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Heijal Hatorá, una escuela en la cual, además de tener alumnado judío, se enseña y vive judaísmo

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Itongadol.- El director general del colegio Heijal Hatorá, Eli Kaler, explicó en diálogo con la Agencia Judía de Noticias que “ésta es una escuela en la cual, además de tener un alumnado judío, se enseña y se vive el judaísmo”.
El director general del colegio Heijal Hatorá, Eli Kaler, explicó en diálogo con la Agencia Judía de Noticias que “ésta es una escuela en la cual, además de tener un alumnado judío, se enseña y se vive el judaísmo”.
P- ¿En qué consiste una casa de estudio vulgarmente llamada “ortodoxa”?
EK- Ésta es una escuela en la cual, además de tener un alumnado judío, se enseña y se vive el judaísmo. Al alumno se lo forma enseñándole las tradiciones y las bases que debe saber todo judío. No solamente le enseñamos para que sepa, como matemática o lengua, sino que nuestra meta es formar personas de bien, como nos enseña la Sagrada Torá. En todos los aspectos: valores, verdad, generosidad y amor por el Pueblo de Israel y por cada iehudí. Queremos que, el día de mañana, las tradiciones judías no sean sólo costumbres que los niños heredan de sus abuelos y hacen sin saber su significado, razón ni sentido, sino que los chicos entiendan por qué hay que hacer cada cosa y lo hagan como la Torá nos enseña: con amor, respeto y felicidad. Educando de esta forma garantizamos que no se pierda el judaísmo porque cada alumno va a saber transmitirlo, el día de mañana, a sus hijos y nietos. De otra manera, lamentablemente cada vez se va aguando más de generación en generación y nada va quedando.
P- ¿Quiere decir que la modalidad de las otras escuelas de la red judía hace que el judaísmo se vaya perdiendo con el tiempo?
EK- No estoy comparando, sostengo y afirmo una realidad. Nada estoy inventando, está a la vista el incremento día a día de la asimilación de nuestros chicos. Y esto viene a raíz de que la gente no siente que su judaísmo le pasa por la sangre porque hace las cosas sin saber el sentido. Se falla en transmitir la forma de vida, y esto lamentablemente provoca asimilación.
P- ¿Y es recuperable, si los directores se preguntaran qué puedo hacer con mi escuela?
EK- Seguro que sí. Miremos lo que está ocurriendo hoy en la comunidad judía de la Argentina y en muchos lados del mundo: hay un despertar de baalei teshuvá -retornantes al camino de la Torá-, que cada vez son más. Las personas dispuestas a hacer teshuvá se acercan y se interiorizan de la Torá, la estudian y descubren algo “nuevo”: que hoy en día, en el mundo tan materialista y egoísta que vivimos, es posible desarrollar una vida con valores firmes, con pureza, con paz en sus hogares, dedicados a crecer espiritualmente. Se convierten en piezas fundamentales para el Pueblo de Israel. Uno los ve después radiantes de felicidad, sienten otra manera de gozar la vida.
P- ¿Y por qué vuelven?
EK- D’s nos dio cuerpo y alma. El mundo que nos rodea está planteado para satisfacer las necesidades del cuerpo. Se basa en que cuanto más cosas materiales tengo, más feliz soy. Pero a diario vemos que cada vez más gente no es más feliz cuanto más tiene, que no basta con alimentar al cuerpo para estar satisfecho y realizado. Ahí es donde la Torá nos enseña a alimentar el alma y de esta forma sentirnos bien y saciados de toda necesidad. En el judaísmo es lo mismo. En el judaísmo puede haber muy lindas palabras, un judaísmo bañado en chocolate, pero necesitamos los hechos, que es lo único que alimenta al alma. Entonces, así como cuando uno empieza a comer se empieza a llenar y a saciar, cuando uno empieza a estudiar Torá y a hacer mitzvot siente una alegría espiritual que lo llena, que le da felicidad. Miremos dónde terminan grandes personajes: suicidándose, con drogas, etc. ¿Qué les falta? Tienen un vacío que no pueden llenar con algo material. Seguro que es recuperable, pero tengo claro que la fórmula es la misma que mantuvo al Pueblo de Israel durante más de 3.000 años.
P- ¿Cómo se puede hacer para que las demás escuelas den marcha atrás?
EK- Todo depende de los dirigentes. Según cómo es la cabeza, así salen los chicos. Es necesario que los dirigentes tomen conciencia. Integrar la comisión (directiva) de una escuela no es un trabajo como cualquier otro. Del honor, el poder y el título no depende el futuro del Pueblo de Israel y la educación de centenares de chicos. Hay que saber que lo importante está en la educación y en las bases del judaísmo. Los chicos no son clientes de la escuela, sino que son almas por las que somos responsables, no es un trabajo como cualquier otro de honor o por el titulo o por el poder tenemos que tener claro que de ellos depende el futuro
P- ¿Cómo se ayuda a un dirigente hoy?
