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Ahmadineyad está preparado para defenderse de un ataque israelí,

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El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, declaró que su país está preparado para defenderse en el supuesto de un ataque israelí, mientras el mundo espera una respuesta de Teherán a la propuesta occidental para negociar sobre su programa nuclear.

«La República Islámica de Irán ha desarrollado la capacidad de defenderse a sí misma», respondió tajante Ahmadineyad a una pregunta de Efe sobre la capacidad nuclear israelí y la posibilidad de un ataque a instalaciones nucleares iraníes, como hizo en Irak en la década de los ochenta.

Ahmadineyad, que se mostró relajado e incluso bromeó durante su encuentro con la prensa mundial, no contestó si le preocupa este precedente.

Sin embargo, la inquietud actual con que vive Israel ante el programa iraní para el enriquecimiento de uranio se puede comparar con la que, en 1981, llevó a que bombarderos israelíes de fabricación estadounidense destruyeran el reactor iraquí de Osirak.

Ahmadineyad volvió a hablar, además, del Holocausto nazi, comparándolo con la situación que vive el pueblo palestino en Israel, y manifestó que «no hay diferencias para nosotros entre judíos, cristianos y musulmanes. Todos ellos son respetables, tienen su propia voz y una dignidad que debe ser respetada».

El presidente iraní no adelantó ningún detalle sobre su postura ante el paquete de medidas propuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania (5+1) para afrontar la crisis nuclear, que presentó en Teherán el pasado 6 de junio el Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana.

La comunidad internacional ofrece a Irán la tecnología civil nuclear más avanzada, garantías de seguridad y ventajas económicas a cambio de que cese el enriquecimiento de uranio.

Aunque Ahmadineyad dijo ayer en Shanghai al presidente ruso, Vladímir Putin, que Irán anunciaría una respuesta en un «futuro inmediato» y se pondría una fecha para las negociaciones, y a su homólogo paquistaní, Pervez Musharraf, que la propuesta era un «paso adelante» hacia una solución pacífica, hoy no aportó nada nuevo.

«Mis colegas están considerando cuidadosamente el paquete de propuestas ofrecidas por los seis países a la República Islámica de Irán, y tendrán la respuesta a su debido tiempo», afirmó.

«Básicamente, no estamos buscando desarrollar armas nucleares», insistió, y recordó simbólicamente que Hiroshima y Nagasaki, únicas ciudades atacadas en la historia con bombas nucleares (por Estados Unidos en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial), «están sólo a unos cientos de kilómetros de nosotros».

Con todo, si Irán rechaza la propuesta occidental y decide continuar su programa de enriquecimiento de uranio, el Consejo de Seguridad de la ONU podría imponerle sanciones, aunque hasta ahora se han opuesto a ello China y Rusia, dos de los cinco países del comité permanente del Consejo, con capacidad de veto.

Además son miembros de la OCS, organismo que ayer expresó su adhesión a la no proliferación nuclear, aunque para los tres países «nuestros puntos de vista y posturas en muchos temas están cercanos o incluso son idénticos», señaló el presidente iraní, que se excusó por no poder dar detalles sobre su entrevista de hoy con Hu Jintao.

Ahmadineyad culpó a Occidente de la crisis nuclear, dijo que las amenazas sobre sanciones «no deberían ser usadas para humillar e imponer su visión a otros países del mundo», y recordó que «es responsabilidad de todos cambiar el discurso mundial basado en la intimidación».

«Déjenme recordar que aquel que crea problemas a los demás es el primero en verse en problemas», afirmó.

Además señaló que si los países occidentales «cambiasen su comportamiento (hacia el resto de naciones) muchas cosas mejorarían» en el orden mundial y evitarían crearse «problemas innecesarios».

Ahmadineyad afirmó que lo que debería estar discutiendo la comunidad internacional es «por qué unos países quieren imponer su visión a otros», y que los países occidentales deberían basar su política exterior en un «retorno a la justicia y a los valores espirituales».

«No queremos que estos países vuelvan a hacernos sufrir como en el pasado», concluyó, de ahí su interés en formar parte de la OCS, cuyos esfuerzos de integración, cooperación y estabilización de Asia Central equivalen a «la seguridad de la mitad de la humanidad» y «contribuyen al fortalecimiento de los Estados de la región».

Irán acude por primera vez como país observador a una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que ayer cumplió cinco años, pero la presencia de su presidente ha acaparado la atención mediática internacional, que aguarda la respuesta iraní a las propuestas occidentales para la crisis.

La OCS, formada para promover la estabilidad, la integración y la autonomía de los países de Asia Central, está formada por Rusia, China, Kazajistán, Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán, y son países observadores Irán, la India, Pakistán y Mongolia, en conjunto, un contrapeso a la hegemonía estadounidense en la zona.

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