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Claroscuros de la educación judía en la Argentina

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A horas de dejar Sudamérica, la saliente representante para el Cono Sur del Departamento de Educación Judeosionista de la Agencia Judía para Israel y ex directora de BAMA, Judith Iumal, analizó la situación de la enseñanza comunitaria e hizo un balance de sus tres años y medio de gestión en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
Iumal relató que “dejé la Argentina hace 30 años, con una red que tenía 4 ó 5 veces más cantidad de escuelas y una tradición muy importante de capacitación de maestros y su exportación a todos los países de Sudamérica” y a comienzos de 2011 regresa a Israel con “una red escolar que habla menos hebreo, pero tiene un buen número de alumnos y vuelve a tener capacitación de morim y gananot”, palabras hebreas que significan docentes y maestras jardineras.
La educadora dirigió BAMA (Beit Hamejanej Haiehudí o La Casa del Educador Judío), una institución creada por la Sojnut en 2003, tras la profunda crisis socioeconómica que azotó la Argentina dos años antes, para colaborar con la reconstrucción y el fortalecimiento educativo judeosionista, y que recibió un importante apoyo de la Federación Judía de Nueva York.
Retrospectivamente, “se ve que después de la gran crisis de 2001 y el muy importante pacto estratégico entre la AMIA, la Sojnut y el Joint, la comunidad hizo su trabajo”, el cual arrojó “un balance positivo”, sobre todo por lo que implica “recuperar alumnos, de los 14.000 que había en 2002 hasta los casi 20.100 que tenemos” en la actualidad.
“Las escuelas están llenas y algunas no tienen lugar para más chicos”, ilustró Iumal.
Sin embargo, aún permanece fuera de los colegios judíos “el 50 por ciento de los chicos en edad escolar, sobre todo porque sus padres no quieren participar de la vida comunitaria”, resumió la educadora a modo de objetivo para el futuro.
“Entonces -prosiguió- hay que preguntarse cómo éstos ven a la comunidad, de modo de no querer participar de ella.”
Al respecto y en base a su experiencia, Iumal teorizó que “algunos padres ven un modelo clasista en la escolarización de sus hijos: no quieren pertenecer a la ‘clase social judía’ y por eso prefieren el ‘whatever school’”, en referencia a cualquier establecimiento privado de habla inglesa, lo cual “es un mensaje muy problemático porque no hay muchas maneras de romperlo”.
“Otra cosa que tiene que interesarnos es el hecho que algunos padres no sólo que no recibieron educación judía, sino que no tuvieron vivencias judaicas importantes que los marcasen”, agregó.
Es por ello que Iumal instó a “crear un proyecto de expansión que incentive el acercar a quienes no están” escolarizados en establecimientos comunitarios, “en lugar de pelearse por un alumno” entre los dirigentes.

Pluralidad en la oferta educativa

La educadora retomó luego su mirada positiva: “Otra cosa que me gusta de la red es que tiene una gran pluralidad de opciones: en este momento tiene para ofrecerle educación judía prácticamente a cualquiera que quiera recibirla, desde el que quiere algo supersecular hasta el que prefiere una propuesta ultraortodoxa”, si bien “no siempre estoy de acuerdo” con esas opciones extremas.
La funcionaria de la Sojnut aprovechó para recordar que “el modelo clásico de la educación judía acá no era religioso, y ese ‘boom’ es una novedad de los años ’70, con el advenimiento de los conservadores, más el auge de la ortodoxia que se da ahora”, mientras que “antes era más clalí (general) y dejaba un espacio vacío muy grande”.
En cambio, en la actualidad “hay escuelas que tienen muchísimas horas de hebreo y de materias judaicas por semana y otras que tienen sólo 6, y esto habla por sí solo de la diferencia en cuanto a contenidos y a intensidad del aprendizaje, pero hay que tener en cuenta que aunque importa muchísimo la cantidad de horas, la vivencia del chico dentro de la escuela judía es muy buena, y eso hay que rescatarlo siempre”.
En síntesis, si el alumno “la pasa bien, estoy haciendo más por su identidad que si la pasa mal, aunque le enseñe mucho”.
Iumal explicó que existe “una problemática universal, a la cual estamos muy atentos y tiene que ver con los mecanismos y temas que creamos para atraer al alumno -en la secundaria- y a sus padres”, vinculada con que “los chicos de hoy tienen múltiples identidades, no sólo el ser argentino y el ser judío, sino el ser cibernético, el ser ‘ezraj haolam hagadol’ (ciudadano del mundo) y un montón de cosas”.
Aun así, y si bien “provengo de una lectura tremendamente pluralista, la enseñanza de judaísmo en un idioma que no sea el hebreo ‘lo medaber elai’ (no es para mí) porque el ibrit forma parte de mi identidad y mis conocimientos, de modo que no puedo decir que me guste ni me interese, pero hay que entender que tenemos que ser abarcativos e involucradores porque si no diésemos muchas opciones, perderíamos más gente”, analizó la funcionaria de la Sojnut.
Por ello, “a nivel estratégico es excelente que haya un colegio que enseñe judaísmo en inglés y que haya otro que sea todavía más ‘light’ porque le da la posibilidad a esos padres (alejados) de entrar en la disyuntiva de elegir entre una escuela judía y cualquier ‘school’, y eso ya es un paso muy grande”.
“Defiendo la diversidad porque quiero al chico adentro” de la red educativa comunitaria, sintetizó Iumal.

