La milicia chií libanesa Hizbulá cuenta con varias decenas de cohetes con un alcance de entre 100 y 200 kilómetros, fabricados en Irán, y que pueden llegar a ciudades como Tel Aviv o Jerusalén, aseguró hoy un destacado oficial de los servicios de inteligencia militar israelíes.
‘Nuestra asunción es que todos los cohetes en manos de Hizbulá han sido fabricados en Irán’, aseveró en Tel Aviv la mencionada fuente que habló bajo la condición de anonimato por razones de seguridad.
El militar afirmó que el cohete que alcanzó anoche un barco de guerra israelí frente a las costas de Beirut fue un misil tierra-mar de medio alcance y guiado por un radar del tipo C-102.
Apuntó que este tipo de proyectiles, y los conocimientos para lanzarlos, proceden de Irán.
Reveló que Hizbulá cuenta además con aviones no tripulados, conocidos popularmente como ‘dron’, que ‘suponen una seria amenaza por su precisión’. Pero agregó que Israel tiene capacidad para interceptar estos aparatos.
La fuente estimó en unos 10.000 los cohetes de corto alcance en manos de Hizbulá, los ‘Fajar-3’ y ‘Fajar-5’, que pueden llegar a blancos situados a unos 45 y 75 kilómetros, respectivamente, además de los Katyushas, cuya última versión tiene un alcance de entre 12 y 22 kilómetros.
Dijo que la milicia libanesa tiene varias decenas de cohetes de medio y largo alcance (hasta 200 kilómetros), los ‘Zelzal’ o ‘Naziat’, cuyas últimas versiones están equipadas de cabezas explosivas que pueden llegar a pesar varias decenas de kilos.
No obstante, los servicios de inteligencia israelí analizan por qué Hizbulá aún no ha empleado los cohetes de medio y largo alcance desde que inició los bombardeos contra el norte de Israel, y apuntan a varias posibilidades.
‘Hay algunos análisis que indican que Hizbulá no sabe emplear este tipo de cohetes, mientras otros creen que teme que la represalia israelí dañe la legitimidad que le dan el Gobierno y el pueblo libanés’, expresó el oficial.
Se refería a que el líder de Hizbulá, el jeque Hasan Nasralá, siempre ha presentado a su organización como la ‘defensora del Líbano’ y ha contado hasta la fecha con el apoyo tácito tanto del Gobierno como de la ciudadanía libanesa.
Apuntó que la campaña militar israelí -lanzada en los últimos días contra distintos puntos del país vecino- hace que en Líbano se hayan alzado algunas voces desde la oposición para exigir a su Gobierno que cumpla con las resoluciones internacionales y desmantele a Hizbulá.
‘Muchos empiezan a hablar de que Hizbulá no es el defensor de Líbano, sino el destructor’, refirió la fuente.
Explicó que desde que Israel abandonó el sur del Líbano en mayo de 2000, Hizbulá gozó entonces de gran predicamento en el mundo árabe y entre al población libanesa, pero ‘a la vez perdió su identidad yihaidista’.
El alto mando se refería a que Hizbulá tiene dos ramas, una política y otra armada, y tras la retirada israelí y la fijación por parte de la ONU de una zona fronteriza reconocida internacionalmente, la organización se esforzó por recuperar su espíritu guerrillero esgrimiendo varios argumentos.
Primero reivindica las denominadas granjas de Cheba, territorio en disputa y que tanto Naciones Unidas como Israel no reconocen como libanés, sino como parte de la meseta siria del Golán, conquistada por el Estado judío en la Guerra de los Seis Días de 1967.
Otro de los elementos que han provocado constantes escaramuzas en la zona fronteriza en los últimos cinco años han sido las repetidas violaciones por parte de Israel del espacio aéreo libanés.
Y el último motivo que ha empujado a la organización chií a secuestrar a los dos soldados israelíes el pasado miércoles, ha sido conseguir la excarcelación de presos, entre ellos el libanés Samir Kuntar, autor de un ataque en la ciudad de Naharía en 1979, en el que murieron cuatro israelíes.
Abriendo un mapa de operaciones en el que aparecían coloreados todos los objetivos bombardeados recientemente por la Fuerza Aérea en Beirut, el militar destacó que la organización Hizbulá se ha visto sorprendida por la respuesta israelí.
Prueba de ello -dijo- es que se cree que la mayoría de sus miembros han abandonado el barrio de ‘Dahia’, feudo de Hizbulá en Beirut, o están en la clandestinidad.
Israel piensa que Hizbulá, según advirtió ayer su líder Nasralá, ‘tiene guardadas sorpresas’, que podrían ser el empleo de los cohetes de largo alcance o el lanzamiento de operaciones en Israel por parte de ‘células durmientes’ en los territorios palestinos.

