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19º Aniversario. El presidente de la AMIA reclamó que se profundice la investigación sobre la penetración iraní

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Itongdol/AJN.- El presidente de la AMIA, Leonardo Jmelnitzky, reclamó hoy jueves que se profundice la investigación vinculada con la asociación del terrorismo con la penetración de Irán en América Latina al tiempo que ratificó la oposición de la institución comunitaria al memorándum de entendimiento que la Argentina firmó con Teherán en relación a la causa AMIA.
En un encendido discurso dado en el acto central por el 19° aniversario del atentado a la AMIA, Jmelnitzky afirmó que el último dictamen dado por el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, vinculó el ataque a la institución comunitaria “al accionar de una vasta red de terrorismo diseminada en muchos países y liderada por Irán”.
El dirigente explicó que esta resolución “abre una nueva instancia de investigación que debería ser profundizada en el marco de la colaboración internacional, de lucha contra el terrorismo”.
En su mensaje, el dirigente comunitario también cuestionó el papel del juez Rodolfo Canicoba Corral, al señalar que desde el fallo de la Corte Suprema, que en el año 2009 permitió reabrir la investigación por la conexión local, no se conocieron avances en el esclarecimiento de lo ocurrido sobre el atentado.
“No ha surgido de la investigación ni un solo imputado nuevo; ni una pista nueva que permita esclarecer de manera definitiva la conexión local”, afirmó.
Jmelnitzky apuntó que con llevar a juicio a Carlos Telledín, acusado de haber facilitado la Trafic con la que se perpetró el atentado terrorista, se podría llevar a juicio a los otros partícipes del atentado. “A quienes dieron ayuda a los terroristas; a quienes albergaron al conductor suicida; a quienes dieron un lugar seguro para terminar de armar el coche-bomba; a quienes proveyeron el explosivo; a quienes ingresaron la camioneta Trafic al estacionamiento que está a tan solo dos cuadras de aquí y del cual salió la camioneta, convertida en coche-bomba, hacia su destino final”, continuó.
“Pero nada de ello ha ocurrido. Seguimos esperando todas esas respuestas, y nunca cejaremos en el reclamo de su esclarecimiento”, lamentó.
Asimismo, el presidente de la AMIA señaló que “siempre se dijo que las causas por los llamados encubrimientos permitirían también esclarecer el atentado”, pero pese a que el juez federal Ariel Lijo ya elevó a juicio una parte de las investigaciones “de allí tampoco ha surgido nada que permita echar luz sobre los responsables de la muerte de 85 personas”. “Queremos que se determinen las responsabilidades que correspondan a los funcionarios involucrados. Pero como dijimos muchas veces: Nuestro principal objetivo, nuestra principal preocupación, fue, es y seguirá siendo el total esclarecimiento del atentado”, enfatizó.
“Resulta incuestionable que las conclusiones a que arribara la instrucción judicial de la causa AMIA, luego de años de investigación y con aportes probatorios de distintas fuentes, ampliamente detallados en los dictámenes de la fiscalía a cargo del doctor Nisman, fueron las que dieron sustento a las acciones que derivaron en que Interpol hiciera lugar a la solicitud de captura internacional de los imputados”, sostuvo.
Jmelnitzky indicó que la Argentina “nunca encontró en las autoridades de Irán ninguna disposición para aceptar las resoluciones judiciales”. “Por el contrario –continuó- ellos optaron por desvalorizar las conclusiones de la justicia argentina respondiendo con teorías e imputaciones, tan próximas al absurdo, que hasta llegaron al extremo de intentar convertir a las víctimas en victimarios”.
“Y a decir verdad, esta actitud deleznable no nos sorprende, ya que, quienes la sostienen, son los mismos que rechazan la existencia del capítulo más aberrante de la historia de la humanidad… la Shoá, cuyo relato estremecedor, aún puede ser escuchado de boca de los sobrevivientes de la misma”, expresó.
El presidente de la AMIA consideró que “únicamente el odio visceral que los jerarcas iraníes han mostrado para con el pueblo judío puede explicar el cinismo histórico que los conduce a pretender rechazar la existencia de los inhumanos campos de concentración y de exterminio masivo durante el régimen nazi; atrocidades que avergüenzan al género humano y que nadie, en su sano juicio, puede negar o soslayar”.
“Esta actitud negacionista es coherente con la posición que Irán sostiene en temas más cercanos, y nos ayuda a entender la razón de su rechazo a colaborar con la justicia argentina: Cuando la mentira deviene en un instrumento político, la política se convierte en una construcción mentirosa”, sostuvo.
Jmelnitzky se preguntó: “¿Qué interés podría tener el gobierno de Irán en encontrar a los culpables de la masacre de AMIA cuando, al mismo tiempo y contra toda evidencia, esgrime los argumentos más disparatados para negar el asesinato de seis millones de judíos en manos de la barbarie nazi?”.
