Según informó la prensa israelí, el país se prepara para declarar el alerta máximo el 15 de enero, anticipándose a un posible estallido de hostilidades alrededor del 27 de enero, fecha en que los expertos de la ONU presentarán un informe sobre sus inspecciones ante el Consejo de Seguridad.
«Desde hace mucho tiempo estamos preparados para la guerra. Nuestras fuerzas armadas extrajeron todas las lecciones del conflicto de 1991 (la Guerra del Golfo Pérsico) y creo que podemos decir que Israel jamás estuvo mejor preparado como en estos días», declaró ayer a la radio pública el ex ministro de Defensa Benjamin Ben Eliezer.
En enero y febrero de 1991 Saddam Hussein lanzó 42 misiles contra Israel luego de que Estados Unidos y sus aliados atacaron Irak a raíz de su invasión a Kuwait.
Los ataques de Bagdad -que costaron la vida a dos personas y dejaron centenares de heridos- fueron ejecutados a pesar de que Israel, el principal aliado de Washington en la zona, no participaba en la Guerra del Golfo. Sin embargo, el gobierno israelí se abstuvo de reaccionar por presión del ex presidente George Bush, temeroso de que ello causara la desintegración de su coalición con el mundo árabe.
«Israel no tomará la iniciativa para la guerra (contra Irak), pero puede ser una de las víctimas, y en este caso, hasta donde yo sé, las fuerzas armadas han completado todos los preparativos», añadió Ben Eliezer.
En medios militares citados ayer por el diario independiente Haaretz se conjetura que Washington dará a Israel un «preaviso» de tres días, o tal vez menos, antes de emprender la campaña.
Niveles de defensa
Los medios locales parecen seguros de que la guerra es inminente y que un eventual conflicto podría interferir en las elecciones legislativas previstas para el 28 de enero, las que podrían ser aplazadas.
Las medidas de precaución que Israel está adoptando se refieren tanto a las fuerzas armadas como a la defensa civil. En el primer caso Israel preparó un aparato defensivo en tres niveles.
El primero está formado por el sistema antimisiles Arrow, el único en el mundo teóricamente capaz de detectar un misil en vuelo, calcular su trayectoria y seleccionar un punto para su derribo.
El segundo lo constituyen baterías de modernos antimisiles Patriot, que deberían atacar aquellos misiles que hubiesen escapado a los Arrow.
El tercero, por último, está formado por una fragata estadounidense que debe tomar posición frente al litoral israelí, en el Mediterráneo, para reforzar los sistemas de protección de los radares.
Al mismo tiempo, la defensa civil organizó en los últimos días una importante maniobra del alto mando militar, así como ejercicios en el terreno, simulando un ataque a Israel con misiles armados con cabezas químicas y biológicas.
En este sentido, además, Israel ya vacunó contra la viruela a 15.000 efectivos de sus servicios de emergencia, con el doble fin de que puedan prestar asistencia médica a la población y de que su sangre sirva de antídoto en caso de que no haya suficientes vacunas. La semana próxima recibirán las vacunas otras 6000 personas, mientras aún se debate la cuestión de si es prudente extender la vacunación a toda la población.
Asimismo, a principios del mes próximo se espera la llegada de un millar de soldados norteamericanos para realizar ejercicios con misiles Patriot, en las primeras y «grandes maniobras» con misiles balísticos destinados a destruir cohetes enemigos.
En tanto, esta semana debería comenzar la distribución de folletos con instrucciones generales y máscaras antigás a centenares de miles de personas que aún no las tienen, mientras en las escuelas se están preparando «refugios de seguridad» para el caso de ataques con armas químicas.
Agencias AFP y EFE
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