Israel permitirá el regreso a sus hogares a más de mil palestinos desalojados de sus casas para «buscar terroristas» en el campo de refugiados de Tulkarem, el mismo día en que el Ejército mató a seis palestinos en Gaza y Cisjordania.
Además, las tropas israelíes hirieron a diez palestinos, detuvieron a otros 22 y destruyeron 21 viviendas en Cisjordania y Gaza.
Seis soldados israelíes resultaron heridos, según fuentes militares.
Fuentes palestinas indicaron que oscila entre 1.000 y 2.000 el número de desalojados ayer del campo de refugiados de Tulkarem, después de que los soldados israelíes instaran mediante altavoces a todos los varones de entre 15 y 40 años a que se concentraran en una escuela en ese campo y luego los trasladaron al de Nur e-Chams, donde se encuentran aún.
En el campo de Tulkarem, bajo toque de queda mientras los soldados buscaban a «terroristas» ocultos, sólo quedaron los niños, las mujeres y los mayores.
El desalojo masivo de sus hogares de un número tan elevado de habitantes no tiene precedentes.
Fuentes militares israelíes anunciaron el retorno de esos habitantes, después de las incursiones de esta madrugada en las localidades de Rafah, en la franja de Gaza, donde murieron 4 milicianos de la resistencia palestina contra la ocupación.
Durante esa incursión, los soldados hirieron a otros 10 palestinos -dos de ellos de gravedad- y destruyeron cuatro casas deshabitadas.
Esta semana el comando de la Zona Sur, con jurisdicción en la franja de Gaza, prohibió la destrucción de viviendas habitadas.
Otro palestino, Haled Eian, combatiente del brazo armado del Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS), perdió la vida en un edificio de la ciudad de Naplusa, en un tiroteo con soldados que iban a detenerlo, indicaron fuentes castrenses israelíes.
En la localidad de Kalkilia murió un adolescente de 14 años cuando observaba otro tiroteo entre soldados y activistas del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y del Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS). Tres de ellos fueron detenidos.
En Tulkarem los soldados israelíes demolieron la vivienda familiar de un suicida que se inmoló hace dos años en la ciudad israelí de Natania y causó a muerte a 5 personas.
Durante las operaciones militares, cuatro soldados israelíes resultaron heridos en Rafah al volcar el tanque que tripulaban por la explosión de una mina terrestre colocada por la resistencia; otros dos fueron heridos durante el tiroteo en Naplusa, se informó.
En la aldea palestina de Zur Bájer, de Jerusalén Oriental, y en barrios árabes del distrito, efectivos del Gobierno militar israelí, denominado «administración civil», demolieron hoy 16 viviendas con el argumento de que fueron edificadas sin licencia municipal.
En cuanto a las operaciones en el campo de refugiados de Tulkarem, donde las tropas israelíes inspeccionaban casa por casa, no se ha informado desde la víspera si han detenido a buscados combatientes de la resistencia, si se incautaron armas o si descubrieron depósitos de explosivos, según la misión que se les encomendó.
Un refugiado de 38 años y padre de tres hijos, Mohamed Amadah, relató al diario independiente Haaretz que cuando llegaron ayer a la escuela que tiene instalada la Agencia de la ONU para los Refugiados Palstinos (UNWRA), los soldados les obligaron a quitarse los abrigos para cachearlos.
Luego, añadió, separaron entre los refugiados de entre 15 y 20 años, y los de 20 a 40, antes de revisar y constatar sus datos de identidad en los ordenadores de las Fuerzas Armadas.
Después de identificarlos o registrarlos, prosiguió su relato Amadah, los jefes de la operación les ordenaron subir en grupos de cinco a los camiones que los llevaron al campo de refugiados vecino de Nur e-Chams bajo expresa prohibición de no retornar a sus casas en el campo de Tulkarem «hasta que finalicen las búsquedas».
La incursión en el campo de Tulkarem, explicaron los jefes militares a la prensa israelí, se debe a informaciones acerca de supuestas intenciones de activistas de la «Intifada» palestina para lanzar ataques suicidas en ciudades de este país.
Un oficial militar afirmó que ese «desagradable» desalojo de los hombres de los campos de refugiados «es la única manera de evitar la huida de los terroristas buscados (allí ocultos) y puede ahorrar la muerte de personas en los dos lados».

