El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, apareció en la televisión de su país para responder con enojo a las denuncias de corrupción en contra de él y su familia.
El premier dijo que las acusaciones de presuntas irregularidades en el financiamiento político tenía como único fin atacar al gobierno liderado por el Partido Likud.
No tengo nada que esconder. Todo lo hecho ha sido legal y apropiado
Ariel Sharon
Sin embargo, en un giro inesperado, el comité electoral israelí ordenó reducir el tiempo de la transmisión, alegando que su contenido era demasiado proselitista.
«No tengo nada que esconder. Todo lo hecho ha sido legal y apropiado», aseguró Sharon.
También atacó al opositor Partido Laborista, al que acusó de tratar de desacreditar al Likud y a su propia familia «inventando mentiras e inflando rumores».
Sharon afirmó que el comportamiento del laborismo en un momento tan crítico en Israel era «criminal» e «irresponsable».
«Todo lo que tienen en mente son las elecciones», añadió.
Denuncias
El escándalo se centra en un préstamo de US$$1,5 millón que Sharon habría recibido de un amigo -un empresario residente en Sudáfrica-, aparentemente violando leyes electorales israelíes sobre el financiamiento de campañas políticas.
También se denunció que, cuando fue interrogado acerca de este asunto, el ahora primer ministro mintió a los investigadores sobre el origen del dinero.
Según el diario liberal Ha’aretz, el premier y sus hijos usaron los fondos para pagar deudas contraídas durante la campaña de Sharon para obtener el liderazgo del Likud, en 1999.
El escándalo estalló semanas antes de las elecciones generales del 28 de enero, convocadas luego de que el Partido Laborista se retiró del

