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Sergio Bergman. Antisemitismo para Todos

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(Por el rabino Sergio Bergman, especial para AJN).- La apropiación del fútbol televisado como canal de propaganda hegemónica del gobierno bien sabemos que contó con la necesaria participación y complicidad de la AFA. De igual forma se intenta coaptar a la DAIA como ya se logró con la AMIA para bajar línea sobre la agenda comunitaria. Hay una nueva incursión desde el discurso oficialista hegemónico para apropiarse también del relato “de lo antisemita”.

No solo la libertad de expresión corre riesgo sino aquellos que pretendan opinar, criticar o, incluso, resistir ante la única y monolítica verdad oficial destilada con fondos públicos para financiar a los medios de comunicación estatales y sus asociados. Si algún periodista o referente social opina sobre un funcionario oficialista, haciendo alguna referencia a lo judío, habrá "tufillo antisemita"; y si algún periodista, referente político o ciudadano independiente, que asume que somos una democracia republicana y federal, hace uso de sus libertades, criticando al gobierno unitario, puede ser agraviado y atacado con argumentos antisemitas o de banalización de la Shoá, sin que nadie del Gobierno Nacional se disculpe o la asuma como una ofensa inadmisible a la memoria de las víctimas del genocidio nazi.

Sería un error debatir sobre antisemitismo sin antes reparar en el fondo de la cuestión. Se trata de una manipulación más de las verdades históricas, en función de un interés de coyuntura partidaria de quienes, abusando del poder y de los medios del Estado, persiguen a los que no se someten a su voluntad. Tal es el caso de los periodistas de turno, esta última semana. Carlos Pagni, de La Nación; y Osvaldo Pepe, de Clarín, fueron inapropiadamente calificados por la Presidente como "antisemita" y "nazi", respectivamente, por sus columnas en referencia a Axel Kicillof y a la Cámpora.

Así como en otros casos, operaron convenientemente a la DAIA para que haga un comunicado que “no comunicó” y que diga lo que luego negó.
Merece un párrafo aparte la urgente necesidad de reformar la organización comunitaria judía para evitar que ante presiones a nuestros dirigentes institucionales, el Gobierno Nacional pueda tomar a la comunidad para que se arrodillen de forma obsecuente ante el poder central y unipersonal, como ya lo hacen muchos de los gobernadores de las provincias sometidas, ante la caja de recursos donde vienen a alimentar sus pobres partidas frente al saqueo de la coparticipación de una distribución federal inexistente.

En relación a la hegemonía de poder y caja, que es la verdadera ideología cosméticamente encubierta como nacional y popular, ahora debemos presenciar la apropiación del relato de la lucha contra el antisemitismo: si el judío que se ataca es “mío”, sos antisemita; si uno “mío” ataca a algún judío que no piensa como “nosotros”, se minimiza por ser un obsecuente militante de la causa.
A modo de breve síntesis, recordemos que este intento de hegemonía y apropiación tiene algunos capítulos pendientes.

Uno: Luis D’Elía protegido por el gobierno nacional y financiado también por Irán, no dejó de expresar su odio no solo a los blancos sino también a los judíos, utilizando como coartada el conflicto en Medio Oriente para organizar marchas difamando y persiguiendo a empresarios de origen judío manifestando su antisemitismo camuflado de antisionismo. De igual modo Hebe de Bonaffini explicitó su verbo antisemita sin hacer diferencia alguna cuando el blanco judío era del propio palo o del adversario descalificando inclusive al mismo Horacio Verbitsky diciéndole que sobre determinados temas el no debía opinar porque era "judío".
Dos: nada fue dicho por el Gobierno Nacional cuando Amado Boudou atacó a dos periodistas, comparándolos con quienes limpiaban las cámaras de gas de las víctimas asesinadas por el nazismo.

Tres: nuestro canciller, Héctor Timerman, estableció contactos con la diplomacia iraní a fin de reflotar el vínculo con un Estado fundamentalista que perpetró dos atentados en Buenos Aires. Irán, que además de negar la Shoá pide la destrucción del Estado de Israel, sigue manteniendo relaciones comerciales con nuestro país y nunca recibió de parte de Argentina, una posición clara de condena frente a su accionar terrorista como a su antisemitismo manifiesto.
Cuatro: Página 12 publicó una historieta infame de banalización de la Shoá sin que ningún funcionario diga nada; sabiendo que el mencionado matutino, hace las veces de boletín oficial y de herramienta de propaganda del gobierno cristinista. Ni el INADI, ni la Justicia, han actuado como demanda la ley antidiscriminatoria. Aquí no hay "tufillo", hay violación a la ley, discriminación y profanación que permanece impune.

Cinco: cooptar a la AMIA y DAIA llevándolos en comitiva a todo viaje donde pueda presentar a sus funcionarios judíos amigos a foros internacionales. Este último año fue evidente la complicidad y el inadmisible silencio frente a la vergonzosa permanencia del Embajador argentino en las Naciones Unidas, mientras el Presidente de Irán destilaba su veneno en el momento en que los representantes de los países libres de América, Europa y Asia se retiraban del recinto.

Seis: Profanar la memoria de las víctimas del atentado a la AMIA tomando la tribuna del último acto, con la complicidad del Presidente de la Institución. En coordinación con operadores políticos del Gobierno Nacional, un familiar militante del oficialismo pudo apropiarse del discurso del acto para atacar a los opositores; y hacer proselitismo partidario antes de las elecciones, tergiversando un acto de dolor, memoria y reclamo de justicia de todos los argentinos; degradándolo a un acto de campaña del Frente para la Victoria.

Último capítulo: apretar a la DAIA en una reunión en el Ministerio de Defensa para que se emitiera un “comunicado” -en coordinación entre la dirección ejecutiva y Télam- para avalar el decir de la Presidenta de la Nación en relación a los periodistas denostados, y un día después negarlo en el intento conciliador de decirle a cada uno lo que quiere escuchar. Una práctica habitual en la DAIA por la incesante labor de unos pocos pero dedicados dirigentes infiltrados, que trabajan más para la agenda del Gobierno Nacional, que para la misión de representación de una comunidad para la que fueron designados.

Estos capítulos, sin duda, tendrán una versión del relato oficial para incorporarlos al intento hegemónico de que la lucha contra el antisemitismo sea sólo la versión del "relato", en un nuevo acto totalizador de una verdad editada, que, además de ser una mentira, nos aleja cada día más de una realidad que tarde o temprano, deberemos aceptar; de la misma forma que hoy asumimos que pretenden apropiarse -además de lo que se llevaron-de la hegemonía oficialista de los Derechos Humanos, entre otras cosas.

Como ante todo intento hegemónico, sea el que inició Él o el que profundiza Ella, estaremos aquí para resistirlo.

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