Itongadol/AJN.- Fuentes internacionales revelaron a la Agencia Judía de Noticias que al igual que lo ocurrido en la causa por el atentado a la AMIA, funcionarios iraníes y de la organización libanesa Hezbollah aparecen como los responsables de haber ordenado el atentado terrorista en el que fue asesinado el ex premier libanés Rafic Hariri, en 2005. Así surge de las actas de acusación y las piezas justificativas presentadas en el día de ayer por el fiscal francés Daniel Bellemare, luego de tres años de recabar evidencias. El crimen de Hariri presenta una importante similitud de las probanzas y responsabilidades con el ataque a la institución judía de la Argentina, lo que en su momento motivo a que el fiscal Alberto Nisman sea invitado por su par francés para analizar el caso Libanés y llevar la causa AMIA también a un Tribunal Internacional.
Al igual que lo ocurrido en la causa por el atentado a la AMIA, funcionarios iraníes y de la organización libanesa Hezbollah aparecen como los responsables de haber ordenado un atentado terrorista, en el que fue asesinado el ex premier libanés Rafic Hariri, ocurrido el 14 de febrero de 2005, donde junto con el alto dirigente, fallecieron 23 personas y un centenar de heridos, como consecuencia de la explosión de un coche bomba.
Así surge de las actas de acusación y las piezas justificativas presentadas en el día de ayer por el fiscal ante dicho Tribunal, el francés Daniel Bellemare, luego de tres años de recabar evidencias.
La similitud de las probanzas y responsabilidades entre ambos casos habría motivado la reunión en La Haya en octubre de 2009 entre los fiscales de ambos casos, Alberto Nisman y Daniel Bellemare, que las crónicas de ese entonces reflejaron como de un interés del Fiscal argentino en estudiar el caso Libanés para juzgar el caso AMIA por un Tribunal Internacional similar al del Líbano.
Según fuentes internacionales que siguen detenidamente el caso y a las que pudo acceder AJN con la consigna de mantenerlas bajo estricta reserva, pudo saberse que la Fiscalía ha logrado probar que el asesinato fue llevado a cabo por un grupo de elite del Hezbollah al mando del fallecido Imad Mougnieh, e integrado por personas de dicha organización seleccionadas personalmente por Mougnieh, y que la orden fue tomada por el líder espiritual iraní, es decir su máxima autoridad religiosa, Alí Khamenei.
De probarse una orden de su líder supremo, implicaría sostener que todo el aparato político y religioso iraní estuvo detrás del atentado, y que el asesinato de Hariri era una cuestión de máxima prioridad para el régimen iraní.
Esta acusación, sin dudas, está destinada a producir un fuerte impacto no sólo en Irán, sino también en el Líbano, donde producto de la actividad del Tribunal de La Haya, acaba de disolverse el gobierno de unidad del Líbano, merced al retiro de los miembros de Hezbollah.
Según las mismas fuentes, a las que en exclusiva accedió AJN, la orden de Alí Khamenei fue transmitida a Kassem Suleymani, jefe del grupo Al Quds, quien, junto a su plana mayor, la transmitió a Mougnieh.
El grupo Al Quds es quien tiene a su cargo la implementación de las actividades terroristas que el régimen iraní ordena llevar a cabo en el exterior y de idéntica forma ocurrió en el atentado a la AMIA, donde el fiscal Nisman logró probar que la orden, también transmitida a Mougnieh, fue dada en esa oportunidad por el jefe del grupo Al Quds, en ese entonces, Ahmad Vahidi, actual ministro de Defensa iraní y con pedido de captura y circular roja por parte de Interpol, para quien aparece como uno de los máximos responsables del programa nuclear iraní, que tantos resquemores genera en Occidente.
El Tribunal Penal Internacional para el Líbano fue creado el 30 de mayo de 2007 mediante la resolución 1757 del Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de Naciones Unidas). Ahora, el Tribunal debe decidir si acepta las pruebas aportadas por la Fiscalía y ordena detenciones, si las rechaza o si solicita a la Fiscalía que profundice la investigación por considerarla insuficientes, aunque las fuentes consultadas coinciden en que las constancias aportadas por el fiscal Bellemare tienen suficiente solidez para ser aceptadas.
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