de los muertos en la guerra Margen Protector (2014) habían sido civiles, la mayoría mujeres, ancianos y niños. Mentir está permitido, en medio de una guerra especialmente, más que nunca cuando se trata de mentiras frente a no musulmanes… ¡Y por supuesto cuando esos mismos periodistas occidentales no cuestionarán nada y no se dignarán a salir de su hotel en las costas de Gaza  para comprobar si el Ministerio de Salud del Hamás en Gaza está falseando la verdad!
 
Entre radicales, y también entre menos radicales, nos encontramos con la Taaqyya (entre los chiitas) y el Mudarat (sunitas) que, en principio, es el engaño para difundir el Islam. Otra versión es el Kitman que es engañar por omisión. La Tawriya es el (extremadamente) muy desarrollado arte de “engañar por ambigüedad” y la Muruna que es la suspensión temporal del cumplimiento de la Shaarya para aparentar ser “moderados”. Para estas personas, es totalmente lógico y aceptado emitir comunicados moderados y conciliadores en inglés y, paralelamente, transmitir predicas violentas e incitadoras para los creyentes en árabe. Basta observar Al-Jazzira en inglés y en árabe para comprender esto. En inglés, parece la cadena de información de la Madre Teresa de Calcuta. En árabe, destaca y sobresale Yussuf Al-Qardawi, el gran Imán de todo terrorista suicida.  
 
¿Se puede llegar a un acuerdo pacífico con Mahmud Abbas? Esperemos que así sea. Quizás no en un periodo cercano. Estoy entre los que creen que un acuerdo se alcanzará, tarde o temprano, con los palestinos. El punto de partida para un acuerdo con el actual Presidente de la Autoridad Palestina es la “desconfianza”. Israel debe tomar las mayores medidas posibles para asegurarse que Abbas no engañará a Israel, especialmente cuando para él… Mentir es norma.
 

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