Las protestas en Egipto contra el presidente Hosni Mubarak ingresaron hoy en su tercer día consecutivo en un hecho sin precedentes en la historia del país en los últimos 30 años.
En tanto, el opositor Mohamed El-Baradei, que vive en Viena, se espera que regrese a Egipto en las próximas horas, para convertirse en el líder del reclamo.
Al menos tres manifestantes y un policía murieron en los enfrentamientos desde que estalló el martes el conflicto.
Las protestas, inspiradas por una revuelta popular en Túnez y sin precedentes durante el gobierno de Mubarak, obligaron a la policía a disparar balas de goma y gases lacrimógenos a los manifestantes que arrojaban piedras y bombas incendiarias.
En el centro de El Cairo, los manifestantes quemaron neumáticos y lanzaron piedras a la policía. En Suez, los manifestantes incendiaron un edificio del gobierno, según consignó el portal de noticias Ynet.
Las manifestaciones continuaron hasta bien entrada la madrugada del jueves. En las primeras horas de hoy, pequeños grupos de manifestantes seguían con las protestas en las dos ciudades mientras la policía trataba d recuperar el control de la situación.
Los manifestantes con seguir con las manifestaciones después de las oraciones semanales.
"Los musulmanes de Egipto y los cristianos van a luchar contra la corrupción, el desempleo y la opresión y la falta de libertad", escribió un activista en una página de Facebook.
Los manifestantes denunciaron haber sido arrastrados, golpeados y empujado en camionetas de la policía. El Ministerio del Interior de Egipto informó que 500 personas fueron detenidas durante las protestas.
Sin embargo, una coalición independiente de abogados dijo que al menos 1.200 fueron detenidos.
Los manifestantes apelaron al uso de Facebook y Twitter para impulsar y coordinar sus manifestaciones.
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