Estados Unidos y Gran Bretaña se asignaron los papeles de «policía duro y policía bueno» en su relación con Damasco, con Londres pidiendo el diálogo y Washington amenazando con la guerra.
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El primer ministro británico, Tony Blair, que tiene una relación personal con Al Assad, un político educado en Gran Bretaña, lo llamó por teléfono el viernes y un ministro inglés se reunió ayer con el mandatario sirio en Damasco horas después de la más reciente amenaza de Estados Unidos.
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Algunos diplomáticos occidentales piensan que un poco de presión externa servirá al joven presidente para deshacerse de algunos asesores de la «vieja guardia» de su padre, que han bloqueado sus intentos de hacer ciertas reformas tras la muerte del veterano presidente Hafez al Assad, en 2000.
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El objetivo central de Estados Unidos e Israel es terminar con el apoyo a los grupos palestinos Jihad Islámica y Hamas y al grupo Hezbollah en el Líbano, que tienen la capacidad de sabotear los esfuerzos de paz en Medio Oriente, según analistas.
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«Estados Unidos conoce desde hace años el programa sirio de armas químicas, pero ése no ha sido nunca un asunto de mayor importancia», dijo Samore, asesor de armas de exterminio del ex presidente Bill Clinton.
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Samore dijo que Israel está menos preocupado por las posibles armas químicas o biológicas de Siria, a las que ve como armas defensivas de último recurso, que con los supuestos esfuerzos de Irán e Irak por desarrollar programas de armas nucleares.
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Pero Israel dio a conocer ayer sus demandas sobre Siria en una entrevista con el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, publicada en el diario Maariv.
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«Lo primero es poner fin a la amenaza de Hezbollah en el sur del Líbano», dijo Mofaz, que pidió que el grupo extremista fuera desarmado. Hezbollah atacó diariamente las fuerzas israelíes en una zona de seguridad del sur del Líbano, tomada desde 1978, y las obligó a retirarse en 2000.
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Israel dice que Siria, que brinda un fuerte apoyo al Líbano, sirvió de conducto para el envío de armas de Irak a Hezbollah, incluyendo misiles de largo alcance. Israel quiere que esos misiles sean removidos y reclama «el fin de la ayuda de Irán a Hezbollah a través de los puertos sirios».
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Siria debe también dejar de permitir que los grupos palestinos Jihad Islámica y Hamas utilicen a Damasco como cuartel general. «Washington debería entender la región un poco mejor. No habrá ningún beneficio en prenderla fuego porque todos pagarán el precio, incluyendo Israel», dijo sin embargo el diplomático árabe.
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Por Paul Taylor
De la agencia Reuters
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