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FACCMA. Slafer: “Los últimos 3 años fueron excepcionales porque se cumplieron todos los objetivos”

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El vicepresidente de la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos (FACCMA), Jorge Slafer, realizó un balance de su gestión y aseguró a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que “los últimos 3 años fueron excepcionales porque se cumplieron todos los objetivos”.
También valoró el trabajo en conjunto con una generación de dirigentes jóvenes porque “estoy convencido de que uno no hace un buen trabajo institucional si no forma gente para seguir”.
Además, el dirigente se refirió a la controversia respecto de la renovación de autoridades de la AMIA.
 
P- FACCMA es una institución que le ha dado lugar a una generación que ronda los 40 años y desde afuera se ve una sana convivencia, por la cual los mayores les dan lugar a los jóvenes y éstos les devuelven su reconocimiento. ¿Cómo fue este proceso?
JS- Es sencillo: siempre tuve la idea de que cuando uno está en una comisión, tiene que dejar sucesión, alguien que continúe. Lo mismo pasó cuando fui presidente de CISSAB: cuando me retiré, después de cuatro presidencias, dejé un grupo de gente joven, que estuvo conmigo en la comisión y siguió la línea, y hoy es una institución ejemplar. En FACCMA pasa algo similar: uno tiene límites, se va aburguesando y las ideas ya no fluyen con la misma fuerza y ganas, por eso estoy convencido de que uno no hace un buen trabajo institucional si no forma gente para seguir. Es un poco el problema que se ve en otras instituciones: por ejemplo, hay cambios profundos, viene gente que no está al tanto y se pierde mucho tiempo en recuperar el trabajo. En ese aspecto, estoy de acuerdo con que tiene que haber una línea permanente de rejuvenecimiento y renovación. Pero hay algo también importante, un tema con la gente joven y las edades, porque la vida cambió: nosotros fuimos padres a los 26 años, y aproximadamente a los 40 tenías libertad de acción para realizar tareas comunitarias. Hoy, los matrimonios se formalizan más tarde, tienen hijos más chicos y las mujeres trabajan, entonces hay menos disposición de tiempo para actividades. Por eso creo que también es un problema el que está faltando gente y hay que tratar de ir formándola permanentemente. Yo pongo mi cuota de conocimiento, la parte política, y felizmente soy muy reconocido. El actual presidente de FACCMA, Waldo Wolff, no entra en un plano de soberbia: consulta, escucha, hay cosas que compartimos y otras que no, se habla, se discute y siempre se consensua con el mejor de los ánimos. En cambio, hay gente que se atornilla a un cargo y nunca se va.
P- Si esta gestión se termina, estaría bueno que los jóvenes puedan continuar este modelo…
JS- Es un modelo que debería consolidarse en diferentes instituciones. Es un equipo. Justamente, uno puede cubrir baches en cuanto a reuniones con otras instituciones. Todos los días hay actividades y es difícil (estar en todas), por eso hay que trabajar en equipo y reemplazarse en los momentos necesarios. Vamos a seguir con esta línea. Estamos realmente convencidos de que es la que sirve: los 31 miembros que tenemos por estatuto y deberá haber otras 30 personas trabajando, jóvenes.
P- ¿Cuál es la clave para que ello suceda? Hay mucha dificultad para darles espacio a otros…
JS- Es una cuestión de visión. Hay gente que se atornilló en el cargo, y al final lo paga. Es como el director técnico de un equipo de fútbol: el logro principal y el fracaso es para el presidente. Armás un buen equipo y disfrutás del éxito, pero hay que bajar el grado de soberbia y dejar participar a la gente porque no podés tener gente joven y linda y no darle lugar a opinar. Hay que dejarlos trabajar y aceptar sus planteos.
P- ¿Cómo estás viviendo la transición en la AMIA, donde no se pudo acordar una nueva autoridad?
JS- En esto, FACCMA no opina orgánicamente, no es partidaria y cada miembro hace la política que quiere. Creo que es muy triste lo que está pasando: hay un ansia de poder y nadie renuncia a algo. Nos mimetizamos con la política nacional. Acá habría que reunir a las personas de la comunidad, formar la mejor comisión de la historia y después hablar de cargos y elegir presidente, vocal, etc. Con esta lucha vamos a ningún lado. Creo que estamos mal.
P- ¿Hubo generaciones en que ello no ocurría? ¿Es algo de esta comisión?
JS- No creo que sea de esta última gestión, ni de esta gente. Tiene un tiempo… Creo que antes había otra voluntad y ganas de hacer las cosas mancomunadamente, con menos soberbia. De un tiempo largo a esta parte se complicó mucho: nadie acepta aportes y, en ese aspecto, quizá los estatutos sean obsoletos porque no están contemplando la situación actual. Habría que ir a una votación directa y que gane la mayoría. Sin embargo, hicieron de algo que no era complicado un tema recomplicado. Tal vez el sistema es el que molesta porque si fuera una votación como las comunes, el problema se habría terminado. Habría que cambiar muchas cosas porque, evidentemente, no se pueden sentar a una mesa y acordar.
P- ¿Qué sentís cuando ves que en esta institución hay personas que viven el judaísmo a su manera? ¿Cómo estás viviendo la irrupción de las sociodeportivas en la Kehilá?
JS- No creo en la evolución de las sociodeportivas, sino en la de su gente. Las instituciones no entraron en la AMIA, sino que hay socios (de los clubes) en las cuatro listas. La “lista de las sociodeportivas” no las representa porque tienen miles de socios y no piensan todos igual. Además, sería adoptar un rol que no tenemos. El término se usa a efectos propagandísticos. Y sobre la primera pregunta, anécdota: en mayo fuimos a Israel 100 dirigentes de FACCMA; el viaje fue muy productivo, más para la gente nueva, y lo terminamos con una charla en Kfar Hamacabiá, que es lugar central de Macabi Mundial, con el rabino Carlos Tapiero. Éste dijo que hay dos formas de ser judío y las dos son muy buenas: la ortodoxia, que no voy a explicar, y los judíos que participan de instituciones. ¿De qué forma hacen judaísmo? Juego al fútbol, un deporte no judío, con judíos, entre judíos y en un ámbito judío. La gente se fue chocha y se sintió realmente reconfortada. Los laicos vivimos el judaísmo de esta manera: entre judíos, en instituciones judías porque no es lo mismo una institución judía que una donde haya judíos.
P- El secretario de Deportes, Javier Veinberg, dijo que observa un cambio en la conducta de las personas los fines de semana; por ejemplo, que -en pequeñas dosis- no practican deporte los sábados, por Shabat.
JS- Respeto lo que dice Javier. En general, no sé si hay un cambio exactamente, pero sí un no sé si llamarlo “retorno a la religiosidad”, Creo que hay otro tipo de motivaciones y que influyen mucho las experiencias sociales.
P- ¿Cuál es tu calificación de los últimos 3 años de gestión en FACCMA?
JS- Los últimos 3 años han sido excepcionales porque se cumplió con todo lo previsto y nada se dejó de hacer. ¡Y eso que se venía de un período malo…! Es más difícil que empezar “de cero”, es empezar en contra. Nadie dejó de participar de una actividad, ningún deportista fue mercancía de intercambio, nadie dejo de ir a una Macabeada o encuentro porque no pudo pagarlo. La pedaleamos, pero no tenemos argumentos para conseguir donaciones importantes, como otras instituciones.

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