Por tercer viernes consecutivo, miles de opositores al gobierno jordano manifestaron hoy en las calles de la capital, Amman, y otras 6 ciudades en reclamo de la renuncia del primer ministro, Samir Rifai, y en contra de los aumentos de los precios, la inflación y el desempleo, sumándose a la ola de expresiones populares que obligó a la renuncia del dictador de Túnez y está poniendo en jaque a su par egipcio.
Alrededor de 3.500 activistas del principal partido fundamentalista islámico, sindicatos y organizaciones de izquierda se reunieron en el centro de Amman, agitando banderas de colores que decían “Manden a los chicos corruptos a los tribunales” y gritando “Rifai, vete; los precios están en llamas y los jordanos también”.
Y 2.500 personas más salieron a las calles de las otras ciudades, después de las oraciones del viernes al mediodía, el día sagrado de los musulmanes.
El rey Abdullah II ha prometido algunas reformas, sobre todo de la polémica ley electoral, aunque muchos estiman poco probable que acceda a las demandas de elecciones para primer ministro y funcionarios del gabinete, tradicionalmente designados por el rey.
En las últimas dos semanas, Rifai anunció un paquete de 550 millones de dólares en subsidios para combustibles y productos de primera necesidad, como arroz, azúcar, ganado y gas licuado, y un aumento salarial para funcionarios públicos y personal de seguridad, que no parecen bastarle a la oposición.
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