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DESPIERTAN INTERES POR EL ESPAÑOL LAS TELENOVELAS LATINAS EN ISRAEL

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Por Daniela Brik

Tel Aviv, 10 Ene (Notimex).- El fenómeno de las telenovelas latinoamericanas en Israel ha despertado en los últimos años un gran interés por el español entre los israelíes, que quieren aprender el lenguaje de Cervantes y que ven más atractiva a la cultura latina.

El «boom» de las telenovelas ha llevado a miles de jóvenes en todo el país a interesarse por el español pero de una forma más divertida de la que pueda enseñar cualquier docente, dijo la directora del instituto de secundaria «Hashmonaim», Idit Maurer.

«Se trata de un instrumento muy bueno para la educación si se estudia de forma crítica», indicó.

Señaló que lo primero que aprenden los adolescentes israelíes, algunos de ellos verdaderos fanáticos de la telenovela, son frases, las más sentidas, y en segunda instancia las cortinas musicales de los programas que ven.

Además no es extraño que en sus diálogos cotidianos los adolescentes reproduzcan y teatralicen como un juego la escena que más les gustó del último capítulo, por supuesto en el idioma original, agregó .

«A las chicas israelíes les encanta la pasión de los galanes y las heroínas de las novelas latinoamericanas, la forma en que se pelean y cómo sufren». Los israelíes son menos expresivos que los latinos y por eso les llama la atención», dijo.

El Insituto Cervantes de Tel Aviv convocó recientemente a una conferencia para debatir la influencia cultural y la contribución a la difusión del español de las telenovelas iberoamericanas en Israel, un fenómeno que hace una década era casi impensable.

Este género televisivo ha tenido un éxito descomunal en Israel traspasando las barreras idiomáticas y culturales.

La magnitud del fenómeno en la última década ha colocado a Israel, un país de poco más de seis millones de habitantes, en el primer comprador actual de telenovelas en el mundo, superando a China o a otros países de América Latina.

«El boom literario de los escritores de Sudamérica que comenzó en los años 60 fue traducido al hebreo y tuvo éxito en Israel», apuntó por su parte el coordinador de la conferencia en el Cervantes, Leonardo Shikma, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

«Escritores como García Márquez, Borges o Cortázar despertaron interés sobre la realidad latinoamericana. Sin embargo, no provocaron que la gente quisiera aprender castellano. No provocaron ese entusiasmo lingüístico como sí lo hicieron las telenovelas», dijo.

Este año, por ejemplo, 200 alumnos del colegio de secundaria «Hashmonaim» de la ciudad de Bat Iam, próxima a Tel Aviv, han rendido su examen final del bachillerato en español en un nivel de estudios similar al del inglés.

Maurer, de origen argentino, dijo que se trata de la primera promoción que llega a los exámenes finales después de haber comenzado a aprender el español hace cuatro años, impulsados por el interés que habían despertado las telenovelas.

Destacó que si bien el interés inicial por el español se debía a las telenovelas, actualmente los alumnos de quinto año tienen un alto nivel de idioma y analizan textos de Cervantes y otros altos exponentes de las letras hispanas.

Pero todo comenzó hace 13 años cuando el productor israelí natural de Argentina, Yair Dori, se propuso llevar a cabo una osada iniciativa en Israel, la de adquirir telenovelas latinoamericanas para su difusión en este país.

Hasta la fecha las únicas series extranjeras a las que los televidentes israelíes habían tenido acceso eran habladas en inglés y el género de la telenovela era algo completamente desconocido.

El éxito de la primera telenovela «Topacio» fue casi de inmediato y desde ese momento se fueron sucediendo, coincidiendo con el desarrollo televisivo en Israel.

Hoy en día se transmiten en los diferentes canales de Israel entre 25 y 30 telenovelas a la semana; 14 se proyectan en el Canal VIVA, un canal temático perteneciente a Dori que se dedica a la proyección de telenovelas, la inmensa mayoría latinoamericanas.

En un primer momento el canal VIVA alternaba las telenovelas con las Soap Opera, estas últimas por lo general filmadas en Estados Unidos y Australia, pero fueron desbancadas en un corto espacio tiempo por las series latinas, que eran las preferidas del público.

Inés Ueller, periodista de la revista israelí «Rating» dijo que desde que este género alcanzó gran popularidad en Israel, «los latinoamericanos parecemos estar tocados por el encanto de las telenovelas desde el mismo momento en que notan nuestro acento».

Con todo, las telenovelas han recibido críticas de todo tipo: desde los adictos empedernidos, hasta aquellas personas que de vez en cuando se distraen de la realidad viendo estos programas, hasta aquellos que aborrecen el género.

En la conferencia organizada por el Cervantes no faltaron personas que criticaron con dureza los estereotipos masculinos-femeninos problemáticos que las telenovelas clásicas perpetúan, además del culto a la belleza que postulan.

«Actualemente existen telenovelas, buenas, incluso muy buenas, pero aún siguen siendo telenovelas, es decir: no son las comedias de Lope de Vega», manifestó por su lado José Firstater, del Departamento de Cine y Televisión en la Universidad de Tel Aviv.

Firstater, quien impartió un curso durante cuatro años sobre las telenovelas en la Universidad de Tel Aviv, insiste en que existen jerarquías en el género y destacó que la inclusión del humor fue un factor esencial, como catalizador del desarrollo de la telenovela.

«Antes, en la época de «Topacio» o de la telenovela mexicana «Los Ricos también Lloran» no había quien se riera, no contenían un gramo de humor y todo era tremendamente dramático y espeluznante. Con suerte esto cambió en los últimos años», dijo.

Según Firstater, «la telenovela es el arte del primer plano llevado al máximo extremo, somos indiscretos por naturaleza y por ello nos interesa mucho el amor y la traición ajena».

Sobre el éxito de las telenovelas surgen varias hipótesis, empezando con el mensaje que de que «el amor siempre triunfa», lo que las convierte en el programa evasivo ideal, especialmente en un país con serios problemas internos como Israel.

Hay también quienes destacan que más allá de las distancias geográficas las telenovelas plantean conflictos humanos, y por eso apasionan y no sólo porque sucedan en países pintorescos o exóticos para el espectador israelí, como Argentina, Brasil, México o Colombia.

«La telenovela es el símbolo del triunfo del corazón sobre la razón», dijo Inés Ueller.

Destacó el drástico cambio en la actitud del israelí hacia los sentimientos, de su completa ocultación de los sentimientos personales en la primera generación del Estado, cuando el llanto de un varón era un fenómeno «inexistente».

«Creo que ver a un actor varonil e ídolo juvenil como Gustavo Arana deshecho en lágrimas ante una cámara, es muy positivo para combatir el machismo, que aún persiste en este país», indicó.

Novelas como la mexicana «Mirada de Mujer», la peruana «Fiorella» o la colombiana «Betty la Fea», han marcado un antes y un después entre los israelíes, que no han podido despegarse de la pantalla chica para seguir la trama capítulo por capítulo.

NTX/DB/MAGA/

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