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Opinión. El presidente de la AMIA dijo que su gestión “estará caracterizada por el diálogo”

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 Itongadol.- Una de las expectativas existentes respecto al acto de asunción de las nuevas autoridades de la AMIA era el tenor del discurso que debía pronunciar el presidente entrante: Leonardo Jmelnitzky.

Luego de cinco años era por demás conocida la manera en que Guillermo Borger asumió la responsabilidad de presidir la institución, como también el modo que tenía para expresar su opinión sobre los álgidos momentos en los que le toco actuar. Pero el enfoque de Jmelnitzky referida al acontecer comunitario era mayormente desconocido.
El nuevo presidente de la AMIA no es un improvisado en el quehacer conductivo de la AMIA. Integró varias de las comisiones directivas anteriores a la presidida por Guillermo Borger pero tampoco es un dirigente conocido por aquellos que participan permanentemente de la política interna de la comunidad. Por un lado, el discurso pronunciado por Jmelnitzky no desentonó, y, por otro, dio algunas definiciones que deberían marcar su gestión, pues tenía que dejar en claro algunos temas relevantes.
Después de los saludos protocolares, lo primero que hizo fue plantear que su gestión “estará caracterizada por el diálogo, la búsqueda de consensos y un profundo respeto por todos los miembros de la kehilá”. Inmediatamente agregó “la necesidad de mantenernos alejados de la política partidaria nacional a fin de evitar posibles injerencias que, eventualmente, podrían interferir con la normal consecución de los objetivos propios de nuestra institución”.
Es lógico que Jmelnitzky se refiera al diálogo y la búsqueda de consenso en su primera alocución como presidente de la AMIA, teniendo en cuenta todo lo ocurrido desde el momento en el que concluyó el escrutinio de la elección del 2011 y el contexto en que fue electo presidente. Sin embargo, al agregar “un profundo respeto por todos los miembros de la Kehila” se puede interpretar que considera que esto no existió o existe en algún sector comunitario.
Si a ello le sumamos que especificó la necesidad de evitar mantener a la AMIA “alejada de la política partidaria nacional”, él está indicando que, a su entender, habría quienes opinan lo contrario. Además, afirmar que su “foco de atención está puesto en la gente” no es una simple frase sino que es toda una definición respecto a cuál es la finalidad de quienes tienen la responsabilidad de dirigir la AMIA así también como un claro mensaje para aquellos que pueden considerarla un trampolín para ingresar en la “política partidaria nacional”.
Teniendo en cuenta la trascendencia nacional, que desde el fatídico 18 de julio de 1994 posee el presidente de la AMIA, Jmelnitzky estaría diciéndole a la masa societaria de la AMIA, a todos los miembros de la comunidad y a toda la sociedad argentina, que su tarea estará enfocada en aumentar y perfeccionar los servicios que presta la institución que preside, a exigir el esclarecimiento del atentado que asesinó a 85 personas y al castigo de sus autores materiales e intelectuales y de aquellos que, por acción u omisión, perjudicaron o desviaron la investigación. Esto se vislumbró cuando dijo: “Porque si ya es lacerante haber sido víctimas del terrorismo, ser víctimas de la impunidad multiplica nuestro dolor”.
La clara manifestación de la postura institucional contra el Memorándum de Entendimiento con Irán confirma lo actuado por su antecesor y quienes lo acompañaron en la conducción de la AMIA, pero a la vez genera un interrogante: ¿cómo hará para congeniar esta postura con la del gobierno nacional, el cual sostiene todo lo contrario?
Dentro de este primer análisis del discurso de Leonardo Jmelnitzky no podemos obviar su referencia al Estado Judío, al decir que la AMIA “en forma invariable ha ratificado su solidaridad inquebrantable con el Estado de Israel y con sus esfuerzos para construir una sociedad armónica en un contexto de paz”. Sin embargo no precisó cuál será la relación que mantendrá con las políticas israelíes relacionadas con las comunidades judías del mundo, a diferencia de lo relacionado con la “política partidaria nacional”.
Jmelnitzky no es un dirigente improvisado, por más que en los últimos años haya estado alejado del acontecer diario de la política interna comunitaria. Por lo tanto, el mensaje que pronunció – y que acá analizamos parcialmente – es un indicador de la senda que piensa transitar como presidente de la AMIA, de allí su relevancia.
Lic. Eduardo Alberto Chernizki.

 

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