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FACCMA. La dirigencia nueva es realidad en la Federación

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En los últimos años, la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos ha ido creciendo incesantemente hasta reivindicarse como la cuarta entidad central de la comunidad judía local, de la mano de una camada de jóvenes dirigentes, muchos de ellos ex deportistas. Uno de ellos es el Secretario de Deportes, Javier Veinberg, representante en FACCMA del Club Social Israelita Sefaradí, quien tiene una particular historia personal vinculada a la dirigencia en las instituciones sociodeportivas.

JV- Lo llamativo de esta avanzada de gente joven que está participando en FACCMA es que todos nos conocemos hace mucho tiempo, de jugar al fútbol en contra en Hebraica, Macabi, Hacoaj y yo jugaba en CSIS (Club Social Israelita Sefaradí). La base de mis compañeros de mesa anteriormente fueron mis rivales, con Waldo (Wolff) a la cabeza, que siempre fue arquero de Hacoaj y después pasó a Hebraica. Nos reencontramos en FACCMA y nos dieron la oportunidad de hacer esta comisión que es un “mix” de gente grande, con mucha experiencia y trajín nacional e internacional, y nosotros, que, particularmente, hace 10 años que vengo trabajando como voluntario en la federación y algunos se incorporaron hace 5, 2 ó 3 años. Lo bueno es que el ensamble de la gente que llega es rápido y muy bueno. La verdad que a veces armar grupos no es fácil, sobre todo porque venimos de distintos clubes, idiosincrasias, públicos y corrientes inmigratorias.
P- ¿Cuáles son las propuestas deportivas de FACCMA?
JV- La Federación tiene un andar muy dinámico, siempre trabajando con propuestas y actividades abiertas para chicos de 5 años a 90 y pico. Esto nos llena de orgullo.
Trabajamos mucho en la parte infanto-juvenil, con distintas propuestas de escuelas deportivas.
También hacemos hincapié en el deporte femenino, que tiene menos adhesión en los eventos centrales. En la última Macabeada Mundial en Israel, en 2009, vimos un muy bajo porcentaje de mujeres participando. Es una problemática que compartimos con otras comunidades de Latinoamérica. Volvimos e hicimos un proyecto para lanzar el “Encuentro Macabeo de la Mujer”, que el año pasado tuvo mucho éxito e impacto. Este año se frustró dos veces debido a cuestiones climáticas y, si D’s quiere, se va a hacer a mediados de septiembre, en Hacoaj. Esperamos que haya unas 250 mujeres jugando al hockey, tenis y burako.
Por eso estamos haciendo un fuerte trabajo en escuelitas deportivas, cuya propuesta es "jugar por jugar" y donde no hay ganadores o la consigna para los chicos es que ganamos todos, siempre enmarcado en un tema judío, vinculado con los jaguim que coinciden con las fechas en las que se disputan: Shavuot, en Brit Ajim, Iom Haatzmaut, en O.H.A. Macabi…
Trabajar con los chicos y las mujeres es nuestro gran objetivo. Después, tenemos un montón de eventos este año, que será muy intenso y va a culminar con un encuentro macabeo continental en San Pablo, que son los Juegos Macabeos Panamericanos.
P- ¿Está previsto el hecho que hay familias que tienen dificultades para inscribir a un chico a algún torneo?
JV- En nuestro presupuesto tenemos un fondo -que se instituyó hace 5 años y fue creciendo- para ayudar a aquel que tenga algunas dificultades económicas, tanto para participar en una Macabeada importante, que sale muchos dólares, como en algún encuentro de escuelitas deportivas, que sale unos 50 pesos. La Federación tiene un departamento especial que trata estos temas de ayuda porque FACCMA es inclusivo y todos tienen que poder participar de nuestras actividades. De hecho, no hubo un sólo jugador que haya sido seleccionado para la Macabeada de 2009, en Israel, que se haya quedado afuera. Y lo mismo ocurrirá este año en San Pablo. Estamos trabajando muy fuertemente para ayudar a todo aquel que lo necesita. Si se lo merece, es una buena persona y jugador y le aporta al grupo, nos parece que tiene que viajar y representar a Argentina.
P- ¿Tu cadencia termina en diciembre, con la del presidente?
JV- Todavía no empezamos a hablar de qué va a ser de nosotros. Por lo general, nos sentamos a ver qué quiere hacer cada uno a la vuelta de los Juegos Macabeos para veteranos de Pinamar (en noviembre).
P- ¿El saldo de la gestión es positivo?
JV- Sí, creo que Waldo hizo una muy buena presidencia. Éste es un proceso que empezó con Daniel Belinky en la comisión anterior y que tiene gente notable que ha trabajado y apuntala a todos los jóvenes. Gente como Jorge Slafer que tuvo dos presidencias y puede estar en la mesa del Ejecutivo. Para los jóvenes es una ayuda importante. Uno puede nutrirse de muchos cursos de dirigente comunitario, pero la mejor enseñanza para nosotros es vivir un Ejecutivo con gente de tanta experiencia como Fleichman, Katzman, Belinky o Slafer.
P- ¿Esto debería reafirmarse con otra gestión joven?
JV- Siempre pensamos que lo ideal sería que la próxima gente que maneje la Federación salga de su entorno. La verdad es que cuando la Federación fue dirigida por alguien que no conocía lo que es FACCMA no fueron años buenos sino, años con muchos inconvenientes. Fue gente que vino por recomendación y me atrevo a decir que no sabía ni dónde quedaba la Federación. Fueron años en los cuales sufrimos muchísimo porque se opacó tanto crecimiento, y lo incómodo de la gestión era participar con gente que no sabía cómo era el movimiento de la Federación.
