El gobierno de israelí afirmó que es “prematuro” determinar las implicancias de la enmienda a la Ley de Ciudadanía que impulsa el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu y que obligaría a los inmigrantes no beneficiados por la Ley de Retorno a prestar un juramento de lealtad a Israel como “estado judío y democrático”.
“Probablemente es prematuro especular sobre las posibles implicaciones de esta decisión” que reforma la carta de ciudadanía, dijo la directora general adjunta del Departamento de América Latina de la Cancillería israelí, Dorit Shavit, en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
“El proceso legislativo aún no ha sido terminado. Es cierto que el Gobierno adoptó una enmienda, sin embargo se prevé que habrá deliberaciones sobre aspectos adicionales”, señaló la embajadora.
Asimismo, Shavit subrayó que “no se puede descartar que haya un debate en el pleno de la Knesset” (Parlamento israelí) para determinar los alcances de la medida.
La propuesta de reforma de la Ley de Ciudadanía requiere un juramento de lealtad a Israel como “estado judío y democrático” a los inmigrantes no beneficiados por la Ley de Retorno, que nacionaliza automáticamente a cualquier persona que tenga al menos un abuelo judío.
La iniciativa fue impulsada luego de que el primer ministro Benjamin Netanyahu propusiera a la Autoridad Palestina extender la moratoria de la construcción en las colonias judías a cambio de que reconozca a Israel como el Estado del pueblo judío.
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