801
Itongadol.- Un cohete Kassam aterrizó en la calle pero no pudo quitar la sonrisa de la cara de David Lhundgim mientras entraba a su departamento en un pueblo cerca de la frontera de Gaza.
Nacido en las provincias rurales del noreste de la India, Lhundgim ha vivido en Sderot desde que se mudó a Israel en el 2007, y al menos se ajustó a una cosa: no retrocedió cuando escuchó a las bombas explotar afuera. Para él la inmigración al Estado Judío fue el cumplimiento de una promesa bíblica. Los explosivos fueron solo una molestia menor.
"Luego de 2.000 años en el exilio hubiésemos perdido nuestra comunidad. Todas nuestras vidas eran sobre cómo mudarnos a Israel y mantener los mandamientos", dijo Lhundgim.
No es difícil entender porqué ve su historia de vida como una profecía bíblica cumplida. Hasta los 24 años él vivió en un punto remoto del noreste de India en una comunidad que cree que es descendiente de una antigua tribu israelita de Menashe. Las similitudes rituales con el judaísmo – como el sacrificio animal en Pascua – fortalecieron esas creencias.
Hoy en día, Lhundgim está entre los aproximadamente 2.000 miembros de Bnei Mensaje que viven en Israel. Otros 5.000 están esperando inmigrar. Esta semana el gobierno israelí aprobó que otros 899 vayan al país. Se le ha permitido a la comunidad mudarse en masa a pesar los reclamos de algunos políticos y expertos de que las similitudes entre las prácticas que realizan en la India y el judaísmo son dudosas.
"Es una fanfarronada. No tienen ninguna conexión con el judaísmo", dijo Avraham Poraz, ex ministro del interior israelí, quien suspendió temporalmente la inmigración de Bnei Menashe hace una década.
El grupo no es el primero en reclamar una herencia judía antigua para obtener la ciudadanía israelí. Los Falash Mura, etíopes que reclamaron ser descendientes de judíos que se convirtieron al cristianismo hace más de un siglo, fueron llevados a Israel a comienzos del 2000.
Pero a diferencia de éstos, cuya inmigración, absorción y conversión al judaísmo fue organizada y financiada por el gobierno y la Agencia Judía, la inmigración de Bnei Mensaje ha sido totalmente organizada y financiada por un grupo privado – Shavei Israel, una organización sin fines de lucro que apunta a llevar grupos con herencia judía a Israel para reconectarlos con el judaísmo.

