Los militantes, miembros de una célula clandestina, son sospechosos de haber causado la muerte de diez israelíes, informaron hoy, martes, fuentes israelíes de la seguridad, que añadieron que sus operaciones eran financiadas por la sede de HAMAS en Damasco.
Los detenidos -agregaron las fuentes- planeaban secuestrar a soldados israelíes para canjearlos por algunos de los 5.000 presos palestinos internados en las cárceles y en campos militares de detención.
El anuncio fue hecho esta tarde en medio de un recrudecimiento de las hostilidades por parte de ambos bandos tras un período de relativa calma que se extendió durante las últimas semanas. En las últimas 24 horas han muerto 12 personas en la franja de Gaza.
Entres ellas, ocho residentes del campo de refugiados de Rafah, al sur de Gaza, la mayoría civiles, durante una incursión del Ejército israelí.
También se registraron en este campo 34 heridos, entre ellos tres niños, en intercambios de fuego entre los soldados y palestinos armados.
Un número indeterminado de francotiradores israelíes se emplazó en los techos de varios edificios, dijeron fuentes palestinas.
Las fuerzas israelíes, apoyadas por helicópteros Apache y decenas de tanques comenzaron la invasión esta madrugada con la misión de descubrir túneles clandestinos empleados para el contrabando de armas, explosivos y mercancías en general procedentes de Egipto.
Otros dos palestinos, dos miembros de la resistencia -uno de la Yihad Islámica y otro de las Brigadas de los Mártires de Al Aksa- fueron abatidos después de matar en la noche del lunes a dos oficiales israelíes en la convulsionada franja de Gaza.
La intensificación de las hostilidades, que se extendió a Cisjordania, donde la resistencia hirió el lunes a un civil y a un policía de frontera de Israel en el distrito de Hebrón, se produjo tras el fracaso de Egipto y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) por conseguir un alto al fuego con Israel por parte de las facciones del alzamiento independentista en Cisjordania y Gaza.
HAMAS y la Yihad Islámica condicionaron su aceptación de una tregua (udna) a que el Gobierno israelí también se comprometa a cesar «las agresiones contra el pueblo palestino», y ponga fin a la ocupación militar en esos territorios, que dura ya 36 años.
El primer ministro israelí, Ariel Sharón, aseguró al ministro egipcio de Exteriores, Ahmed Maher, quien le visitó el lunes en Jerusalén, que el Ejército israelí cesará sus actividades contra la resistencia palestina si sus facciones proclaman una tregua, pero Israel, agregó, «no negociará con esas organizaciones terroristas».
Poco después, Maher fue objeto de una agresión por parte de un grupo de extremistas musulmanes cuando, después de reunirse con Sharón y otras personalidades israelíes para impulsar el ahora estancado proceso de paz, visitaba la mezquita sagrada de Al Aksa.
El Gobierno del presidente Yaser Arafat y el primer ministro Ahmed Qurea (Abu Alá), que repudió enérgicamente el ataque contra Maher, anunció hoy en Ramala el envío de una delegación oficial a El Cairo para pedirle excusas por el incidente.
La delegación estará encabezada por el ministro palestino de Exteriores, Nabil Shaat, y el director del Departamento Político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Faruk Kadumi.
Ocho supuestos militantes del Movimiento Islámico de Liberación, todos miembros de la comunidad palestina de Jerusalén, fueron arrestados por la policía israelí.
Esta noche las fuerzas del Ejército israelí seguían acantonadas en Rafah, sur de la franja de Gaza, una de las localidades más afectadas por la violencia desde que comenzó la «Intifada de la mezquita de Al Aksa», el 28 de septiembre del 2000, tras la visita que efectuó a este lugar el actual primer ministro israelí Sharón.
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