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Shoá: Acto de recordación de los mártires de comunidades sefaradíes de Rodas, Salónica y Cos

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Como todos los años, a fines del mes de agosto, en la sinagoga del Centro Comunitario Chalom, se llevó a cabo el acto de recordación y evocación de los mártires de las comunidades sefaradíes de Rodas, Salónica, Cos y otras, masacrados por el nazismo durante la Shoá, que organizaron la entidad anfitriona, la DAIA y el Museo del Holocausto de Buenos Aires.
Durante el transcurso del mismo se encendieron ocho velas de Izkor (recordación), seis por cada millón de judíos aniquilados por el nazismo y las restantes por las víctimas de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.
La primera de ellas le correspondió a Martín Ferraro, el presidente del Centro Comunitario Chalom, y la segunda a Claudio Avruj, subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Éste también dio lectura a un texto de Elie Wiesel en el cual el sobreviviente de la Shoá y premio Nobel de la Paz denuncia a los negadores del genocidio y explica por qué sus pares y él comenzaron a dar sus testimonios, convirtiéndose en mensajeros para que lo ocurrido no sea tergiversado.
“Todos entendemos que este texto toma vigencia cuando, hoy en día, algunos líderes mundiales se atreven a negar la existencia de la Shoá y muchos otros se niegan a refutarlos”, agregó Avruj.
“Este año tuve la suerte de estar en Auschwitz y fue la primera vez que tomaba contacto con todo lo que había trabajado, estudiado y enseñado durante muchos años”, pero “una pregunta me carcomía: ¿cuál era el sentido de ese viaje?”, contó.
“Comprendí que ese viaje no era para que yo supiera, sino para que todos los que allí estuviésemos pudiéramos contar para impedir que la indiferencia y el olvido triunfen sobre la verdad de la historia, y también la importancia de estos actos, que no pueden ser tomados como rituales que hay que cumplir: son actos de enseñanza que nos obligan a convertirnos en mensajeros”, concluyó el funcionario porteño.
La tercera vela fue encendida por miembros de Chalom nacidos en Rodas, Salónica y Cos, entre quienes se contaba José Menascé, vicepresidente de la Fundación Memoria del Holocausto-Museo del Holocausto de Buenos Aires, quien explicó que luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, los sobrevivientes intentaron reconstruir sus vidas sin mencionar sus trágicas experiencias, pero eso cambió a partir de la captura y el juicio al criminal nazi Adolph Eichmann.
La tarea de enseñar y evocar lo ocurrido durante la Shoá es algo que debe continuar haciéndose, en especial en momentos en que existen quienes niegan lo ocurrido, subrayó.
David Galante, sobreviviente de la Shoá, fue el encargado de prender la cuarta luminaria junto con sus familiares, luego de lo cual brindó su testimonio y destacó que, en base a su experiencia personal, puede afirmar que los jóvenes están muy interesados en conocer lo ocurrido.
La quinta vela fue encendida por la consejera y encargada de negocios de la Embajada de Turquía en Buenos Aires, Orkide Akyaumael, mientras que a chicos del curso de Bnei Mitzvá de Chalom les tocó la sexta, junto con el shelíaj y el mazquir (secretario) de Bnei Akiva, Shmuel Kornblit y Iosef Zylberberg, respectivamente, el último de los cuales se refirió a la historia de un joven sobreviviente de la Shoá, miembro de ese movimiento juvenil, que luego cayó en la Guerra de Liberación que consolidó el naciente Estado de Israel.
La vela en homenaje a las víctimas del atentado a la embajada del Estado de Israel la prendió el presidente de la Organización Sionista Argentina, Víctor Chama, quien visiblemente emocionado expresó que “Torquemada los expulsó (a los judíos de España) y otros terminaron su tarea”, en referencia a los nazis y sus cómplices, pero “hoy hay nuevos Torquemadas que hablan de destruir al Estado de Israel”, y por ello, en nombre de la OSA “digo que hay que estar muy atentos y no solamente hay que educar, hay que recordar siempre a aquellos mártires que estuvieron en la puerta del infierno y no pudieron llevarlos allí, seguro que Hashem, D’s, los tiene a su lado, en el Gan Eden, el Paraíso”.
“Nunca podrán (hacerlo) mientras tengamos buena memoria y los recordemos uno a uno durante todos los siglos”, insistió.
“Hay que educar, hay que rememorar y evitar la indiferencia” porque “uno de los flagelos es ser solamente un observador”, puntualizó el líder comunitario.
“Hoy tenemos que actuar y estar muy atentos porque tenemos un Estado que es nuestra coraza y es a eso a lo que nos vamos a dedicar todos también porque Medinat Israel es el fruto de siglos de persecuciones y estoy seguro de que muchos, junto con el Shemá, deseaban estar el año siguiente en Ierushalaim”, finalizó el titular de la OSA.
Por su parte, Alberto Hammerschlag, vicepresidente 3º de la DAIA, prendió la octava vela en recordación de las víctimas del atentado a la AMIA-DAIA y manifestó que “allí donde el régimen criminal del Tercer Reich posó su siniestro pie destruyó vidas, arrasó con instituciones y con el milenario acervo cultural, pretendiendo eliminar todo vestigio de vida judía, que en Grecia tenía 2.300 años de antigüedad”.
“Cerca de 60.000 hermanos judíos, de un total de aproximadamente 77.000 que residían en Grecia antes de la Segunda Guerra Mundial, fueron asesinados por el nazismo”, precisó.
“La preservación de la memoria constituye un deber sagrado; hoy recordamos a los mártires, hombres, mujeres y niños que perecieron a manos de sus verdugos por su sola condición de judíos”, y “debemos aprender las lecciones del pasado, pero no vivir en él; debemos combatir toda expresión de odio y discriminación, denunciar todo agravio, sea quien fuere la víctima circunstancial”, urgió el dirigente comunitario.
“Desde la DAIA renovamos cotidianamente el compromiso de denunciar a quienes pretenden retrotraernos a ese pasado horroroso, a los perversos negadores de la Shoá y sus aliados locales, a los justificadores del fundamentalismo terrorista, que nos atacara en 1992 y 1994 aquí, en Buenos Aires, a los antisemitas que pretenden disfrazarse de antisionistas como si no fueran dos vertientes del mismo odio ancestral contra nuestro pueblo”, prosiguió.
“Al honrar a nuestros hermanos, honremos su dignidad, su valor, su amor a la vida, su indeclinable legado”, recomendó Hammerschlag.
Finalmente, el rabino del Centro Comunitario Chalom, Marcelo Krawiec, se refirió a la importancia de actos como el que se estaba desarrollando, a la vez que contó su experiencia cuando, estudiando en Jerusalem, fue guía del memorial de la Shoá Yad VaShem, ocasión en la cual comprendió que los mártires que tenían la fortaleza de sobrevivir un día en los guetos y los campos, resistían a la destrucción que les imponían los nazis dentro de sus posibilidades.
Tras ello se entonó el Kadish (oración tradicional judía de homenaje a los fallecidos) y se cerró el acto.
También estuvieron presentes Tomás Antoine, embajador de Bélgica, y Nikoline Zidek, agregada cultural de Croacia, entre otros diplomáticos, y dirigentes como el titular del CiDiCSef, Mario Cohen, y la presidenta honoraria de OSFA-WIZO, Amalia de Polack.

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