Si todo funciona como está previsto, el transbordador espacial Columbia partirá mañana desde Cabo Cañaveral protegido por inusuales medidas de seguridad.
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Su tripulación, compuesta por cinco hombres y dos mujeres, incluye al primer astronauta israelí y tiene previstos más de 90 experimentos e investigaciones que demandarán actividades día y noche.
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Los funcionarios de la NASA restringieron el acceso a la base, atrasaron los anuncios de la hora de lanzamiento, expandieron las zonas restringidas, patrullaron el cielo con aviones militares, instalaron nuevas rejas en torno de la rampa de lanzamiento y desplegaron personal militar, algunos con armas pesadas.
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Esta es la misión número 113 de los transbordadores espaciales de los EE.UU., y la primera de un transbordador que no va a la Estación Internacional desde que el mismo Columbia actualizó el telescopio espacial Hubble en marzo del año último. La tripulación, que incluye al coronel de la Fuerza Aérea israelí Ilan Ramon, iniciará su misión con más de un año de retraso debido a una serie de problemas técnicos y de programación de los vuelos.
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Finalmente, hace unos meses los expertos descubrieron grietas en un cojinete de la tubería de combustible. El Columbia cuenta con 18 cojinetes similares, la mayoría de los cuales es imposible de inspeccionar mientras el transbordador se encuentra en la plataforma de lanzamiento, pero la NASA llegó a la conclusión de que aunque esas piezas tuvieran grietas podrían soportar la tensión del lanzamiento del transbordador sin poner en peligro la nave o sus tripulantes.
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Las investigaciones programadas cubren un amplio espectro, que incluye desde las ciencias biológicas, hasta las médicas, geológicas y espaciales, tanto como experimentos tecnológicos. Quince estudios giran en torno de los efectos de la falta de gravedad en el cuerpo humano, incluyendo la pérdida de hueso y músculo.
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La principal tarea del coronel Ramon será un experimento diseñado por científicos israelíes para estudiar el papel del polvo del desierto en el cambio climático. Operará un instrumento que examinará los aerosoles desérticos lanzados a la atmósfera por las tormentas. Estas partículas, arrastradas por los vientos, afectan la producción de nubes, aportan minerales al océano y absorben luz que afecta el calentamiento global.
.La Nacion
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