Mientras, sus aliados de la derecha han cerrado filas en torno a los colonos y se oponen a cualquier paso unilateral porque, alegan, perjudicará a Israel en negociaciones futuras.
«He dado la orden de preparar la evacuación de 17 asentamientos en la franja de Gaza», aseveró Sharón hoy, lunes, en una entrevista exclusiva con el diario israelí Haaretz, generando un aluvión de reacciones por parte de políticos de izquierda y derecha.
«Sharón nos ha demostrado que sólo se le puede juzgar por los hechos, porque ya en el pasado nos prometió varias veces que iba a evacuar los asentamientos ilegales (construidos sin permiso del Gobierno) y hasta ahora no hemos visto que haya ocurrido en un sólo caso», se lamentó el diputado laborista Ofir Pines.
Por su parte, la diputada Zehava Galón, del frente pacifista Méretz, manifestó que Sharón «tiene la costumbre de tanto en tanto de lanzar un globo al aire, con ideas que no tienen asidero en el mundo real».
Entre las incontables críticas, el movimiento Paz Ahora desechó como irrisorios los supuestos planes del primer ministro y uno de sus portavoces manifestó que el jefe de Gobierno «ha demostrado hasta ahora grandes cualidades para hablar, pero muy pocas a la hora de actuar».
La supuesta orden que Sharón dijo haber dado al Consejo de Seguridad Nacional, para que vaya preparando el plan de evacuación, consiste en retirar a los más de 7.500 colonos que residen en la franja de Gaza entre más de un millón de palestinos.
Dicho plan forma parte de lo que sería la alternativa de Sharón a la «Hoja de Ruta» o plan de paz para Oriente Medio elaborado por el Cuarteto de Madrid, cuya aplicación quedó estancada el verano pasado.
«No podemos permitir la creación de un vacío (diplomático) que permita a la comunidad internacional presionar a Israel. Debemos fomentar nuestra propia iniciativa», trató de explicar Sharón ante los indignados miembros de su grupo parlamentario Likud, en una convulsa reunión tan sólo una hora después de aparecer la entrevista en la página de internet de «Haaretz».
Entre los que se le han opuesto dentro de sus propias filas: el presidente de Israel, Moshé Katsav, y el ministro de Exteriores, Silván Shalom.
«Es mi intención la de llevar a cabo la evacuación -perdón una reubicación- de asentamientos porque nos suponen problemas y están en lugares en los que tendríamos que irnos según un acuerdo definitivo (de paz)», especificó el primer ministro en la entrevista al rotativo.
Y agregó que «en el futuro no ve factible ninguna presencia judía en Gaza».
Pero para no alarmar a sus socios ultranacionalistas en la coalición de Gobierno, Sharón ya ha advertido que la evacuación deberá efectuarse de común acuerdo con los propios colonos.
«Lo primero -subrayó- es pedir su consentimiento, alcanzar un acuerdo con los residentes (colonos). Mover miles de hectáreas de invernaderos, instituciones educativas, miles y miles de vehículos, no es una tarea rápida, especialmente si se hace bajo fuego».
«No es un asunto fácil. Se trata de gente que lleva tres generaciones» viviendo allí, agregó el primer ministro.
Pero ni siquiera eso ha tranquilizado a los ultranacionalistas, que le han advertido que lo derrocarán.
El ministro de Infraestructuras, Avigdor Liberman, de la Unión Nacional, describió el plan de Sharón como «un accidente de tráfico», mientras que el ex titular de Exteriores, David Levy, lo consideró una «bancarrota ideológica».
Y hubo también quien recordó que las declaraciones a Háaretz -un periódico liberal progresista- no son sino otro «torbellino mediático» de Sharón para quitarse de encima a la opinión pública en momentos en que su imagen se deteriora por varios escándalos de corrupción y la falta de resolución en el conflicto con los palestinos.
«Sus promesas de evacuación son tan grandes como sus expedientes de corrupción», afirmó el diputado Tzvi Hendel, un ultranacionalista que vive en Gaza.
Otra teoría es que, con sus vagas promesas de evacuar asentamientos, Sharón desea suavizar su viaje a la Casa Blanca a fin de mes, cuando se entrevistará allí con el presidente George W.
Bush, a quien le presentará sus planes de desconexión unilateral de los palestinos.
Y si la izquierda pacifista se tomó las declaraciones de Sharón con incredulidad, y la derecha con temor, fueron los palestinos los que le pusieron la nota de humor.
En unas breves declaraciones a la prensa en la Mukata de Ramala, Arafat, con no poca ironía y sarcasmo, se negó a aceptar que Sharón hablaba de asentamientos: «(En realidad) habló de diecisiete caravanas».
Y con sarcasmo preguntó a la prensa: «¿Tú te lo crees? Si retira 17 volverá a poner 170 en otro lado». EFE el/ll
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