En el interior de Likud, sin embargo, hay representantes que le han pedido a Sharon que consulte cualquier plan de evacuación o de aliarse con el partido Laborista.
«Lo apoyamos en las elecciones, en un momento en que este tema no estaba en la agenda, y por lo tanto le pedimos que, antes de tomar una decisión de gabinete, someta el tema a discusión y votación ante el partido», dice una carta entregada al primer ministro.
Sharon ha respondido que «no tengo intención de estar a merced de las facciones (…) que no me permitan manejar los asuntos del gobierno».
Por otra parte, Shimon Peres, quien fue nombrado jefe del partido Laborista por dos años más, manifestó su apoyo al plan: «Si Sharon cumple su propuesta, le prometo nuestro apoyo total en la Knesset, pase lo que pase».
Algunos críticos de Sharon lo han acusado de distraer la atención de una investigación por presunta corrupción.
La fiscalía israelí acusó al empresario David Appel de ofrecerle al mandatario cientos de miles de dólares para que utilizara sus influencias y promoviera un proyecto turístico que conllevaba la compra de una isla griega en 1999, cuando Sharon era canciller.
El plan de evacuación ha sido bien acogido por el primer ministro palestino, Ahmed Korei, quien manifestó su esperanza de que Israel se retire de todos los territorios palestinos para lograr una paz verdadera.

