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Una larga demostración se llevará a cabo en Tel Aviv mañana para protestar contra la deportación de 400 niños de extranjeros.
Los oficiales del Ministerio del Interior dijeron que luego de las vacaciones, y de que los padres recibieran cartas informándoles acerca de la negación de sus apelaciones para quedarse en Israel,
Los funcionarios de
“Deportar a los niños no es un sustituto para formar una política cohesiva de inmigración”, dijo Rotem Ilan de
“Es tiempo de que el gobierno maneje el tema realmente importante, que es la simplicidad con la que deporta a extranjeros trabajadores, sólo para traer más y más nuevos. La medida debería estar contra las agencias de mano de obra, y no solo contra los 400 niños”, explicó.
Las protestas que se llevarán a cabo en frente de la cinemateca de Tel Aviv tendrán un círculo de percusionistas que tocarán con los niños inmigrantes, y poetas que se subirán al escenario y leerán canciones contra la deportación.
Como parte de los esfuerzos de último momento para evitar las deportaciones, el Movimiento Kibbutz anunció que mientras un chico sea deportado, empezarán a rodearlos y dispersarlos entre 22 kibbutzim, donde los voluntarios los tendrán en sus casas.
“Hay 280 kibbutzim y más de 30.000 casas. Estamos hablando de un total de 400 niños y sus padres, que serán dispersados discretamente entre estas casas.
La deportación continúa preocupando a los grados políticos, y muchos miembros de Knesset y ministros están mostrando abiertamente sus objeciones.
“Deportar niños que desean ser ciudadanos es un problema de Estado”, expresó Anastassia Michaeli (de Israel Beiteinu) hoy.
Carmel Shama (de Likud) también habló sobre el tema y dijo que “la deportación de un pequeño número de niños no vale el daño que causará al Estado de Israel”.
Los oficiales del gobierno que están involucrados en la lucha para mantener en Israel a los chicos dijo que hasta el momento “ningún niño tiene una respuesta negativa o positiva sobre su estatus. No tendremos respuestas antes de las vacaciones, y luego de ellas habrá tiempo para apelar. Hasta donde sabemos, todavía no hay una decisión de aplicación”.
Una larga demostración se llevará a cabo en Tel Aviv mañana para protestar contra la deportación de 400 niños de extranjeros.
Los oficiales del Ministerio del Interior dijeron que luego de las vacaciones, y de que los padres recibieran cartas informándoles acerca de la negación de sus apelaciones para quedarse en Israel, la Unidad Oz empezará con los procedimientos de deportación.
Los funcionarios de la Autoridad de Inmigración dijeron que empezarán el conteo de 30 días para la retirada voluntaria desde el 1ero de septiembre, excepto aquellos que hayan pedido quedarse y que se les ha negado, que empezarán su conteo el mismo día que hayan recibido la nota de negativa.
“Deportar a los niños no es un sustituto para formar una política cohesiva de inmigración”, dijo Rotem Ilan de la Organización Niños Israelíes.
“Es tiempo de que el gobierno maneje el tema realmente importante, que es la simplicidad con la que deporta a extranjeros trabajadores, sólo para traer más y más nuevos. La medida debería estar contra las agencias de mano de obra, y no solo contra los 400 niños”, explicó.
Las protestas que se llevarán a cabo en frente de la cinemateca de Tel Aviv tendrán un círculo de percusionistas que tocarán con los niños inmigrantes, y poetas que se subirán al escenario y leerán canciones contra la deportación.
Como parte de los esfuerzos de último momento para evitar las deportaciones, el Movimiento Kibbutz anunció que mientras un chico sea deportado, empezarán a rodearlos y dispersarlos entre 22 kibbutzim, donde los voluntarios los tendrán en sus casas.
“Hay 280 kibbutzim y más de 30.000 casas. Estamos hablando de un total de 400 niños y sus padres, que serán dispersados discretamente entre estas casas. La Unidad Oz puede entrar a cada kibbutz y tratar de localizar a los 400 chicos”, expresó el vocero del Movimiento Kibbutz.
La deportación continúa preocupando a los grados políticos, y muchos miembros de Knesset y ministros están mostrando abiertamente sus objeciones.
“Deportar niños que desean ser ciudadanos es un problema de Estado”, expresó Anastassia Michaeli (de Israel Beiteinu) hoy.
Carmel Shama (de Likud) también habló sobre el tema y dijo que “la deportación de un pequeño número de niños no vale el daño que causará al Estado de Israel”.
Los oficiales del gobierno que están involucrados en la lucha para mantener en Israel a los chicos dijo que hasta el momento “ningún niño tiene una respuesta negativa o positiva sobre su estatus. No tendremos respuestas antes de las vacaciones, y luego de ellas habrá tiempo para apelar. Hasta donde sabemos, todavía no hay una decisión de aplicación”.

