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Entre 7 y 10 personas por mes consiguen trabajo a través de un programa de la AMIA

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Entre siete y diez personas por mes consiguen empleo a través de un programa laboral que la AMIA y la Fundación Tzedaká pusieron en marcha junto al JOINT para atender la emergencia social generada por la crisis de 2001.

Se trata del Programa de Empleo Subsidiado (PES) dirigido a beneficiarios de la Red Solidaria Judía de la Argentina.

En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN), Verónica Albajari, responsable de Proyectos de Empleo y Capacitación de la Red de Empleo de la AMIA, explicó que el programa cuenta con la adhesión de “unas 600 empresas, de las cuales una tercera parte son recurrentes, tomaron más de una persona a través del programa”.

La crisis social y económica que afectó a la Argentina a fines de 2001 condujo al American Jewish Joint Distribution Committee (JOINT), la AMIA, la Fundación Tzedaká y Jabad Lubavitch de Argentina a crear el Programa de Empleo Subsidiado dirigido a beneficiarios de la Red Solidaria Judía de la Argentina.

En la presentación de la propuesta, los realizadores subrayaron que la iniciativa surgió con el propósito de estimular a aquellas empresas e instituciones que precisen incorporar personal y también para facilitar la generación de oportunidades de empleo en el mercado laboral.

“El programa PES empezó a fines de 2002 como respuesta a la crisis económica con el objetivo de ayudar a las personas que sufrieron la pérdida del empleo. La propuesta estaba destinada a los beneficiarios de Red Solidaria Judía que recibían ayuda de la comunidad judía”, explicó Albajari los inicios de este proyecto.

Si bien la crisis afectó a una importante masa de judíos argentinos y a la sociedad en general, se detectó que 6000 beneficiarios que recibían la asistencia de la Red Solidaria Judía estaban en condiciones de incorporarse al mercado de trabajo más allá de las problemáticas coyunturales que enfrentaba la Argentina.

Lo cierto es que a mediados de 2003, el programa tenía más de 6.000 beneficiarios en la base de datos con diversos perfiles para incorporarse a puestos administrativos, comerciales, operativos y de atención al cliente.

“Se trabajó fuertemente con las empresas otorgándoles un subsidio económico del 30 por ciento del sueldo por un año por persona incorporada de la base de datos del programa”, contó Albajari.

Las empresas rápidamente se sumaron a la propuesta ya que no solo recibían el subsidio del 30 por ciento del salario sino que además tienen bonificado el costo del proceso de búsqueda y selección de personal, realizado por los profesionales del Servicio de Empleo de AMIA.

Albajari explicó que si bien el programa es para los beneficiarios de la Red Solidaria Judía está destinado a todas las empresas del país.

“La intención era incorporar la mayor cantidad de beneficiarios al mercado laboral y fue importante llegar a la mayor cantidad de pymes”, relató Albajari.

Lo cierto es que el programa primero permitió que la gente se vaya incorporando al mercado laboral y después comience a dejar de recibir la ayuda económica de las instituciones.

En la actualidad, hay entre 800 y mil personas que continúan vinculadas al PES, que no es solo un programa de ubicación laboral sino que también incluye actividades de capacitación, orientación y educación de los postulantes.

“La base de datos tiene tantos hombres como mujeres, con un promedio de edad de entre los 30 y 50 años, y un porcentaje menor de jóvenes que están cursando los estudios terciarios o universitarios”, apuntó Albajari.

Si bien el programa continúa hubo una reducción en el incentivo para las empresas que pasó de los doce a los seis meses. “El proceso administrativo es sencillo firmamos un convenio con la empresa en el que nos comprometemos a reintegrarle a ellos el 30 por ciento del salario del trabajador incorporado con la presentación del recibido de sueldo”, precisó la responsable del programa.

“Este es un programa que por suerte se va achicando ya que hay menos personas que necesitan nuestra ayuda. Igualmente, unas 100 personas por año se suman a la base de datos de PES”, indicó Albajari.

El programa atiende a los beneficiarios de Capital Federal y Gran Buenos Aires, pero durante la crisis también funcionó en Rosario y Tucumán.

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