EK- En primer lugar hay que tener en claro adónde queremos llegar, qué debemos lograr. Si en una escuela donde estudian judíos no les damos de comer casher, no les enseñamos las bases del judaísmo, quién creó el mundo, la fe en el Creador, ni la ética del judaísmo, ¿acaso podemos esperar que salga con tradiciones judías? Si los mismos dirigentes no están convencidos de eso… Primero tenemos que cambiar la manera de pensar de los dirigentes y que asuman la responsabilidad que tienen.
P- ¿Y esto sí es tarea de la gente que va vestida de negro y con peiot, o se puede llegar a ese judaísmo en lugares donde se permite ser de otra manera?
EK- Nada tiene que ver una cosa con la otra. Hay una escuela determinada, laica, con parte de cuya Comisión Directiva hablé porque estaban preocupados por cómo incorporar más judaísmo. Estuvimos charlando sobre cómo hacerlo. Les ofrecí empezar con el cashrut en la cocina, entonces me dijeron que costaría mucha plata. Les ofrecí hacérselo gratis, pero que empiecen a comer casher. Me dijeron que estaban en una mala situación económica y que no tenían plata para cambiar ciertos utensilios para hacerlo casher, y les ofrecí conseguirles la plata.   le ofreci empezar con el cashrut de la cocina gratis con tal que 300 chicos coman kasher se reunieron en comision y por ciertos resentimientos se negaron y no se logro. que estan buscando esos dirigentes de los chicos.  Estábamos confirmándolo, se reunió toda la Comisión Directiva y me llamaron para decirme que no estaban todos de acuerdo con ciertos requerimientos, y lamentablemente no lo logramos. ¿Qué están buscando esos dirigentes de estos chicos? ¿Cómo quieren educarlos con judaísmo cuando no permiten que haya una cocina casher gratis? Primero hay que cambiar la mentalidad de los dirigentes. Se tienen que dar cuenta de que el sistema que usaron en los últimos años no está funcionando porque cada vez se están cerrando más escuelas, menos judíos asisten y la juventud no se sabe identificar como judíos. Lo digo con mucho dolor.
P- Hay un caso como Yeshurun, que es ortodoxo y está en crecimiento y otro como ORT, que tiene chicos que se ponen tefilín y esas cosas…
EK- Más a mi favor. Eso nos demuestra que no estamos hablando de los que visten de negro o los “ultraortodoxos”, como los llama hoy en día la gente. Estamos hablando de transmitirle mínimamente al chico lo que hoy en día no le están transmitiendo en la casa, que por lo menos en la escuela se muestren los principios.
P- ¿Cuántos alumnos tiene la escuela?
EK- Más de 620, y gracias a D’s la evolución en los últimos años es muy importante. No nos alcanzan las instalaciones. Tenemos más de 20 familias nuevas para el nuevo ciclo lectivo. Es una alegría muy grande.
P- ¿Cómo es la currícula escolar?
EK- Los chicos empiezan a los 3 años con las letras en hebreo, y después estudian quién creó el mundo. Ésa es la base. Si estoy en este mundo, quién y cómo se creó. La piedra fundamental de nuestro sistema educativo es enseñar a pensar correctamente. El estudio de Jumash y Talmud son la base que le permite al niño aprender a desarrollar pensamientos profundos y a desmenuzar un problema hasta comprenderlo correctamente. Después le enseñamos lo que corresponde a cada festividad, mishnaiot, Tanaj por completo. En cuarto grado, los chicos aprenden a hablar hibrit y terminan la primaria sabiendo hacerlo a la perfección. También enseñamos las leyes de Shabat, la tefilá: qué es, a quién se pide y a quién se agradece, y aprenden a decirla perfectamente.
P- ¿Y de la parte curricular no judía?
EK- Durante toda la tarde tenemos la currícula aprobada por la DGEP, como cualquier otra escuela. Tuvimos una inspección de la DEGP y quedaron asombrados por el nivel que tiene la escuela.
P- Si una escuela tiene intenciones de saber de qué se trata esto, ¿tiene las puertas abiertas?
EK- Sí, por supuesto. En varias ocasiones invité a dirigentes de otras escuelas. Es una escuela que la gente, cuando viene a visitarla, se queda un poco asombrada. En lo que es la educación, nos abocamos mucho a la ética judía, al respeto a los padres, maestros y mayores. En nuestra escuela, el decir una mala palabra es motivo de suspensión y a la casa. No existe una mala palabra en toda la escuela. Y es fundamental que no vean del moré que suceda eso. Cumplimos 60 años como escuela. Todos los años hay decenas de egresados. Tenemos un 100 por ciento de chicos entre quienes no existe la droga ni todo lo malo que hay en la calle. Tenemos una historia de chicos sanos que formaron familias felices, como corresponde. Queremos que no se acerquen sólo para asegurar la educación de sus hijos, sino que estén dispuestos a cambiar el sistema de vida. Eso es lo más sano para el chico, sin contradicciones escuela-casa.

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