“Es apropiado que exprese mi pesar por el rol desempeñado por oficiales de Policía noruegos en el arresto de judíos y la deportación de estas víctimas completamente inocentes” durante la Shoá, declaró hoy, lunes, el jefe de la fuerza, Odd Reidar Humlegaard, en el 70º aniversario del envío del primer grupo a Auschwitz, de un total de 700 personas durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, meses después que hiciera lo propio el primer ministro escandinavo, Jens Stoltenberg.
En 1942, Vidkun Quisling (foto), el entonces líder de Noruega hoy recordado como un traidor, ordenó el registro de los judíos del reino y la complicidad del aparato del Estado en su posterior deportación.
Oslo reconoció su papel en 1998 y les pagó a judíos noruegos y a organizaciones comunitarias cerca de 60 millones de dólares de indemnización por bienes incautados.
Pero esta medida no alcanzó como disculpa y provocó un debate nacional y el establecimiento de un centro de investigación sobre la Shoá.
En 1942 la población judía de Noruega había aumentado de unas 1.700 personas a alrededor de 2.100, gracias a la llegada de refugiados procedentes de Alemania, Austria y la entonces Checoslovaquia.
Las autoridades deportaron a 772 judíos, de los cuales sólo sobrevivieron 34.
Otros pasaron a la clandestinidad o huyeron a la vecina Suecia, que protegía a su población judía y también aceptó a unos 8.000 refugiados dinamarqueses.
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