JERUSALEN – Un arqueólogo israelí halló lo que considera los restos más antiguos de una víctima de lepra en el Medio Oriente, enterrados en un valle bíblico donde se practicaban sacrificios de infantes y cuyo nombre llegó a ser sinónimo del infierno.
Shimon Gibson, del Instituto Albright de Investigación Arqueológica en Jerusalén, descubrió los restos de un hombre de hace 2.000 años en un nicho en una cueva en el valle Hinnom, o Gehena, donde en la antigüedad se inmolaban niños quemados vivos como ofrendas al dios pagano Moloch.
Gibson dijo que hasta ahora los vestigios arqueológicos más antiguos de la lepra, conocida en términos médicos como Enfermedad de Hansen, databan del período bizantino, alrededor del siglo V.
«Como esta muestra data del primer siglo, es el primer ejemplo conocido de la Enfermedad de Hansen en todo el Medio Oriente», dijo.
Gibson agregó que el término hebreo «shara» mencionado en la Biblia podría significar no solamente lepra sino también otras variantes de afecciones dermatológicas. Pero el hallazgo confirma sin lugar a dudas que en la época de Jesús existía la Enfermedad de Hansen.
Pese a que hizo el descubrimiento hace tres años, explicó que no lo publicitó antes de que se completaran exámenes exhaustivos de los huesos, el ADN y las fibras en la mortaja.
«No quisimos hacer un anuncio espectacular y hallar después que no habíamos completado nuestra tarea», dijo a la AP.
Orit Shamir, experta en textiles en la Autoridad Israelí de Antigüedades, dijo a la AP que la mortaja del leproso era excepcional.
«Es la primera vez que hemos hallado una mortaja de esa antigüedad en la zona de Jerusalén», dijo, y agregó que revelaba que su dueño «pertenecía al estrato superior de la sociedad».
Gibson acotó que aunque la lepra debilitó el sistema inmunológico del hombre, la tuberculosis fue la causa de su muerte.
Fte El Nuevo Herald

