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*Modifican los carteles de señalización en Israel

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La forma y las reglas de cómo se deben transcribir nombres, dependen de La Academia de Lengua Hebrea, y esta entidad aun no ha resuelto el conflicto de lo que debería llamarse «La sencilla transcripción». El ministro de educación del pasado, había solicitado a la Academia revisarlo en 1995. Se creo una comisión, pero la Academia postergo sus propuestas.

Abi Ron Z»L, el jefe del Departamento de Mapeo de Israel, y el Profesor Naftali Kadmon, solicitaron a la Academia una revisión urgente de las transcripciones formándose una nueva sub-comisión. Esta le acerco sus propuestas a la comisión de Gramática la que a su vez las postergo de sus resoluciones diarias. En diciembre del 2005, se autorizo en la Kneset (Parlamento) la modificación en las reglas de transcripción de carteles. En la reunión del 5.06.06 fue aceptada la nueva forma de transcripción y esto fue una verdadera revolución.

Un documento que llego a la redacción explica y define alguno de los cambios como por ejemplo:
1. La letra «VAV» se transcribe con «V»
2. La letra «TZADI» se transcribe con «TZ»
3. La letra «KOF» se transcribe con «K»
4. No se señalan las letras dobles
Etc.

– Esto quiere decir que se escribirá TZOBA y no ZOBA
– No se leerá SEDE UZZYYAHU sino SDE UZYAHU
– No mas PETAH TIQVA sino PETAH TIKVA
– GUIVAAT ZEEV se escribirá GI’VAT ZEEV
– Guibon se escribirá GIV’ON
Y hay mas, desde Dan y hasta Eilat, a lo largo de todo el país. Hay otras modificaciones, pero siempre para facilitar la lectura.

Es necesario cuidar las variedades fonéticas de las palabras

Uno de los mayores opositores a modificar las reglas de transcripción es el importante lingüista Uzi Ornan, quien publico su postura hace una semana en la sección de Literatura, del diario Haaretz. El anula la idea de facilitarle la lectura al turista o a los inmigrantes. Su queja es: «Nosotros tenemos que transcribir la palabra hebrea y no su pronunciación». Su protesta esta fundamentada en que ninguna academia de idioma, y menos la del propio idioma, puede aceptar tales modificaciones de la lengua.

El problema que surgió de la postura de Ornan es ¿para qué y para quién se destinaron los carteles? Y la respuesta es:»los carteles son para uso de las personas y los turistas». El viajero debe poder descifrar y leer el nombre del lugar con facilidad (ya que previamente lo escucho) y no con dificultad. Los carteles existentes no provocan esto, sino que simplemente hace más difícil su lectura. La transcripción debe conservar la variedad fonética de la fuente hebrea. De todos modos, la comisión, que al principio se oponía también a los fundamentos de Ornan, acordó en la utilidad de las modificaciones. Es de esperar que no surjan nuevos obstáculos en el cambio de carteles por todo Israel, cambio que fuera solicitado hace algunos años.
Graciela Kahan

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