En una entrevista publicada hoy, miércoles, en la edición en internet del semanario alemán «Stern», Blix dice que esa condición es imprescindible «si el plan realmente persigue la paz».
Respecto a las acusaciones estadounidenses contra Siria, afirma que ese país «probablemente trabaja en el desarrollo de armas químicas», pues -recuerda- no ha firmado la convención internacional contra ese tipo de armamento.
Además, en ese país existe «un reactor de pruebas nucleares que, por cierto, fue construido con ayuda china» y que está controlado por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
Respecto a la petición del presidente de EEUU, George W. Bush, de que la ONU levante las sanciones contra Irak, Blix señala que «sigue siendo válida la resolución según la cual primero los inspectores tienen que constatar oficialmente que el país no tiene armas de destrucción masiva».
El jefe de los inspectores de desarme de la ONU dice que las unidades especiales de EEUU y Gran Bretaña que ahora buscan armas prohibidas en Irak «tienen una gran ventaja: pueden interrogar a personas. Y éstas ya no tienen que temer a la policía secreta. Eso aumenta considerablemente sus posibilidades».
Añade que, por el momento, las fuerzas de ocupación en Irak no han pedido a los inspectores su colaboración, la cual «aumentaría la credibilidad de la búsqueda».
«Estamos dispuestos. Nuestro número de teléfono es conocido», apostilla.
Por otro lado, se muestra «convencido» de que cuando los inspectores regresaron a Irak después de su expulsión en 1998, Bush quería desarmar el país pacíficamente, a diferencia del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el vicepresidente, Dick Cheney.
Blix resalta que la continuación de las inspecciones de la ONU hubiera supuesto «un cambio de régimen con medios pacíficos». EFE gsm/rz/lab
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