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Mubarak dice que no se postulará de nuevo para presidencia

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El presidente egipcio Hosni Mubarak descartó el martes postularse para un nuevo mandato en septiembre, pero también se negó a renunciar de inmediato al cargo, en un discurso pronunciado mientras miles de opositores realizaban la mayor protesta contra su gobierno en una semana.
En el mensaje transmitido por la televisión estatal, Mubarak dijo en la noche que terminará los últimos meses de su mandato para que haya una "transferencia pacífica del poder" y una reforma en las reglas para las elecciones presidenciales.

Mubarak tuvo en el discurso de 10 minutos el semblante sombrío pero habló con voz firme. Insistió en que su decisión de no contender en los comicios de septiembre por un nuevo período de seis años no tenía nada que ver con las protestas, que comenzaron el martes 25 de enero.

"Con toda sinceridad, sin importar las circunstancias actuales, nunca pretendí ser candidato para otro periodo", afirmó Mubarak y, en tono dramático, prometió que morirá en suelo egipcio, en alusión a que los opositores piden también su salida del país.

"Esta es mi querida patria … En la que he vivido, he luchado por ella y defendido su territorio, soberanía e intereses. En su suelo moriré. La historia me juzgará a mí y a todos nosotros", dijo Mubarak, un ex comandante de la fuerza aérea.

Pero la concesión parcial _el fin de su mandato_ fue rechazada de inmediato por los manifestantes congregados en la plaza principal de la capital egipcia.

Mientras veían el discurso en un televisor gigante en la plaza Tahir (Liberación), los opositores abuchearon a Mubarak y levantaron zapatos sobre sus cabezas en señal de rechazo. "¡Largo, largo, largo!, no nos vamos hasta que te vayas", gritaron.

Los activistas, de diferentes estratos sociales, dijeron que su objetivo era lograr marchas más concurridas para lograr la renuncia del presidente antes del viernes. Aparte de la capital, hubo manifestaciones en por lo menos cinco ciudades para rechazar la pobreza y la corrupción que le atribuyen al gobierno de Mubarak.

Los soldados instalados en retenes en torno de la plaza no hacían nada para detenerlos.

El ejército prometió el lunes que no dispararía contra los manifestantes, señal de que el apoyo de las fuerzas armadas a Mubarak empieza a decaer a medida que cobra fuerza una extraordinaria explosión de malestar y reclamos de democracia.

"Este es su fin. Ya es hora", dijo Musab Galal, un graduado universitario desocupado que llegó con sus amigos desde Manufiya, en el Delta del Nilo.

De lograr su objetivo, Mubarak sería el segundo líder árabe expulsado del poder por una revuelta popular en la historia moderna del Medio Oriente.

Estados Unidos se ha esforzado por facilitarle a Mubarak la salida del poder, al tiempo que se mantiene la estabilidad en Egipto, un aliado clave en el Medio Oriente que tiene un tratado de paz de 30 años con Israel y ha sido un muro contra los extremistas islámicos.

Antes del mensaje, un emisario del presidente Barack Obama _de visita en Egipto_ le dijo a Mubarak que Washington considera que su presidencia está por terminar.

Frank Wisner, un ex embajador estadounidense en Egipto, le hizo saber claramente a Mubarak que Estados Unidos "ve que su mandato como presidente se acerca al final", de acuerdo con un funcionario estadounidense que habló en forma anónima debido a la delicadeza de las acciones diplomáticas en marcha.

El movimiento opositor, desorganizado y espontáneo en un principio, es alimentado por el profundo malestar frente a un régimen autocrático al que se acusa de desconocer las necesidades de los pobres y permitir el florecimiento de la corrupción y los abusos.

Luego de años de control estatal implacable y alentados por la caída del presidente tunecino, los manifestantes iniciaron una serie protestas sin precedentes en esta nación de 80 millones de personas, el país más poblado de la región y el centro de la producción literaria, musical y cinematográfica en árabe.

La inestabilidad ha llevado a numerosas personas a salir de Egipto. Unas 18.000 personas han saturado y sumido en el caos al aeropuerto internacional de El Cairo. Estados Unidos ordenó la salida del país del personal no esencial del gobierno estadounidense, junto con sus familias.

Los bancos, las escuelas y la bolsa de valores de El Cairo fueron cerrados por tercer día hábil, lo cual ha disminuido el dinero circulante y provocado un fuerte aumento en el pan. El servicio de internet lleva cinco días interrumpido por las autoridades, con la supuesta intención de impedir más protestas.

La cifra oficial de muertos en los enfrentamientos que ha habido entre opositores y fuerzas del orden sigue en 97, mientras hay miles de heridos. Sin embargo, según testigos, los números son mucho mayores, sobre todo por los duros choques en los primeros días de la protesta.
 

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