Fortalecimiento de la capacitación docente

Otro de los puntos que la ex directora de BAMA destacó en la entrevista con AJN fue que “empezamos a capacitar gananot, ya que si queremos hacer prosperar la red escolar judía, sólo podemos hacerlo ampliando la base en el gan porque cuando una pareja manda a su hijo a un jardín de infantes judío, generalmente lo deja dentro de la red” hasta el fin de su escolarización.
“La ventaja que tiene esta comunidad a comparación de otras -halagó Iumal- es que tiene una tradición de profesionales que todavía pueden seguir aportando para conservar la educación judía formal y capacitar a morim y gananot; tenemos pocos, pero en otros países prácticamente no hay.”

Educación no formal en clubes y tnuot

La saliente representante para el Cono Sur del Departamento de Educación Judeosionista de la Agencia Judía para Israel también resaltó que en la Argentina “hay una gran red de educación no formal, que está dada por las tnuot (movimientos juveniles sionistas) y las sociodeportivas, que reciben a chicos que no están dentro de la red escolar judía”, aunque criticó la “falta de comunicación” entre ambos.
“Los moadonim (clubes) tienen a la mayor parte de los chicos, pero no siempre se encuentran allí los madrijim (instructores) mejor capacitados”, mientras que “en las tnuot generalmente tenemos mejores contenidos, pero espacios menos atractivos, y además hay una cuestión social: allí llegan los judíos menos ricos”, analizó.
Iumal hizo especial hincapié en la tarea de los movimientos juveniles sionistas, cuyo “estupendo trabajo merece el más notorio de los títulos”, si bien en Uruguay hay “1.500 chicos en las tnuot, en una comunidad de 12.000 personas”, mientras que en la Argentina suman “quizá 4.000 en todo el país, entre casi 200.000 judíos”.
De todos modos, la educadora subrayó que “hay que tener en cuenta que en las provincias que no cuentan con colegios comunitarios, si no hay tnuot, prácticamente nada hay, o sea que dan respuesta a un gran porcentaje de judíos que no tienen otro involucramiento comunitario”.

Educación y política

Para Iumal, “el trabajo educativo tiene que estar mancomunado”, razón por la cual “trabajamos muy bien con la Moatzá y el Vaad Hajinuj de la AMIA”, con la que “acabamos de firmar proyectos conjuntos”, incluido uno que asegurará la financiación de programas a mediano y largo plazos.
Respecto del por ahora fallido intento de las escuelas de crear una red educativa llamada “Reshet”, la educadora reconoció que “me encantaba el modelo y fue muy bueno ver que presidentes y directores se sentaran y debatieran”, e incluso “participé de todo lo que tuvo que ver con directores, en nombre de BAMA y de la Majlaká”, por el Departamento de Educación Judeosionista de la Agencia Judía para Israel.
Sin embargo, “me parece que el proyecto llegó antes de tiempo y que hay que esperar que madure; no está muerto, sino dormido, y en algún momento surgirá la necesidad” de recrearlo.
Con sumo cuidado, Iumal teorizó que “la Argentina está acostumbrada a reaccionar, más que a activar programando, y la comunidad judía está dentro” de esta tendencia.
“Pónganle a la Argentina una crisis y enseguida se rehace, se la rebusca y sale adelante, por eso está siempre esperando la próxima”, resumió.
“Como en este momento no hay crisis, no hace falta activar recursos, pero ha de llegar el momento en que tendrán que empezar a preguntarse cosas, por algún disparador externo o interno, y podrán ‘sacar de la galera’ el serio trabajo que se hizo y ajustarlo” a la coyuntura, profetizó la funcionaria educativa.

Israel

Iumal valoró que a la argentina, “en general, se la considera una red escolar muy involucrada y comprometida con Israel”, si bien “paralelamente se empieza a notar un determinado alejamiento”.
La representante de la Sojnut relató que “tenemos programas de corto y largo lapso, que mandan por año a Israel a 300-400 chicos de edades entre los 18 y los 30, con becas totales o parciales” que corren por cuenta del Estado judío.
Así, “debemos tener unos 4.000-5.000 pibes que viajaron en los últimos 5 años, sin contar a Taglit-Birthright”, programa con el cual también colabora la Agencia Judía.
“Uno de los logros de mi cadencia -se ufanó- es que conseguimos convencer al gobierno israelí de que cree programas de pasatiempo y aprendizaje de hasta dos meses para que puedan viajar chicos de la secundaria (porque) desde que cerró ‘Tapuz’, toda la plata se colocó en ‘Masá’, que son programas de larga duración, para chicos de 18 a 30 años, y nos habíamos quedado con una población a la cual le faltaba una respuesta.”
Iumal anticipó que el proyecto “ya está autorizado y hay que esperar que se efectúe, esperemos que en 2011”.

BAMA

Sobre su función específica en La Casa del Educador Judío, su ex directora destacó otros logros no mencionados con anterioridad, como que “se independizó una conducción local (a cargo del juez Pablo Laufer); se hicieron 3 ó 4 programas de educación sobre el Holocausto para alumnos, docentes y directores; tuvimos un programa de capacitación muy importante para los ‘manjim’, los cuadros medios de las escuelas, como los directores de área, que duró casi un año y medio y era algo que faltaba en la red; tenemos una muy buena relación con los países limítrofes; generamos un acercamiento entre la educación formal y no formal; FACCMA tiene instalado allí su colegio de madrijim; y hay dos proyectos con el fondo Pincus, que le darán continuidad a BAMA”.
La institución está actualmente a cargo de Carina Lion y Ariel Lifac.

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