Me gustaría que siga parte del grupo que está trabajando, pero cada uno debe resolverlo… Quizás algunos vuelvan a sus instituciones, que a veces piden que sus dirigentes regresen.
Nosotros decimos que el dirigente comunitario es una rara especie, en extinción. Es muy difícil formar comisiones directivas y que la gente le pueda dedicar tiempo. Siempre cuento la anécdota de que, cuando era chico, nunca comía con mi mamá y mi papá los martes porque ellos participaban de la Comisión Directiva de CSIS y ése era el día de reunión: mi mamá, en la Subcomisión de Damas y mi papá, como Secretario o Intendente. Cada vez que tengo alguna dificultad le consulto a mi viejo, que ha tenido una trayectoria voluntaria interesante, siempre en el marco del club, aunque también fue delegado de CSIS en FACCMA. Siempre digo que soy un "dirigente de cuna".
P- ¿Cómo es el paso a la vida dirigencial de un señor que juega al fútbol?
JV- La gente que se acerca es presentada por las instituciones, con una carta de padrinazgo de aquélla a la cual representa, y empiezan a trabajar en el área de Deportes. Nos gustaría que la mesa se nutra de jugadores de todas las instituciones, para que haya un lindo debate…
P- ¿Existe eso hoy?
JV- Y…, el año pasado existía una mesa de unas 15 personas y hoy estamos trabajando con una 10.
P- ¿A qué edad pisaste la institución desde lo político?
JV- En CSIS trabajo desde los 18 años, en la parte de Hadrajá (formación), con grupos y escuelas deportivas. Después integré muchas comisiones directivas y como había llegado al “techo” de Secretario General quise trabajar en otro ámbito y FACCMA es una entidad que siempre me gustó. Participo de sus torneos desde muy chico, veía alguna gente que tenía mucha afinidad conmigo en cuanto a lo político y le dije a mi institución si me podía presentar. Empecé como vocal, aprendiendo y escuchando a la gente. La verdad es que conocí muy buenos dirigentes en estos 10 años que estoy aquí. Después de dos comisiones como vocal, empecé como Secretario de Deportes.
P- ¿Suelen conversar de las situaciones que se le presentan a la Kehilá más allá del deporte, desde la asunción de la ortodoxia en la AMIA hasta el acto por el atentado, o de eso se encarga la Comisión Directiva?
JV- Participo del Ejecutivo y en los informes de la Presidencia siempre hay algo de la realidad comunitaria externa a la Federación. Y también se hace un informe en los plenarios, como para que la gente sepa cómo está la comunidad. Cada uno trae su opinión y hay lindos debates, pero la Federación no tiene una posición fijada en cuanto a conflictos fuera de lo que es FACCMA. Centralizamos todos los esfuerzos en mejorar lo que tenemos y acrecentar los proyectos…
P- …Pero no cualquier institución logra una población de 50.000 judíos que entran a la comunidad a través de una sociodeportiva.
JV- Siempre decimos que la pelota es una excusa para encontrarnos y la verdad es que nuestros torneos deportivos son el único ámbito que algunos tienen para estar cerca de la comunidad. Hay otros que quizá ni eso tienen… Por eso siempre hacemos hincapié en la parte educativa. La semana pasada hicimos un minuto de silencio y se leyó un escrito en el comienzo de cada partido previo al 18 de julio, en recordación de las víctimas del atentado a la AMIA para que la gente sepa cómo piensa la Federación. Para nosotros es un día de duelo, y ese día la Federación estuvo cerrada.
P- ¿La comunidad de hoy es la misma que cuando tenías 18 años?
JV- No.
P- ¿Dónde está la diferencia?
JV- Por ejemplo, trabajé dos años como profesor en la escuelita de fútbol de un shule que no existe más: el Bialik Central, el de (la calle) Aguirre. Aparte, vengo de un club pequeño, que sé que tiene muchas dificultades, y la población de las sociodeportivas se polarizó en 3 ó 4 clubes, más algunos countries. Los clubes chicos y los shules están con problemas y es una lástima que haya instituciones que crezcan demasiado y otras que decrecen. Más allá de eso, voy a un templo ortodoxo, así que tengo otra mirada de lo que es la comunidad. Por lo general, en mi casa se respeta mucho todo lo judaico y la línea educativa judía, pero mis hijos van al Scholem. Juego y trabajo los días sábado, pero voy a un templo ortodoxo.
P- Las sociodepotivas no son los lugares más ortodoxos…
JV- No, pero siempre digo que tiene que haber alternativas para todos. Aquel que quiera participar de torneos que se juegan los sábados, está bien. Algunos lo verán inadecuado, pero no podemos centralizar toda la actividad el día domingo: no nos da el espacio en las instituciones para hacer 170 partidos en tan poco tiempo. De hecho, las instituciones que observan Shabat y sus deportistas son ortodoxos están jugando los días domingo. Ese es el espíritu inclusivo de FACCMA. Tenemos 3.800 jugadores de fútbol…
P- Podemos decir que sos el prototipo de algo que se está dando cada vez más en la comunidad.
JV- Sí; en realidad, creo que al trabajo federativo le pongo mi impronta personal. Hace 6 años, la Federación empezó a cerrar en Shavuot. Algunos dirigentes insistimos mucho con “¿Cómo puede ser que estemos trabajando en Pésaj?”, y cerramos todo Pésaj. Se trabaja mucho Iom Hashoá, Tishá Beav… La raíz judía es lo que nos va a hacer fuertes como pueblo.

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