Para el dirigente, “estos graves antecedentes”, explican la absoluta desconfianza de la AMIA para con las verdaderas intenciones del Gobierno iraní al firmar el memorándum de entendimiento con la Argentina, que fue sellado en enero de este año y que ya cuenta con la aprobación del Congreso nacional.
“A este respecto AMIA ha considerado, y ratifica en esta oportunidad, que dicho acuerdo es contraproducente a los fines del esclarecimiento de la causa y que adolece de vicios de inconstitucionalidad”, aseveró.
No obstante, Jmelnitzky advirtió que desde la institución comunitaria jamás se avalará que esta posición sea utilizada con “alguna intencionalidad de política partidaria”.
“Nuestra postura responde únicamente al compromiso por alcanzar la verdad y la justicia. No queremos ser parte de disputas electoralistas ni mediáticas que no nos pertenecen, que podrían perseguir intereses que poco tienen que ver con nuestra causa y que, en consecuencia, nos alejarían de nuestro verdadero objetivo”, remarcó.
En su mensaje, el presidente de la AMIA se sirvió del lema con que este año fue convocado el acto por un nuevo aniversario y señalar que “19 años y la herida sigue abierta”. “Una herida que no puede cicatrizar sin verdad y sin justicia”, añadió.
“Nosotros, los que no trabajábamos en AMIA o en los edificios vecinos en aquel momento, los que no pasábamos por esta calle esa mañana, los que no teníamos que hacer algún trámite justo a esa hora, somos sobrevivientes del atentado. Sólo un conjunto de circunstancias fortuitas, de tiempo y lugar, nos libraron de estar entre las víctimas”, manifestó.
Jmelnitzky resaltó que el 18 de julio de 1994 le pusieron una bomba a todos los seres humanos. “El brazo asesino del terrorismo golpeó por segunda vez en Buenos Aires y puso de manifiesto su desprecio por el valor supremo de la vida”, agregó en referencia al atentado a la Embajada de Israel en la Argentina, que fue perpetrado dos años antes.
“Nuestra tradición nos enseña que el Creador hizo al hombre a su imagen y semejanza y que, en virtud de ello, todo ser humano tiene algo de divino. El asesinato no es sólo una grave falta moral o jurídica sino que, al mismo tiempo, es una tremenda afrenta contra Dios mismo. Que el terrorismo sea una realidad de nuestro tiempo, es uno de los síntomas de un mundo cuyo avance tecnológico no ha sido acompañado por los más elementales principios éticos y espirituales”, consideró.
El dirigente explicó que “el terrorismo no distingue entre género, edad, religión o nacionalidad. Sólo busca imponer condiciones a través de la muerte y el dolor”.
Incluso apuntó que el terror “constituye un desequilibrio moral de tal magnitud que solo puede ser concebido como consecuencia de la ausencia total de aquellos valores que dignifican al ser humano y que hacen posible la vida en sociedad”.
“Como contrapartida a tanto horror, ese mismo 18 de Julio, la sociedad argentina, en su conjunto, respondió con una solidaridad conmovedora que unió a todo el país en una actitud fraterna que se manifestó en la compasión por las víctimas, en la indignación por lo ocurrido, en los ofrecimientos de ayuda más diversos y en un reclamo irrenunciable de Justicia”, destacó.
Jmelnitzky explicó que “se trata de un reclamo que no sólo se limita a perseguir la condena de los culpables sino que también busca el más contundente repudio al terrorismo; a quienes lo promueven, a quienes lo financian, a quienes lo cobijan, a quienes lo ejecutan y, en fin, a quienes pretenden justificarlo a través de un relativismo moral que, ya de por sí, constituye un verdadero atentado contra la dignidad humana”.
El dirigente dijo que “ha pasado ya mucho tiempo, demasiado tiempo esperando a una justicia que no llega y ello aumenta el dolor”. “Dolor cuyo testimonio vivo está en los familiares. Ellos no necesitan ejercitar la memoria ni recordar una fecha específica en el calendario. Ellos sufren, día a día, la angustia inextinguible de esas ausencias sin sentido”, señaló.
“Desde AMIA, elegida como blanco del atentado por tratarse de una institución social y comunitaria emblemática que estaba cumpliendo los 100 años de su fundación, tuvimos la certeza, aún desde los escombros y la confusión, que había que volver a levantarse. Que ese debía ser nuestro mejor homenaje a quienes ya no estaban”, agregó.
Jmelnitzky garantizó que desde la AMIA se continuará luchando por “el esclarecimiento de la causa del atentado a la AMIA”.
“Como ya dijéramos en otra oportunidad, Amia ha sido por décadas fuente de asistencia social, de solidaridad, de servicio, de protección de educación y de cultura. Nosotros no elegimos este trágico escenario, sino que fue el terror fundamentalista quien nos eligió. Y como consecuencia de esa inhumana decisión nos vimos obligados, desde hace ya 19 años, a elevar nuestra voz para demandar justicia. Se trata de un derecho inalienable y de un deber irrenunciable”, dijo el dirigente.

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