Intentar radicarse en otro país nunca será sencillo, pero hay condiciones que facilitan el aclimatamiento y la absorción a ese nuevo país y cultura. “Ser flexible, humilde y solidario, ese es mi consejo”, dice Carlos Benesdra, radicado en la ciudad de Winnipeg desde el 2003 junto a su esposa Silvana.
“Sacale una foto a la Argentina del 2001 y esa es la respuesta”, dice Carlos ante la consulta sobre los motivos que los llevaron a migrar a Canadá a él y su esposa.
Las crisis despiertan la idea de buscar nuevos horizontes, Carlos sabía de Canadá y empezó a realizar una búsqueda por Internet, una conexión entre ese presente social tumultuoso y la búsqueda de un futuro previsible en donde instalarse con su mujer y sus sueños de una vida mejor.
“Elegimos Canadá porque es uno de los países que está posicionado con una de las mejores calidades de vida en seguridad, trabajo o educación”, dice. “Pero tiene un problema (relativo): es una de las economías más poderosas del mundo con pocos habitantes, 32 millones, y necesita gente que produzca. Por eso tiene una política migratoria muy agresiva y todos los años quiere traer el 1% de la población en total” explica Carlos desde Winnipeg dejando en claro las potenciales oportunidades que este país del norte tiene y ofrece a los interesados en vivir allí.
“La comunidad judía local estableció un acuerdo con el gobierno para cooperar en la búsqueda de inmigrantes”, agrega este contador de 47 años que está preparando su reválida profesional.
Respecto a las facilidades que aporta la comunidad de Winnipeg, Carlos dice que se enteró “por internet. Hablé con alguien por teléfono desde Argentina, me explicaron todo lo necesario y facilitaron las cosas”.
Y advierte que si bien los ayudaron, “la comunidad no es una agencia de empleos. Te dan pautas de lo que tenés que hacer, te orientan y, de ser posible, te contactan con gente y te facilitan contactos en tu campo profesional, pero la obligación de buscar empleo es tuya”.
En el caso de Carlos, a los tres meses ya estaba trabajando. “El tema es golpear puertas”, dice convencido.
A 10 años de su llegada, él y Silvana con trabajo, y con dos hijos canadienses de 8 y 6 años, evalúa su proceso migratorio desde diferentes ángulos:
“Canadá es un país estable y predecible, te permite organizar tu vida, te permite proyectarte, saber qué vas a hacer de acá a 20 años”, afirma.
Y agrega que el tema de seguridad es lo que “nos deja muy muy tranquilos”.
Temas como el ámbito social y la melancolía no están ajenos a este diálogo porque en su resolución está gran parte de la clave para una absorción exitosa.
“Te vas haciendo un entorno de afectos. En nuestro caso funcionan muy bien. Son lazos muy fuertes porque, ante la ausencia de familia y los viejos amigos, son los que elegiste para vivir con más afinidad”.
“La familia se extraña, y no es algo que se valore en su justa medida al momento de emigrar, pero esos tíos o primos comienzan a ser reemplazados por los amigos argentinos que tenemos acá, que son nuestra familia por adopción”, explica.
En general esta colonia argentina se considera a sí misma como su nueva familia y los lazos se estrechan. Carlos pone como ejemplo a los viejos inmigrantes europeos: “Así como los abuelos que llegaban de Polonia hablaban idish, nosotros hablamos castellano, nuestra generación es intermedia y nuestros hijos no van a tener problemas en la integración porque en muchos casos ya son canadienses”, agrega.
Respecto a la comunidad judía local en particular, Carlos dice que “nunca nos faltó una mesa para celebrar alguna festividad”.
La comunidad judía de Winnipeg “es muy abierta, linda gente que está dispuesta a ayudar”. Y recuerda que como parte de esa asistencia inicial “te ponen una familia adoptiva que te apoya en particular, está con vos y tu familia, y lo hacen con mucho afecto”, recuerda.
Pero, de todos modos, advierte “que uno tiene que armar lo suyo socialmente, depende más de cada uno y de tu pareja porque si no se hace de a dos se torna muy difícil, el compromiso tiene que ser de la pareja”, explica.
