“Las instituciones comunitarias de la Argentina y sus dirigentes; como representantes de la población judía de estas latitudes; tenemos la responsabilidad de recuperar un rol más activo en los foros latinoamericanos", afirmó Natalio Fichelson, protesorero de la AMIA y asesor del titular del Congreso Judío Latinoamericano.
En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias, el dirigente sostuvo: “Debemos ser escuchados y participar en la toma de decisiones. Creemos que la rica historia, recibida de nuestros mayores, que nosotros tratamos de continuar y enriquecer, nos abre el camino para volcar en esos fueros todas las experiencias propias de una Kehila muy importante en la región, por el número de sus integrantes y su aporte a la vida judía en todas sus expresiones”.
“En el mundo globalizado en el que estamos transitando es indispensable interactuar con todas las instituciones y todos los sectores, independientemente de dónde estén ubicados geográficamente. En la gran mayoría de los casos, las asociaciones regionales se hacen muy necesarias para cumplir con políticas relevantes. La AMIA cumple funciones indispensables en la acción social, la educación y la búsqueda de justicia, y para ello necesitamos jugar un rol importante en las Instituciones Regionales de prestigio”, aseveró Fichelson.
En este sentido, el dirigente remarcó que “la comunidad judía de la Argentina no se puede dar el lujo de jugar un rol secundario o decorativos en el marco de las instituciones de la comunidad judía internacional y regional”. “Debemos aprovechar esos foros para lograr nuestros objetivos”, insistió.
A su juicio, la comunidad judeoargentina perdió ese sitial privilegiado por diversos motivos, entre los que enumeró: 1) el hecho de ser “habitantes de un país que pasó por diferentes coyunturas económicas y sociales negativas que no fueron ajenas a la comunidad”; 2) peleas irrelevantes buscando protagonismos individuales de dirigentes, que han quedado sepultados en el pasado, ya que la comunidad judía argentina actual rechaza este tipo de actitudes; 3) Por la falta de un recambio de dirigentes marcado por el desinterés de los jóvenes ante la situación descripta en los puntos anteriores.
Sin embargo, Fichelson consideró que “la situación viene cambiando hace unos años”. “Hoy los jóvenes sentimos que podemos ser parte activa de nuestro presente y futuro en el ámbito local, y aspirar también a hacernos escuchar, por ejemplo, junto a nuestros pares sudamericanos, seguros de poder enriquecer cualquier debate, cuya incidencia provoca consecuencias muy importantes a nuestra vida cotidiana como judíos en las relaciones entre nosotros; con los connacionales; y con todos los judíos del mundo".
Por otra parte, en el desarrollo local, el protesorero de la AMIA manifestó de que la actual gestión, encabezada por la ortodoxia, “se diferenció porque habló poco e hizo bastante”. Si bien “siempre quedan cosas por hacer, realizando un balance, creo que en estos años hemos hecho muchas cosas importantes que nos habíamos propuesto”, agregó.
Además, de cara a las elecciones convocadas en abril en la institución comunitaria, Fichelson se mostró “muy optimista” respecto al futuro del Bloque Unido Religioso (BUR). “Hemos demostrado eficiencia y se han caído muchos mitos y fantasmas que algunos quisieron instalar, o dudas ciertas, por el hecho de que al inicio de nuestra gestión éramos lo nuevo y desconocido, que ciertas personas podían tener, y hemos dejado bien en claro que tenemos puesta la camiseta de la comunidad, que queremos lo mejor para ella y que la gestionamos desde nuestro mejor saber y entender, con el corazón puesto en tratar de hacer las cosas mejor para cada uno de los socios de la AMIA y la Comunidad Judía en general”, aseveró Fichelson.
Respecto del antagonismo "ortodoxia-anti ortodoxia", el dirigente expresó que no siente que sea “un hecho generalizado”. “Me siento muy respetado en todos los lugares adonde voy, independientemente de la ideología de sus dirigentes. Para mí un hermano judío es eso, un hermano, independientemente de cómo piense. Creo que afortunadamente la comunidad se ha dado cuenta en estos últimos años, que la polarización va en contra nuestra, y que hay que rechazarla cada uno desde su lugar”, argumentó.
“Nuestra comunidad no debe ejercer ni promover prejuicios o discriminaciones. Debemos predicar con el ejemplo. Somos todos la Kehilá. Cada uno de nosotros es irremplazable y fundamental y todos debemos sentirnos incluidos”, subrayó.
Para Fichelson, “si alguien quiere desunir, está hablando desde un lugar que piensa más en intereses personales que en el interés común”.
Acerca de su futuro como dirigente, afirmó: “Solamente me motiva trabajar en un proyecto dinámico, ambicioso y serio en el cual pueda colaborar desde el lugar que me toque para que las cosas cada vez sean mejores para la comunidad judía de la Argentina y llevar a la Kehilá a discutir temas que la hagan crecer y no otros que la hagan caer”.
“Los puestos no sirven si no se utilizan para aplicar políticas y estrategias que permitan resolver los pequeños y grandes problemas de la gente común”, señaló Fichelson, cuya “expectativa es volver a tiempos dorados de la comunidad, en donde hacíamos aportes valorados por el mundo judío y no judío”.
“Lo importante para mí no es el puesto que ocupo, sino qué hago para luchar contra la asimilación y aportar para la reconstrucción de los valores solidarios que siempre nos han caracterizado como pueblo, y que en definitiva posibilitan que todos los judíos tengan una mejor vida", añadió.
A dos semanas del 18º aniversario del atentado a la AMIA, que asesinó a 85 personas e hirió a centenares, Fichelson confesó que vive la impunidad por ese hecho “con la misma angustia y las ganas de que se esclarezca la causa”. “Ese nefasto día estaba estudiando en la universidad, escuché un bombazo y pensé que era en el mismo edificio de la facultad donde estaba y salí corriendo, sin saber hacia dónde iba, y cuando llegué a Pasteur (a la montaña de escombros), lo que vi me replanteó la vida”, relató.
“La bomba provocó en mí la necesidad de entender que debía investigar más profundamente que era el judaísmo, ya que por eso nos habían atacado. Posteriormente profundizando en nuestra historia pude comprobar que a lo largo de los años hemos tenido muchas bombas como la de la AMIA, y que nuestro pueblo pudo sobrevivir y superarse aferrándose a sus valores”, concluyó el dirigente comunitario.
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