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Organización Sionista Mundial. Israel y Yom Kipur en el siglo XXI

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 Yom Kipur fue siempre el día de pedir perdón. Casi 14 millones de judíos en todo el mundo se preparan anímicamente para pasar un día especial. Desde los más ultraortodoxos hasta los más laicos, todos sienten que están ante una fecha especial, la más especial del judaísmo. Algunos dejan de realizar “actividades prohibidas” como comer, beber, trabajar, moverse en coche, bañarse, cocinar, ver la tele, encender la luz, fumar y practicar relaciones sexuales. Otros, se estremecen recordando las pérdidas sufridas en la guerra de octubre del 73 y otros, simplemente, se permiten visitar a sus familiares mayores en el Templo, tal vez rezar un poco, reflexionar, examinarse interiormente y pedir perdón.
Un perdón cada vez más moderno. Hace miles de años, acostumbrábamos a rezar durante todo el día en los Templos. Hoy, si bien la capacidad de los mismos en las Grandes Fiestas se ve colmada, no se percibe ese sacro ambiente del pasado. Solo una minoría busca realmente limpiar los pecados y pedir clemencia ante Dios y también ante sus familiares, amigos o conocidos. También las costumbres se han ido modernizando y en Israel, potencia de nuevas tecnologías, no podía ser menos. Aunque parezca risueño, los creyentes y menos creyentes tienen posibilidad del perdón a través de la red cibernética. Varios sitios electrónicos ofrecen al usuario escribir y confesar sus pecados esperando recibir el perdón, aunque sea virtual. Una nueva forma de comunicarse con lo divino…
 
“Este período es usado también para hacer un examen de conciencia nacional y no solo personal. Es el momento en el que se nos da la oportunidad de observarnos interiormente. ¿Dónde nos equivocamos? ¿Qué y cómo podemos mejorar? ¿A quién y por qué debemos pedir perdón? Invitamos a los navegantes a enviarnos los pecados personales y nacionales. Grandes o pequeños errores… ¿Están enojados por la corrupción de los cargos públicos? ¿Quieren protestar por la actuación policial? ¿Están cansados de los retrasos en el tren o de un programa-basura en televisión? ¿Su vecino o su suegra se pasaron de la raya? Cuéntenos… Los mejores mensajes serán colgados aquí". Este es el mensaje de una de las páginas web más visitadas, perteneciente al diario \’Yediot Ajaronot\’.
 
Pero no todos están de acuerdo con este perdón virtual. "Es parte de la enfermedad de nuestra época. Si la persona no tiene el valor de pedir perdón a su propia conciencia o al prójimo, si no se atreve a hacerlo a través de su boca, entonces la confesión me parece menos seria", me dijo una vez el Rabino Yerahmiel Barylka que recuerda: "En el judaísmo, la confesión está relacionada con el sentimiento de arrepentimiento".
 
Incluso Jabad hace uso del Internet creando una ventana dentro de su página web en la que se especifica dónde uno puede rezar en Kipur ya sea en Israel o en el extranjero.
 
En Yom Kipur, Israel es un país desconocido. Desértico. Durante más de 25 horas, no entra ni sale un avión. Absoluto y hermético cierre aéreo. En los últimos días, más 150.000 familias salieron a comprar bicicletas. No se trata de un amor repentino y desenfrenado hacia la actividad física o a ese deporte de dos ruedas. El motivo es más espiritual (Yom Kipur), ya que con las calles vacías (la gente no va en coche y no hay transporte público de ningún tipo), la bicicleta es lo único que se ve. Por eso se llama “la Fiesta de las Bicis”. Mientras los mayores están en los templos o descansando en sus casas, los más chicos se adueñan de las calles y avenidas para pasear en bicicleta.
 
De vez en cuando se ven ambulancias que van a la ayuda de alguien al borde del desmayo en un día de ayuno habitualmente caluroso. Cada año, los servicios de auxilio médico tratan a más de 1.500 israelíes en el día de Yom Kipur.
 
Para los más laicos es también “la Fiesta de los DVD” ya que al estar todo cerrado (excepto lugares imprescindibles como por ejemplo hospitales), los que no respetan Yom Kipur, organizan en sus casas una larga sesión de películas de DVD. Todas las cadenas de televisión israelíes obscurecen sus pantallas ese día.
 
Todas las emisoras de radio están en silencio durante Yom Kipur. Solo cuando hay un hecho muy grave, se permite a los periodistas viajar a la emisora para informar. Como en el Kipur del 73 cuando, con todo Israel paralizado y en ayunas, los locutores irrumpieron en el silencio para anunciar el ataque por sorpresa de Siria y Egipto. Había empezado la también llamada Guerra de Yom Kipur.
 
Tel Aviv, exponente del secularismo y con una oferta ilimitada de diversión diurna y nocturna, parece otra ciudad. Horas antes de la entrada de Kipur, los videoclubs se llenan de “pecadores” en busca de sus películas que ayuden a sobrellevar una larga jornada. Como las bicicletas y los DVDs, en los días previos a Yom Kipur se registra un espectacular aumento de venta de libros.
 
En Yom Kipur cierra la Bolsa de Tel Aviv, incluso en momentos de incertidumbre por la crisis económica mundial.
 
En Jerusalem, la capital del país y del judaísmo, la imagen es opuestamente distinta. Se percibe algo distinto en el aire… La gente camina presurosamente para llegar a tiempo al Kol Nidrei, el sonido del Shofar es música corriente durante todo el mes de Elul, y también los laicos disfrutan de un día espiritualmente distinto.
 
Estas son las realidades por las que el Movimiento Sionista luchó tanto tiempo, para tener un Estado en el que cada uno pueda expresar su judaísmo a su manera y a pesar de eso juntos.
 
Lalo Slepoy –  representante para América Latina de la Organización Sionista Mundial

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