Arafat condicionó el traslado a la ciudad autónoma de Gaza a que se le permitiese participar en condición de presidente de la ANP en la misa de Nochebuena que celebraron los franciscanos en la iglesia de Santa Catalina, junto a la Basílica de la Natividad, lo que no pudo hacer por una prohibición del Gobierno israelí.
Desde mayo pasado, Arafat no ha salido de hecho de sus instalaciones en la sede de la Gobernación de Ramala, la Mukata, en la que se estableció en enero del año pasado, y donde el Ejército israelí lo mantuvo cercado con sus tanques en dos ocasiones.
El edificio en el que reside es casi el único que quedó en pie en la Mukata debido a operaciones de represalia por ataques de la resistencia palestina contra la ocupación en territorio de Israel.
También actualmente, y desde junio pasado, tras una serie de ataques de suicidas palestinos en ciudades de Israel, Ramala y las demás ciudades palestinas de Cisjordania se hallan bajo la ocupación militar israelí, lo que de hecho lo mantiene confinado.
Para regresar a Gaza, donde se estableció en 1994 a raíz de los acuerdos de Oslo (1993) para la paz con Israel, Arafat tendría que cruzar el territorio de este país o su espacio aéreo si consiguiese que Jordania le facilitara un helicóptero.
Los dos que servían a Arafat para desplazarse fueron destruidos en diciembre de 2001 en su helipuerto de Gaza por la Fuerza Aérea de Israel, así como el aeródromo internacional de Dahaníe, que lleva su nombre, y situado al sur de ese territorio, en represalia por atentados palestinos contra objetivos de este país.
El Gobierno de Sharón ofreció el pasado año a Arafat la posibilidad de abandonar el país «pero con un billete de ida», esto es, sin poder retornar a hacerse cargo de la ANP.
Según fuentes palestinas del rotativo independiente de Tel Aviv, uno de los motivos de Arafat para volver a Gaza es, además de ampliar su libertad de movimientos, impedir que el cada vez más popular Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS) pueda desplazar a su movimiento Al Fatah de «la calle palestina».
HAMAS y su organización hermana, la Yihad Islámica, encabezan la oposición al Gobierno de Arafat y días atrás rechazaron una iniciativa de Egipto, respaldada por la ANP, para proclamar un alto el fuego con Israel a fin de conseguir la retirada de las tropas que hace siete meses volvieron a ocupar las ciudades de Cisjordania.
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