Inicio NOTICIAS El otorgamiento de la nacionalidad española para los sefaradíes ¿Quiénes Son Sefaradíes?

El otorgamiento de la nacionalidad española para los sefaradíes ¿Quiénes Son Sefaradíes?

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Los judíos de España estuvieron casi 1300 años allí, protagonistas de una Edad de Oro. Maimónides y el Libro del Zohar nacieron allí. Expulsados recorrieron el mundo, Fueron los primeros en llegar a Inglaterra, a Estados Unidos, al Caribe. A américa. Fueron judíos ocultos, marranos, escondidos de la Inquisición. Algunos de ellos fueron Curas y obispos en la América española, todavía algunas iglesias del norte argentino, de Bolivia y del Perú muestran ángeles de la Kabalá, los ángeles arcabuceros Hablan Judezmo, Jaquetía, baggito, inglés, francés y holandés. ¿Cómo se define la legitimidad de la identidad sefaradí? El gobierno español será el que deba decidirlo cuando otorgará la nacionalidad española.

La decisión del gobierno español de conceder la nacionalidad española a los sefaradíes, descendientes de los judíos expulsados en 1492, implica algunos interrogantes sobre esa identidad luego de los 522 años transcurridos desde la expulsión

Se ha determinado que solo son sefaradíes los descendientes de los que vivieron en la Península Ibérica. Importantes historiadores estiman que el número de los que eligieron el destierro oscila entre 100 y 120.000 judíos.
Uno de los motivos para tan fuerte supervivencia identitaria es la larguísima permanencia judía en territorio ibérico durante casi 1.300 años. Entre los siglos X y XIII estos judíos protagonizaron uno de los períodos más descollantes en la historia del judaísmo, de los musulmanes, de España, y de la cultura europea. Fue una Edad de Oro del judaísmo protagonizado por notables personalidades. Eruditos de la Torá, talmudistas, astrónomos, matemáticos, médicos, filósofos, traductores, grandes escritores y poetas, y entre todos ellos el más genial y brillante de todos, el gran Maimónides. El judaísmo español produjo obras en el campo de la cultura que tuvieron una enorme influencia, sin ellas el mundo intelectual europeo, y el de la Europa cristiana no sería lo que ha sido y lo que sigue siendo. La influencia y el prestigio de los pensadores y escritores judíos de Al-Ándalus se extendieron mucho más allá del ámbito judío, convirtiéndose en auténticas figuras de la Cultura Occidental.

Cuando todo ese mundo y esa cultura fueron destruidas por los almohades, invasores moros, integristas islámicos que rechazaban a cristianos y judíos, éstos huyeron a tierras cristianas donde fueron más que bienvenidos por los monarcas cristianos que necesitaban de sus capacidades y conocimientos. Pero la historia que continuó en general estuvo llena de luchas y conflictos. La mayoría de la población judía era de condición humilde, campesinos y cultivadores de viña y olivos, excelentes artesanos en diversas especialidades, habitantes de las aljamas dirigidas y a veces dominadas por poderosos y ricos cortesanos judíos, algunos de ellos grandes talmudistas y sabios en la tradición judía. En la España medieval el judaísmo racionalista de Maimónides, se vio enfrentado por el misticismo de Moshé de León, autor del libro del Zohar, la base de la Kabalá,

La vida de estos judíos estuvo llena de contingencias duras y amargas, de disputas internas, sociales y religiosas y otras teológicas y políticas con la iglesia y la monarquía. Para 1492, los Reyes Católicos, promulgaron el Edicto de Expulsión por el cual todos aquellos que decidieran permanecer siendo judíos debían abandonar el territorio español el 31 de julio de ese mismo año.

El destino y la trayectoria de estos desterrados han sido largos e intrincados. No podían llevarse nada, muchos fueron robados a la vera de los caminos, otros lanzados de los barcos o vendidos como esclavos. Primero fueron a Portugal y Marruecos, los lugares más cercanos. Luego al Imperio Otomano, donde ya existía una de las comunidades judías más antiguas de la diáspora, la de los romaniotas. También allí llegaron los judíos expulsados en 1492 de Calabria, Apulia, Provenza, Nápoles y Sicilia. Posteriormente llegaron askenazíes de Austria, Transilvania, y Hungría trasladados como población cautiva por las tropas otomanas.

Los sefardíes adoptaron la organización de las comunidades judías preexistentes en congregaciones separadas e independientes, agrupadas por lugares de origen. Por su capacidad de organización, por la fuerza de su convicción identitaria impusieron su estructura y normas religiosas y sociales a los judíos no sefaradíes. Estos fueron judíos ashkenazies, romaniotas, sicilianos, napolitanos, calabreses, mizrajíes de África del Norte y otros más…

Otros sefaradíes se marcharon a Israel, en especial los más versados y eruditos que llegaron a Safed, a Siria, especialmente a Alepo, donde elevaron a altos niveles la tradición rabínica, a Egipto, Líbano, Libia, Túnez y Argelia.

Familias judías de alto nivel económico, junto a antiguos judíos ocultos, habitualmente llamados marranos, llegaron a Holanda, se instalaron en Hamburgo, se fueron a Londres, a Italia, especialmente a Livorno, al Caribe, a las Colonias de Nueva Inglaterra en América del Norte Se autodenominaron “A Naçao” (La Nación), fueron extremadamente ricos y poderosos, participaron en la construcción del mundo moderno. Embajadores de los reyes europeos, financistas, banqueros. Muchos de ellos, no solo los ricos, conservaron su identidad oculta en países como España, Portugal, Méjico, Brasil, y en toda Latinoamérica por temor a la Inquisición.

También fue así en el norte de Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Venezuela y Colombia, en todo el Imperio Español estaba prohibida la presencia de judíos o de sus descendientes. Un poeta andaluz publicó en 1792 una obra satírica en rima sobre la Lima virreinal, en una de sus estrofas nos cuenta que:
“la fe pública está, También entre Macabeos, En el de los Escribas y todos los Fariseos”, en un estilo burlón nos está contando que la religión católica estaba en manos de judíos y que eso era de público conocimiento. Y así fue, como lo testimonian las iglesias donde pueden verse a los ángeles arcabuceros, considerados por especialistas en el tema, como ángeles cabalísticos.

Los sefaradíes tienen como origen de su lengua, el antiguo castellano, pero en la actualidad el judezmo que hablan los judíos de Turquía utiliza numerosos vocablos de origen turco, griego, esloveno, italianos, totalmente diferentes a los árabes existentes en la Jaquetía hablada por los judíos sefaradíes de África del Norte. Muchos judíos de origen sefaradí que llegaron a Estados Unidos a mediados del Siglo XVII hablan inglés y no tienen ninguna relación con el ladino. Muchos judíos sefaradíes que viven en Francia, o muchos de los que han sido educados en la Alliance Israelite Universelle hablan francés, no saben nada del ladino, y otros sefaradíes holandeses, o de Curazao han cambiado sus apellidos traduciéndolos al holandés que es el idioma que hablan.

Como gran parte de los judíos ashkenazíes cuya lengua era el idish, muchos de los judíos sefardíes murieron a manos de los verdugos nazis en la Shoá durante la Segunda Guerra Mundial.

En este relato sobre la existencia y avatares de la existencia sefaradí nos preguntamos cómo será definida por el Estado español, la legítima identidad sefaradí, tarea como puede verse nada sencilla en pleno siglo XXI .

Por Alicia Benmergui

*Profesora de Historia, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires Periodista e Investigadora

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