Miembros de Hezbollah y sus aliados llevaron a cabo un ejercicio militar de dos horas temprano en la mañana de hoy, martes, en 12 puntos estratégicos de Beirut, en una nueva demostración de fuerza que podría verse como su respuesta a la acusación del fiscal ante el tribunal de las Naciones Unidas (ONU) que investiga el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, en 2005, la cual responsabilizaría a la Fuerza Kuds iraní y al ex jefe militar de Hezbollah Imad Mughniyeh, también acusados de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, en la Argentina, que provocaron más de un centenar de muertos.
El primero de ellos fue perpetrado el 17 de marzo de 1992 y dejó un saldo de una veintena de víctimas fatales y cientos de heridos, mientras que el otro fue cometido el 18 de julio de 1994 y arrojó un saldo de 85 asesinados y centenares de damnificados adicionales.
Según consigna el diario israelí The Jerusalem Post, participaron del simulacro militantes desarmados de Hezbollah y Amal, vestidos con camisas negras.
Por su parte, Ghaleb Abu Zeinab, integrante de la conducción política de la organización terrorista, dijo no estar al tanto de las concentraciones, que fueron confirmadas por fuentes de seguridad libanesas.
En cambio, allegados a Hezbollah aseguraron que se trató de “un ejercicio verdadero para probar la factibilidad de cualquier plan para tomar de control de Beirut y su periferia, incluyendo las entradas, el puerto, las aguas y el aeropuerto”, que estaba previsto para cuatro horas, pero fue declarado exitoso en la mitad de ese tiempo.
Otras fuentes conjeturaron que Hezbollah podría atacar instituciones de la ONU que operan en el Líbano porque ya “dejó en claro su intención de alejarse de una guerra civil; en cambio, preferiría lidiar directamente con las Naciones Unidas y la Corte Internacional”.
Así también lo dejaron entrever otra fuente cercana a esa organización terrorista, y un diario libanés predijo que uno de los blancos podría ser el edificio de la ONU en el centro de Beirut.
La caída del gobierno libanés se produjo la semana pasada, ante la inminencia de la presentación de la acusación del fiscal Daniel Bellemare ante el tribunal de las Naciones Unidas que investiga el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, en 2005, la cual se efectivizó ayer, martes, y se mantendrá en secreto durante semanas, hasta que el juez belga Daniel Fransen decida si hay suficiente evidencia para realizar un juicio.
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