Los actos de antisemitismo denunciados en Estados Unidos durante 2011 se encontraron en su nivel más bajo de las dos últimas décadas, según reveló la Auditoría Anual de la Liga Anti-Difamación (ADL por sus siglas en inglés) sobre incidentes antisemitas.
El informe, publicado la semana pasada, muestra una disminución del 13 por ciento respecto al año anterior, con un total de 1.080 casos notificados, en comparación con los 1.239 casos denunciados en 2010.
"Es alentador que en los últimos cinco o seis años se haya visto una disminución constante en el número de incidentes antisemitas en todo el país y que los números estén en un mínimo histórico", dijo Abraham Foxman, director nacional de la ADL.
"En la medida que estos incidentes sirven como un barómetro, la caída muestra que hemos avanzado como sociedad para enfrentar el antisemitismo”, agregó el dirigente.
No obstante, Foxman aclaró que si bien las cifras son “decrecientes y prometedoras”, hay otros factores, como “las expresiones online sobre antisemitismo que son imposibles de cuantificar y, a menudo fuera de control".
Como era de esperar, el número de incidentes antisemitas reportados fue mayor en estados con grandes poblaciones judías, consignó el portal de noticias Ynet.
Los cuatro estados con los casos notificados fueron California con 235, Nueva York, con 195 incidentes, Nueva Jersey, con 144, y Florida, con 111 incidentes.
Según la auditoría, los incidentes antisemitas aumentaron en Massachusetts y Connecticut, pero disminuyó en otras zonas del país como Nueva Inglaterra.
Los incidentes de odio dirigidos a las personas judías en Massachusetts crecieron de 64 en 2010 a 72 en 2011. En Connecticut, los incidentes aumentaron de 38 a 43.
El director Regional de la ADL en Nueva Inglaterra, Derrek Shulman, dijo que Internet se convirtió en una nueva vía para los estereotipos destructivos acerca de los judíos.
A nivel nacional, muchos de los incidentes estuvieron involucrados con intimidaciones en las escuelas.
El informe fue realizado en base a estadísticas otorgadas por la policía, así como información de las víctimas, y líderes de la comunidad.
En la auditoría se identifican los actos de hostigamiento e intimidación, incluyendo amenazas, insultos y la distribución de propaganda de odio.
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