Un día antes del vigésimo octavo aniversario del golpe militar, el presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), Abraham Kaul, dijo que en unos dos o tres meses se emplazará en la sede de la mutualista una placa para recordar a los 1.800 judíos desaparecidos durante el régimen militar (1976-1983).
«Estamos previos al aniversario del comienzo de la dictadura militar en Argentina, un período muy triste (…) El 12,58 por ciento de los desaparecidos argentinos son de origen judío, un porcentaje muy alto en comparación a que la comunidad judía en Argentina no llega al uno por ciento», dijo Kaul a EFE.
El anuncio fue realizado durante un acto en el que participaron el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisimblit; el titular de la Asociación de Familiares de desaparecidos judíos durante la dictadura, Marcos Wainstein; y el rabino Daniel Goldman.
La placa será colocada en la sede de la mutualista judía, donde ya existen otras dos que recuerdan a las víctimas de los atentados contra la Embajada de Israel (1992), donde murieron 29 personas, y de la AMIA (1994), que dejó 85 muertos y cientos de heridos.
«Hoy sentimos vergüenza porque tardamos mucho tiempo en rendirles este homenaje, pero era preferible hacerlo que dejarlo pasar», señaló Kaul.
«Queremos brindarle un homenaje a las víctimas, aunque sea 28 años después, y una contención a los familiares. Hoy la comunidad judía quiere darles su espacio y también contarle a la sociedad argentina qué pasó con los judíos en la dictadura», agregó.
Kaul indicó que las personas que profesaban esta religión recibían una «cuota adicional de tortura, de castigo, de denigración» en los centros clandestinos de detención y que, por testimonios de sobrevivientes no judíos, pudo saberse que se les pintaba el cuerpo con cruces esvásticas, entre otras cosas.
«Los detenidos eran torturados con grabaciones de los discursos de Hitler, por ejemplo, además de que fueron víctimas, como muchos detenidos desaparecidos, de la rapiña y el robo de los torturadores que se dedicaban a sacarle dinero a los familiares», indicó.
«No tuvimos oportunidad de transmitir a la sociedad argentina que, más allá de la ideología, cuando se inició la dictadura hubo un componente nazi-fascista que se llevó adelante desde las órdenes superiores hasta los torturadores», añadió Kaul.
La iniciativa de instalar una placa recordatoria fue de los familiares de las víctimas, que elevaron la solicitud a la comisión directiva de la AMIA, que la aprobó en dos semanas.
«Es imposible poner 1.800 nombres, o sea que todavía queda elegir el texto de la placa, pero esperamos tenerla lista en dos o tres meses, cuando convocaremos a un acto público», señaló Kaul.
Según cifras oficiales, durante la última dictadura militar desaparecieron unas 15.000 personas, aunque los organismos de derechos humanos sostienen que la cifra alcanza a 30.000. EFE ls/tg
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