Y como una última recomendación deja, tal vez, su síntesis más importante en cuanto a su aprendizaje y experiencia de asumir el desafío de vivir en otro país: “Hay que tener la flexibilidad necesaria para adaptarse a otro sistema; ser humilde; practicar todo el inglés que sea posible; ser tan solidario como lo es la comunidad receptora y aprovechar las oportunidades que te da Canadá porque en el mundo que vivimos hoy pocos tenemos la fortuna de vivir de este modo”.
“Vivir en Winnipeg puede ser una muy buena oportunidad para la familia que quiere emprender una nueva vida”, concluye Carlos convencido y satisfecho del trascendente paso dado hace 10 años atrás, junto a su esposa, en búsqueda de mejores horizontes.
Nuevos horizontes en Winnipeg
La Federación Judía de Winnipeg (Canadá) desarrolla e implementa estrategias que promueven el crecimiento y la renovación comunitaria a través la facilitación de radicación de nuevas familias.
La comunidad judía de Winnipeg está constituida por unas 17.000 personas con su propio sistema escolar, red de sinagogas y múltiples organizaciones intermedias que buscan satisfacer las necesidades de sus integrantes.
Como gran parte de las comunidades judías de Norte América, la de Winnipeg fue creada por inmigrantes, fundamentalmente, de Europa del Este, pero en los últimos años sus nuevos miembros provienen de América latina.
De hecho, desde el 2001, más de 1.600 familias han realizado un proceso de absorción exitoso en beneficio de su progreso y para enriquecer a las organizaciones judías locales.
Los profesionales de la Federación Judía de Winnipeg pueden asesorarlo sobre el proceso inmigratorio a Canadá y proveerle información sobre la Comunidad local y la ciudad de Winnipeg y sus múltiples ventajas y oportunidades.
Entre la asistencia que las familias interesadas, en el período de pré inmigración, reciben información acerca del Manitoba Nominee Program y otros programas de inmigración, asesoramiento de las calificaciones para poder aplicar, información sobre los formularios y aplicación online, organización de la visita exploratoria y conexiones con contactos sociales y laborales, colegios, el Departamento de Reasentamiento e instrucciones a lo largo del proceso hasta recibir la visa de Residente.
Luego, al momento de inmigrar, el Departamento de Reasentamiento acompaña en temas como la búsqueda de vivienda, trámites y referencias a programas que ayudan a la inserción laboral, entre otros temas.
Winnipeg es una ciudad de tamaño mediano, localizada en la provincia de Manitoba en el medio de Canadá. Con una población cercana a las 700.000 personas, la capital se enorgullece a sí misma por su estabilidad económica, razonable costo de vida, vibrante vida cultural y su diversidad étnica.
La comunidad judía de la ciudad, actualmente de 17.000 personas, ha prosperado en Winnipeg por más de cien años, y desde el 2001 se ha enriquecido con el aporte de cientos de hermanos llegados de lugares tan distantes como Argentina, México, Bolivia, Uruguay, Brasil, Israel, Rusia, Ucrania, Moldavia, Sudáfrica, Alemania y los Estados Unidos.
La Federación ofrece a las familias interesadas, y potencialmente elegibles, una carta de referencia y apoyo requerida para tener la posibilidad de aplicar a la residencia canadiense a través del Manitoba Nominee Program a través de las Iniciativas Estratégicas.
Entre Los requerimientos básicos para aplicar al programa, un adulto de la familia debe:
-Tener entre 21 y 49 años.
-Haber finalizado estudios universitarios o terciarios, y haber obtenido la diplomatura.
-Dos años de experiencia laboral full time.
-Conocimientos de inglés equiparables a un nivel 5 en el International English Language Testing System (IELTS) https://www.ielts.org.ar/
Si usted y su familia están evaluando nuevos horizontes donde vivir, pueden comunicarse con:
-Federación Judía de Winnipeg: [email protected] o en la web www.jewishwinnipeg.org
-HIAS Latinoamérica: [email protected]

