Suleiman aseguró que si Irán alguna vez respaldaba a los Hermanos Musulmanes, Teherán se convertiría en «nuestro enemigo». La revelación se ha hecho a propósito de la reunión ayer de Suleiman con grupos opositores, entre los que estaban los Hermanos Musulmanes.
El nuevo vicepresidente de Egipto, Omar Suleiman, demonizó durante largo tiempo a la oposición de los Hermanos Musulmanes, en sus contactos con funcionarios de EE.UU., lo que ha levantado la sospecha de si se le puede considerar ahora un interlocutor serio para la transición. Según cables de Wikileaks publicados por Reuters, el ex jefe de la inteligencia acusó a los Hermanos Musulmanes de extender el extremismo armado en Oriente Próximo y advirtió en 2008 de que si Irán alguna vez respaldaba a los Hermanos Musulmanes, Teherán se convertiría en «nuestro enemigo». La revelación se ha hecho a propósito de la reunión ayer de Suleiman con grupos opositores, entre los que estaban los Hermanos Musulmanes.
El desprecio en privado de Suleiman a la Hermandad no sorprende, sin embargo, a los egipcios, ya familiarizados al fuerte antiislamismo del gobierno de Mubarak. Este ha utilizado las acusaciones de extremismo islamista como pretexto para mantener su régimen autoritario.
Un asunto más preocupante aun para Estados Unidos, y su aliado Israel, es lo que podría ocurrir con el tratado de paz de 1979 entre Egipto y el Estado hebreo si los Hermanos Musulmanes ganaran influencia política en la era post-Mubarak. Este grupo llegó a tener una sección paramilitar secreta, aunque ahora se considera que persigue sus fines sin las armas.
«Nos abstenemos de comentar cualquier cable clasificado», contestó ayer el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., P.J. Crowley, a preguntas de la agencia Reuters.

