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Jabad Lubavitch. Escuelas Oholey Jinuj: Cuarta cena anual

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 Itongadol.- Escuelas Oholey Jinuj llevó a cabo su cuarta cena anual en el Palacio Frers de la Rural el 27 de agosto, convocada bajo el lema “Acompañar a los alumnos de Oholey Jinuj es ocuparse de las necesidades de cada judío del mundo”.

Esta institución educativa de Jabad Lubavitch Argentina cuenta con más de 550 alumnos entre Gan (jardín de infantes), primaria y secundarias para niñas, distribuidos en tres edificios en los cuales trabajan 130 profesionales. Se destacan las cualidades de cada alumno, pues es una enseñanza para la vida donde los niños aprenden a dar y luego influyen en su entorno en todos los aspectos: aprenden reglas de convivencia desde el enfoque de la Jasidut, debido a que todo lo que un niño aprende acerca del judaísmo en sus primeros años se plasma en su mente y corazón como una foto fija.

Fundada en 1974, con sólo siete alumnos, desde ese momento no paró de crecer, gracias al apoyo y el esfuerzo de docentes, padres, ex alumnos y miembros de la comunidad. Inspirados en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch llegaron a ser hoy una escuela prestigiosa de la cual muchos de sus egresados son líderes en las diversas instituciones de Jabad Lubavitch Argentina y también en varias del exterior: Bélgica, Brasil, Chile, China, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Israel, México y Paraguay.

Con la dirección general del Rabino Tzvi Grunblatt, acompañado en la dirección administrativa de Gabriel Pines; el rabino Pinjas Chein, director general de la primaria de varones; la profesora Sterna Grunblatt, directora general del Gan y primaria de niñas; y la profesora Debora Plotka, directora de la secundaria para niñas; la meta de las Escuelas Oholey Jinuj no está cumplida, sino que recién empieza y en estos tiempos de crisis y oscuridad cada luz que se enciende destaca mucho más su brillo.

Durante el transcurso de la cena, el rabino Pinjas Chein agradeció a todos los presentes su voluntad de colaborar y manifestó: “Además de todas las mitzvot, todos los actos de bondad que se dan en la escuela, todo el jesed, toda la fuerza y crecimiento, hay algo que no deja de maravillarme día a día, y es cómo cada desafío que se presenta, porque uno los desafíos no los busca, HaSehm los manda, se transforman, Baruj Hashem, en una oportunidad de crecimiento, de conocer nuevos amigos, de que se abran nuevas puertas. Lo más fundamental es que cada vez más y más yehudim (judíos) se acercan y se integran y eso resulta una multiplicación de la luz, de la bondad en nosotros mismos y en todo el mundo”.

Por su parte, el rabino Tzvi Grunblatt afirmó: “Iniciamos hoy el mes de Elul, el mes donde nos preparamos para recibir todas las bendiciones para el nuevo año, en hijos, parnasa (sustento), buena salud y todo lo que se necesita, y la llegada del Meshíaj. También es un mes en el que completamos los temas del año pasado en todos los aspectos de nuestra vida. Aprendimos que el yehudí debe vivir con la Parashá (texto de la Torá) de la semana. Esta semana es la Parashá Shoftin, y si analizamos la Parashá tenemos un pasuk (versículo) del cual podemos extraer muchos aspectos que tienen que ver con la educación de cada uno, adultos y niños. Digo adultos porque cuando el Rebe hablaba de la campaña de educación, acentuaba que la educación es tanto para los niños como para los adultos. La persona debe autoeducarse permanentemente hasta los 120 años de vida. Tenemos un pasuk que es clave y del cual podemos aprender y sacar mucho: ‘El hombre se compara al árbol del campo’, y de ese pasuk tenemos la clave de lo que es un hombre. Porque lo comparamos con un árbol específicamente. Un animal es mucho más libre que un árbol. El hombre tiene la capacidad de poder saltar, con sus ideas, con sus pensamientos y sus aspiraciones y no estar encerrado en la subjetividad de su persona, sino que tiene la posibilidad de ver más allá. Dice el Rebe que la virtud y la característica del árbol es que está siempre unido a su raíz y, cuando más profunda la raíz, más alto crece el árbol. Es directamente proporcional: a mayor profundidad de la raíz, mayor altura y desarrollo del árbol. Esa es la primera enseñanza. No existe persona que pueda desarrollarse si no tiene raíces, y esa es la base del jinuj (educación): desarrollar las raíces tanto en lo que tiene que ver con lo familiar, con la raíz del mundo entero que es HaShem, la fe férrea, inamovible, indestructible, tanto en los principios de la vida, que es lo que le permite a uno crecer”.

“Una persona que no tiene raíces familiares, de pueblo, está perdida. Las raíces no se desarrollan cuando el árbol está crecido, lo primero que se desarrolla es la raíz y eso es la educación. Muchos confunden educación con adquisición de conocimientos. Educación es adquisición de principios de vida, eso es la esencia de la educación: la fe, lo que está bien y lo que está mal, objetivos para lo que uno está en el mundo. Cuando uno sabe que hay un D’s en el mundo tiene principios, brújula, horizontes, tiene visión, tiene algo”, resaltó.

A partir de este desarrollo, el rabino Grunblatt planteó: “Un chico que recibe las bases de la tradición de nuestro pueblo, que permitieron en 3.300 años en las buenas y en las malas, en las diferentes situaciones y pruebas que tuvo que enfrentar, y que enfrenta a diario nuestro pueblo. Ese niño es la semilla de la cual van a seguir creciendo miles y miles, no sólo a lo largo de las generaciones, sino en esta misma generación. Un niño que recibe la educación en la escuela Oholey Jinuj, esa raíz, esa entrega incondicional y amor por el prójimo que nos trasmite el Rebe, un niño así se convierte en miles y miles. Una semilla de Oholey Jinuj tiene todos los ingredientes que permiten y permitieron sobreponernos a todas las situaciones a lo largo de la historia”. Finalmente, solicitó a continuación el apoyo para que las escuelas Oholey Jinuj puedan continuar cumpliendo con su cometido.

El invitado especial, el doctor David Lazerson, una persona que inspiró y cambio la vida de cientos de personas; escritor, músico, maestro, especialista en resolución de conflictos y reconocido por sus técnicas educativas innovadoras, que estudió también en la Rabinical College of America de Jabad Lubavitch, se dirigió a los presentes en inglés, con traducción simultánea, y transmitió cómo iluminar y hacer felices a los niños mediante la comprensión, comunicación, respeto y educación; a la vez que explicó que sus estudios judaicos lo hicieron conectarse con su esencia: la belleza y la fuerza de la Torá.

Durante la cena, que culminó con varios sorteos y reconocimientos a colaboradores directos de Oholey Jinuj, se proyectaron diversos videos, uno de ellos del Rebe explicando la importancia de la educación, y otro sobre una historia de vida de cómo influyó la obra que lleva a cabo Jabad Lubavitch.

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