EL CAIRO.- Las crecientes advertencias de Estados Unidos a Siria sobre armas químicas y la supuesta ayuda a Irak tienen el objetivo de presionar a Damasco para que deje de apoyar a los grupos de militantes antiisraelíes y quizá tengan éxito, estimaron diplomáticos y analistas.
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Los expertos no ven ningún riesgo de que Washington lance una acción militar contra Siria después de la guerra en Irak, aunque esperan que utilice medidas económicas y diplomáticas contra el debilitado presidente Bashar al Assad para forzar un cambio de rumbo de la política siria.
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«El foco de la presión de Estados Unidos sobre Siria tiene como objetivo que Damasco ponga fin al apoyo que brinda a grupos terroristas antiisraelíes, en especial a los grupos palestinos Jihad Islámica y Hamas y al grupo Hezbollah, en el Líbano», dijo Gary Samore, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, de Londres.
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Dado que ahora Siria está prácticamente rodeada por tropas de Washington y sus aliados, y que enfrenta una creciente presión económica porque se le acabaron las fuentes de petróleo iraquíes baratas y el comercio bilateral, los expertos piensan que Al Assad quizá tenga que obedecer, pese a que en público se siga presentando como un líder desafiante.
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Eso le vendría bien a la política declarada del presidente estadounidense, George W. Bush, de extender su actividad en Medio Oriente para derrotar a los grupos extremistas y promover en forma gradual nuevos esfuerzos para reavivar el diálogo de paz entre palestinos e israelíes.
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Un diplomático árabe que conoce de cerca la posición siria dio una interpretación parecida de las amenazas -casi diarias- de Washington a Damasco.
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«El objetivo principal de Estados Unidos es aplicar presión a Siria para que abandone a los grupos palestinos de resistencia. Es algo que le viene muy bien a Israel, que tiene muy buenos amigos en el gobierno de Washington», dijo el diplomático. La Nacion
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