En una comparecencia ante el Parlamento israelí (Kneset), Ayalón dijo que "debemos ver la decisión de la UNESCO de retirar la Cueva de los Patriarcas y la Tumba de Raquel de la lista de sitios nacionales de Israel como parte de la escalada palestina en el seno de organizaciones internacionales".
Las palabras del segundo responsable de la diplomacia israelí siguen a las del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que calificó el pasado fin de semana de "absurda" la decisión de la UNESCO.
"Los intentos de desconectar al pueblo de Israel de su herencia son absurdos", dijo Netanyahu en alusión a la relación entre los judíos y la Cueva de los Patriarcas en Hebrón y la Tumba de Raquel en Belén.
"Si los lugares donde están enterrados los patriarcas y matriarcas del pueblo judío- Abraham, Isaac, Jacob, Sara, Lea y Raquel- desde hace unos 4.000 años no son parte de la herencia judía, entonces ¿Qué es parte?" de nuestra herencia, se preguntó Netanyahu en un comunicado condenatorio.
Ambos santuarios, venerados por las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam), se encuentran en ciudades palestinas pero son controlados por las fuerzas de seguridad israelíes, y recientemente la UNESCO decidió no reconocerlos como parte de Israel.
Para la UNESCO, que aprobó por amplia mayoría una iniciativa de los estados árabes, se trata en ambos casos de mezquitas que forman parte integral del territorio palestino y cualquier intento de Israel de atribuirlos a su patrimonio cultural viola la legalidad internacional
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