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Ioná, una escuela vanguardista e innovadora que apuesta a un nuevo edificio de última generación

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Itongadol.- “Somos un colegio tradicionalista desde lo judaico, pero con un formato educativo totalmente innovador, con la tecnología como medio y no como fin, y trabajamos para seguir profundizando el perfil de una escuela vanguardista”, resumió Sergio Pikholtz, presidente del Centro Hebreo Ioná, en un diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN) durante el cual anunció la futura construcción de “un edificio superimportante, con una propuesta edilicia moderna y de última generación, con capacidad para 500 alumnos”.
El primer punto se vio reforzado por “el premio de Microsoft como una de las sesenta ‘escuelas innovadoras’ de todo el mundo”, lo cual “nos ha generado grandes distinciones y un equipamiento completo para nuestra Área Tecnológica”, recordó.
Y respecto del segundo, “tenemos el predio de Aráoz al 200, donde funcionaba el Jardín de Infantes hasta que decidimos que dejara de hacerlo por cuestiones de la seguridad de nuestros propios chicos porque pegado a él hay una obra en construcción muy grande”, explicó el titular de Ioná.
“Los profesionales y la Comisión Directiva entendemos que va a ser un paso muy importante y un aditamento especial porque será construido siguiendo normas que tienen que ver específicamente con la educación y porque el actual edificio es añoso y no termina de dar una respuesta que solidifique el prestigio y la calidad académicos que la institución tiene”, evaluó.
“Tanto la Primaria como el Jardín de Infantes del Centro Hebreo Ioná son de tamaño reducido en cantidad de alumnos, pero no desde el perfil académico: tenemos un formato educativo personalizado y no podemos tener 1.000 alumnos porque se perdería la esencia de nuestra forma de enseñar”, subrayó Pikholtz.
Por otra parte, “entendemos que el país está atravesando una etapa conflictiva en distintos aspectos y que va a haber determinados condicionamientos económicos que afectarán a las familias que tienen que mandar a sus hijos a los colegios de la Red Escolar Judía; sin embargo, creemos que la forma de enfrentar esta situación es multiplicando la calidad académica y las propuestas que la institución puede hacerle a quienes confían en nosotros como organización educativa”, aleccionó.
“Hay que demostrar que la enseñanza comunitaria no es cara, sino que es una inversión que hace la familia a favor de la educación en las instituciones comunitarias, y en el caso de Ioná tiene que ver con el desarrollo tecnológico transversalizado a toda la Primaria, la enseñanza de valores que sostenemos desde los comienzos, un camino emprendido hace años hacia el trilingüismo -hebreo, inglés y castellano; por cierto, este año nuestra escuela tiene una dirección unificada de idiomas, en lugar de directoras para cada uno, dándole un real valor a la enseñanza de los mismos- y, fundamentalmente, la interdisciplinaria Mesa Generadora de Proyectos, puesta en marcha el año pasado y en la cual participan varios profesionales de la institución, que desarrollan propuestas que tienen que ver con todas las áreas, con buenos resultados”, se vanaglorió su presidente.
“Entendemos que para poder hacer un trabajo de profundización hacia el afuera hay que empezar por la base: somos enemigos de prometer cosas que no podemos cumplir; primero desarrollamos y después ofrecemos, y creemos que la mayor parte de la población de nuestra institución se encuentra satisfecha y contenta de pertenecer a ella y de que sus hijos vengan a nuestra escuela”, insistió.
“Siempre decimos que la calidad educativa de una institución se aprecia en sus egresados, y los directores de las secundarias se muestran sumamente complacidos con los alumnos de Ioná, que luego se destacan en esas escuelas porque están entre los mejores promedios de su generación y por su capacidad para construir e inventar cosas”, resaltó Pikholtz, quien recalcó que encabeza “una institución que premia el conocimiento” y anticipó que “cinco maestras de las diferentes áreas serán elegidas todos los años y enviadas a Israel a realizar cursos de capacitación de dos o tres semanas”.
En otro sentido y si bien “en Villa Crespo quizás es más fácil ser judío que en Villa Devoto o San Martín porque hay 3 escuelas primarias, 5 jardines de infantes y como 10 sinagogas, sin embargo debemos atender al tipo de población que hoy tiene, cómo la que tenía se fue trasladando a otros barrios, como Belgrano, Barrio Norte, Palermo o los privados de la provincia de Buenos Aires, y el fuerte impacto que ello tiene en las instituciones que cumplimos con nuestra función aquí”, admitió.

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